Dra. Paola Ríos Germán es médica especialista en geriatría, medicina preventiva y salud pública. Con más de 20 años de experiencia y 10.000 pacientes atendidos, dirige Geriatría Contigo, un proyecto centrado en el cuidado integral del adulto mayor. Consulta online y presencial en Madrid.
El microbioma y el cáncer están estrechamente relacionados. ¿Sabías que los billones de microbios que viven en tu intestino pueden influir en cómo evoluciona un cáncer, cómo responde al tratamiento… e incluso si aparece?
Cada vez hay más estudios que lo confirman: el microbioma intestinal no es un espectador pasivo. Es un protagonista silencioso.
¿Qué es el microbioma?
El microbioma es el conjunto de bacterias, virus, hongos y otros microorganismos que habitan en tu cuerpo, sobre todo en el intestino. Y no solo ayudan a digerir… también comunican con tu sistema inmune, modulan la inflamación y afectan cómo respondes a ciertos medicamentos, incluidos los tratamientos contra el cáncer.
Un intestino sano puede ayudar a que los tratamientos funcionen mejor
La diversidad microbiana (lo que llamamos eubiosis) potencia la respuesta inmunitaria y reduce los efectos adversos.
La disbiosis empeora los resultados
Cuando el microbioma está desequilibrado, puede aumentar la inflamación, debilitar las defensas y disminuir la eficacia de la inmunoterapia o la quimioterapia.
Los antibióticos pueden interferir
Tomarlos antes o durante ciertos tratamientos reduce la diversidad del microbioma… y con ello, las probabilidades de respuesta favorable.
Las bacterias dentro del tumor también influyen
Sí, incluso dentro de algunos tumores hay microbios. Algunos pueden bloquear el efecto de la inmunoterapia o generar resistencia a la quimioterapia.
Cuidado con los probióticos comerciales No todos son útiles. Algunos pueden incluso interferir con el tratamiento inmunológico.
Transplante de microbiota fecal En fase experimental. En algunos pacientes con melanoma ha ayudado a revertir la resistencia a la inmunoterapia.
Cómo mejorar tu microbioma intestinal: cuatro intervenciones basadas en evidencia.
En resumen
Tu intestino y tus microbios tienen mucho que decir en la historia del cáncer. No son culpables ni salvadores mágicos, pero sí aliados potenciales que aún estamos aprendiendo a comprender.
Cada elección cuenta: lo que comes, cómo te mueves, y cómo proteges tu microbioma puede marcar la diferencia.
¿Quieres saber más sobre cómo mejorar la salud intestinal, prevenir efectos secundarios o mejorar la respuesta a los tratamientos oncológicos?
Chris Martin, vocalista de Coldplay, ha compartido públicamente que sufre depresión. En un vídeo grabado durante su gira asiática, cuenta cómo lo vive y qué le está ayudando en su día a día. No habla de curas milagrosas (ni que querer es poder, ni que estas prácticas le hayan sacado completamente, como a veces se escucha en redes sociales). Habla de herramientas que le sirven a él: escribir durante 12 minutos y quemar lo escrito, practicar meditación trascendental, usar la propiocepción o bailar en la calle. Recomienda música (como la de John Hopkins), libros (como El enfoque del oxígeno) o películas (Sing, Sing).
Su mensaje es simple pero poderoso: la depresión no distingue fama ni edad, y todos necesitamos recursos para vivir mejor.
Este tipo de testimonios nos ayuda a entender que la depresión no es cosa «de otras personas con problemas mentales» y no siempre tiene cara triste. Puede afectarnos a cualquiera, incluso si cumplimos con todo lo que se espera de nosotros. También en la madurez.
¿Qué es la depresión y cómo reconocerla?
La depresión es un trastorno del estado de ánimo caracterizado por una tristeza persistente, pérdida de interés o placer, fatiga, y cambios físicos o mentales que afectan el funcionamiento cotidiano.
En personas mayores, sin embargo, rara vez se presenta como tristeza evidente. A menudo se manifiesta como irritabilidad, quejas físicas (dolores, mareos, insomnio), aislamiento, o pérdida del habla y del interés por la vida cotidiana.
Muchas veces se confunde con deterioro cognitivo o se normaliza como parte del envejecimiento. Pero no lo es.
“Mi madre ya no sale, duerme mal, se ha vuelto muy irritable y dice que todo le duele.” Esta frase, que escucho a menudo en consulta, no describe una vejez normal. Puede describir una depresión no reconocida.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), aproximadamente el 14% de los adultos mayores viven con un trastorno mental, y la depresión es una de las condiciones más frecuentes.
Síntomas emocionales, físicos, cognitivos y vegetativos
Emocionales: apatía, irritabilidad, pérdida de interés, culpa, desesperanza. Físicos y somáticos: cansancio crónico, molestias digestivas, cefaleas, insomnio, pérdida de apetito o de peso, alteraciones del sueño, cambios de apetito, pérdida de energía. Cognitivos: olvidos, dificultad para tomar decisiones, pensamiento lento.
Somática o «enmascarada»: aparece como somatización o cambios conductuales.
Personas con demencia y riesgo elevado de depresión
Las personas mayores con demencia moderada o severa, especialmente quienes tienen dificultad para expresarse, tienen un riesgo muy alto de sufrir depresión. Los signos no siempre se reconocen: pueden estar más irritables, negarse a comer, llorar sin motivo aparente o tener alteraciones del sueño.
Algunos sanitarios pueden pensar que es parte del deterioro, pero no siempre lo es. Hay cosas que sí se pueden hacer, incluso en etapas avanzadas de la demencia: mantener rutinas, estimular con música, tocar con suavidad, crear momentos de conexión, y sí, en algunos casos, recurrir a medicación específica con muy buenos resultados.
Intervenciones para fomentar la conexión social: grupos de conversación, talleres de memoria, espacios de expresión creativa, paseos grupales, programas intergeneracionales
Estos espacios —como los programas de voluntariado, de artes creativas o de acompañamiento vecinal— están alineados con las recomendaciones de la OMS para fomentar salud mental positiva, satisfacción vital y calidad de vida en personas mayores.
No todos los antidepresivos están indicados en personas mayores. Es esencial acudir a un médico con formación en envejecimiento, como el geriatra.
¿Qué puedes hacer tú si sospechas depresión en ti o en un ser querido?
Observar más allá de la tristeza: cambios en la conducta, quejas físicas, abandono de rutinas
Escuchar sin juicio ni soluciones rápidas
Ofrecer acompañamiento real: ir juntos a consulta, ayudar a organizar citas
No asumir que «ya se le pasará con el tiempo»
Recordar que muchas veces no pueden pedir ayuda. Pero necesitan que se la ofrezcamos
Cuidarte también es prevención
Conocer lo que te hace sentir bien es tan importante como cumplir con las obligaciones. En mi caso: leer, caminar por el parque, hablar con alguien, ver una película con mis hijos, entrenar con mi entrenador. ¿Tú sabes lo que te ayuda a ti? Escríbelo. Hazlo más a menudo. Protégelo.
Si has llegado hasta aquí buscando algo parecido, bienvenid@. Este espacio está creado para ti.
La depresión se trata. Y tiene salida.
La tristeza es una emoción válida. La depresión es otra cosa. Es una condición médica que necesita abordaje. Ignorarla solo la empeora.
La depresión se trata (no me enfoco en medicamentos). La vida con depresión puede mejorar. Hay estrategias, profesionales y recursos. No estás solo.
Dra Paola Rios Germán
Si tú o alguien a quien quieres está pasando por algo parecido, busca ayuda profesional. Reconocerlo es el primer paso para recuperar la energía, el deseo, la conexión.
“Casito de Geriatría con final feliz” Caso real (nombre cambiado para preservar la privacidad).
1. Contexto inicial María, 75 años, llegó a mi consulta en plena pandemia (entonces tenía 70). Su hija me había descubierto en redes sociales; tras ver varios de mis vídeos, decidió contactarme porque “algo no iba bien” con su madre, aunque no sabía describirlo con claridad. 2. Síntomas “invisibles” Se había jubilado de forma repentina y había dejado de salir o ver a sus amistades. Relataba tristeza persistente, insomnio y cansancio diurno. Olvidos recientes y dificultad para tareas cotidianas, lo que estaba minando su autonomía (inicio de dependencia funcional). 3. Intervención Integré a María en mi programa “Recupera tu Fuerza Física y Mental”, que aborda: Actividad física adaptada (fuerza y equilibrio). Estimulación cognitiva y social. Revisión exhaustiva de medicación. Optimización osteomuscular (hueso y músculo). Tratamiento específico de la depresión (psicoterapia y ajustes farmacológicos). 4. Evolución y resultado Cinco años después: Sin rastro de depresión clínica. Función física recuperada; camina a diario y cuida de su nieto. • • Hija tranquila y con pautas claras de seguimiento: “El día que entendí que mi madre no estaba solo triste, sino deprimida, todo cambió”.
maría, 75 años
Checklist rápido de señales cotidianaspara descartar depresión
(Para familiares y cuidadores – 1 minuto)
¿Ha dejado de realizar actividades que antes disfrutaba?
¿Llora o se muestra triste con frecuencia?
¿Se queja a menudo de dolores sin causa médica clara?
¿Evita salir de casa o rechaza invitaciones?
¿Tiene problemas de memoria?
¿Ha sufrido una pérdida importante (pareja, jubilación, etc)?
Si marcas 1 o más casillas, pasa al mini?screening de abajo y considera pedir ayuda profesional.
Miniscreening validado (GDS5 en español)
(Adaptación de la Geriatric Depression Scale – Yesavage)
Responde Sí / No a cada pregunta:
¿Está básicamente satisfecho/a con su vida?
¿Ha perdido muchas de sus actividades e intereses?
2 respuestas indicativas -> Recomendable valoración profesional (médico de familia o geriatra).
Recuerda
Este minitest no reemplaza una evaluación médica completa. Sirve como primera alerta. Si las respuestas sugieren riesgo, agenda una consulta. La depresión en la persona mayor se trata y mejora con intervención adecuada.
8 Preguntas Clave sobre la Depresión en Adultos Mayores (Con Respuestas de Expertos)
Entender la depresión en la tercera edad puede ser un desafío. Por eso, he recopilado las preguntas más frecuentes que las personas tienen sobre este tema, junto con respuestas basadas en la evidencia de fuentes como Mayo Clinic y la OMS.
¿Cómo se comporta un adulto mayor con depresión?
Suele mostrarse irritable, reacio a socializar y con quejas físicas repetidas; puede aparentar cansancio o “olvidos” constantes que no son solo envejecimiento. HelpGuide – Depression in Older Adults
¿Qué síntomas de depresión en ancianos difieren de los de personas jóvenes?
En mayores predominan los dolores somáticos (cefaleas, artralgias), el aislamiento y los cambios de apetito o sueño, más que la tristeza «visible». MedlinePlus – Depresión en adultos mayores
¿Qué actividades pueden ayudar a prevenir o mejorar la depresión en la vejez?
Ejercicio adaptado (caminatas, gimnasia suave), talleres de memoria, grupos de conversación intergeneracionales y hobbyes creativos (música, pintura). OMS – Salud mental en adultos mayores
¿Cuáles son los predictores de riesgo de depresión en la tercera edad?
Pérdida de seres queridos reciente, dependencia funcional, enfermedades crónicas múltiples y aislamiento social marcado. APA – Depression in Older Adults
¿Cómo actuar si mi familiar mayor muestra señales de depresión?
Observa y anota síntomas durante 2 semanas, comparte esos datos con un médico (geriatra o médico de familia) y acompáñale a la cita. Evita minimizar sus quejas como “cosas de la edad”. Mayo Clinic – Senior Depression
¿Qué cuestionarios rápidos existen para cribado en consulta?
La GDS?5 (versión ultrabreve de la Geriatric Depression Scale) y el PHQ?2 son ideales para cribaje inicial en menos de 2 minutos. PMC – Validación GDS?5 en población mayor
Lo que descubrimos cuando el cuerpo se mueve con constancia…
Durante años hemos dicho que moverse es bueno para el corazón, para el ánimo, para la fuerza. Pero hoy vengo a contarte algo más profundo: el ejercicio también limpia el cerebro. Literalmente.
Un sistema de limpieza cerebral que despierta con el movimiento
Nuestro cerebro no tiene escoba ni esponja, pero sí cuenta con un sistema llamado glinfático (sí, con G), que actúa como una red de canales que se activan sobre todo durante el sueño.
Su función: eliminar toxinas, proteínas mal plegadas y desechos celulares que, si se acumulan, pueden favorecer enfermedades como el Alzheimer o el párkinson.
Imagina un río que recorre el interior del cerebro, empujando lo que sobra hacia fuera. Ese río fluye mejor si cuidamos ciertas cosas: dormir bien, no tener la presión arterial muy alta… y ahora lo sabemos con evidencia: hacer ejercicio físico regular también lo activa.
¿Qué descubrieron?
Un grupo de científicos coreanos (Yoo et al., 2025) ha demostrado que 12 semanas de ejercicio aeróbico suave, en bicicleta estática, tres veces por semana, durante 30 minutos, mejora el flujo del sistema glinfático.
Pero no solo eso: también mejora el funcionamiento de los vasos linfáticos meníngeos (mLVs), una especie de “desagües” en las membranas que rodean el cerebro.
Ambos sistemas juntos funcionan como el sistema de limpieza integral del sistema nervioso central.
Y lo más hermoso: observaron también una disminución de proteínas inflamatorias en la sangre, lo que sugiere un efecto antiinflamatorio potente del ejercicio sostenido.
¿Cómo lo midieron?
Sin pinchazos en la médula, sin intervenciones agresivas.
Usaron técnicas de resonancia magnética avanzadas, no invasivas, con contraste intravenoso y tecnologías llamadas T1 mapping dinámico, black-blood imaging (BB) e IR-ALADDIN (nombre digno de cuento).
Estas técnicas permiten ver cómo fluye el líquido que baña y limpia el cerebro. Un hallazgo limpio, elegante y esperanzador.
¿Y esto qué significa para ti, para mí, para las personas mayores?
Que cada caminata, cada pedaleo, cada pequeña rutina de ejercicio mantenida en el tiempo no solo fortalece músculos o pulmones.
También lava la mente, reduce la inflamación cerebral y podría proteger contra el deterioro cognitivo.
Es una medicina invisible que no viene en pastillas, sino en pasos, en movimientos, en compromiso con uno mismo.
A veces pensamos que envejecer es ir acumulando desgaste. Pero quizás también podamos pensar en el envejecimiento como una oportunidad para afinar los mecanismos de limpieza interna.
Para mover lo que pesa. Para hacer espacio. Para cuidar lo más delicado que tenemos.
Camina.Muévete con cariño.
Tu cerebro te lo agradecerá en silencio, como hacen las cosas sabias.
Ahora tú
Si te ha parecido interesante, compártelo con quien necesite una razón más para moverse hoy.
Y si tú o una persona mayor cercana está perdiendo fuerza, equilibrio o memoria, recuerda que estás a tiempo de actuar con objetivos claros y sencillos
? Agenda una consulta conmigo para valorar juntos cómo recuperar salud física y mental.
En mi práctica como médica e investigadora, tengo tres objetivos que guían cada uno de mis pasos. Y hoy quiero contarte una nueva investigación centrada en el impacto de la terapia física y cognitiva en personas mayores.
Introducción: mis objetivos profesionales
Tengo tres objetivos que guían cada uno de mis pasos:
Conocer mejor a las personas mayores, en todas sus dimensiones. (Porque soy investigadora, sí, pero me encanta la clínica: estar con las personas).
Crear una comunidad activa y humana, que comparta conocimientos, dudas y caminos de mejora. (De la que te hablaré muy pronto).
Seguir haciendo investigación rigurosa, desde la práctica clínica y con impacto real.
Por eso, hoy quiero contarte una nueva investigación centrada en el impacto de la terapia física y cognitiva en personas mayores. Un estudio que lidero junto a varias instituciones y que une ciencia, experiencia clínica y compromiso con el envejecimiento activo.
¿Qué estamos investigando?
El objetivo del estudio es evaluar el impacto de una intervención combinada —cognitiva y física— en el rendimiento neuropsicológico y funcional de adultos mayores.
Son marcadores sólidos de fragilidad, dependencia y riesgo de caídas.
¿En qué consiste la intervención?
La intervención combina:
Terapia cognitiva estructurada, centrada en funciones superiores
Ejercicio físico adaptado, enfocado en fuerza, equilibrio y marcha
El objetivo es fortalecer la reserva cognitiva y funcional de manera conjunta, como base de un envejecimiento activo y autónomo.
Esto ya lo hago en mi consulta diaria
En la práctica clínica, aplico este mismo enfoque desde la primera consulta. Mis pacientes siguen un programa completo —del que te hablaré muy pronto porque me encantaría que formes parte de él— basado en cinco pilares:
Con este programa, vemos mejoras desde el primer día: las personas dejan de caerse, recuperan atención y energía, y los familiares vuelven a dormir tranquilos.
¿Qué esperamos encontrar?
Estoy volcando y analizando los datos ahora mismo. ? ¿Qué espero? Lo que muchas veces ya intuimos: una mejora integral en mente y cuerpo cuando intervenimos bien y a tiempo.
Pero lo más interesante será descubrir: ¿qué mejora más? ¿En qué personas? ¿Por qué?
¿Y tú, qué crees?
Este proyecto nace de mi compromiso como médica, investigadora y defensora de un envejecimiento digno y saludable.
? ¿Qué impacto crees que tendrá esta intervención combinada? Te leo en los comentarios. Gracias por caminar conmigo también en este terreno donde la ciencia transforma vidas.
Paola Ríos Germán Médico. Especialista en Medicina Preventiva y Geriatría Investigadora en IdiPaz y Registro Nacional de Fractura de Cadera
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La velocidad de la marcha como indicador de salud en adultos mayores es un parámetro que no solo mide la capacidad de caminar, sino que predice múltiples aspectos de la salud, desde la funcionalidad hasta el riesgo de enfermedades graves. En este artículo, exploramos cómo la velocidad de la marcha se ha convertido en un marcador clave para evaluar la salud y la recuperación de los adultos mayores, y cómo su medición ayuda a tomar decisiones clínicas más informadas.
Persona mayor caminando para valorar la velocidad de la marcha
¿Qué es la Velocidad de la Marcha?
La velocidad de la marcha se refiere a la rapidez con la que una persona puede caminar, medida en metros por segundo (m/s). Aunque caminar es una actividad cotidiana, la velocidad de la marcha involucra una compleja coordinación de varios sistemas del cuerpo, incluyendo el sistema nervioso, cardiovascular, musculoesquelético y respiratorio. Por lo tanto, la marcha actúa como un “termómetro” del estado general de salud de una persona mayor, reflejando la eficiencia de estos sistemas.
La Velocidad de la Marcha como Predictor de Salud
Velocidad de la Marcha y Mortalidad
Numerosos estudios han demostrado que una marcha más lenta está estrechamente asociada con peores resultados de salud, incluidos mayor riesgo de mortalidad. Según Studenski et al. (2011), la velocidad de la marcha es un predictor independiente de la mortalidad en adultos mayores, igual que otros signos vitales como la presión arterial o el pulso. Incluso una pequeña reducción en la velocidad de la marcha, como una disminución de 0,1 m/s, puede correlacionarse con un mayor riesgo de muerte prematura (Zhang et al., 2025).
Velocidad de la Marcha y Deterioro Cognitivo
Además de su relación con la mortalidad, la velocidad de la marcha también se ha asociado con el deterioro cognitivo. El estudio de Collyer et al. (2022) encontró que los adultos mayores que presentaban una disminución en su velocidad de la marcha tenían un mayor riesgo de desarrollar demencia en los años posteriores. Esto convierte a la velocidad de la marcha en un indicador clave para detectar de manera temprana problemas cognitivos que podrían requerir intervención.
Velocidad de la Marcha: Un Indicador Integral de la Salud del Adulto Mayor
La Conexión entre Marcha y Cognición
En la geriatría, sabemos que mente y cuerpo están intrínsecamente conectados, especialmente a medida que avanzamos en edad. La velocidad de la marcha no solo refleja el estado físico, sino también la salud cognitiva. Un deterioro cognitivo frecuente se manifiesta con una marcha más lenta o torpe, lo que sugiere que, al medir la velocidad de la marcha, podemos detectar signos tempranos de problemas cognitivos. Este enfoque integral es clave para mejorar la detección y la intervención temprana en los adultos mayores.
La Velocidad de la Marcha y la Sarcopenia
La sarcopenia, caracterizada por la pérdida de masa y fuerza muscular, es otro de los factores que afecta la marcha de los adultos mayores. Se ha demostrado que una velocidad de la marcha reducida está asociada con la sarcopenia severa. Según el Global Leadership Initiative on Sarcopenia (GLIS, 2023), los adultos mayores con sarcopenia y marcha lenta tienen un riesgo significativamente mayor de mortalidad. Medir la marcha no solo evalúa la capacidad de caminar, sino también la salud muscular y la funcionalidad general.
Velocidad de la Marcha y Salud Cardiovascular
La salud cardiovascular también está estrechamente vinculada con la velocidad de la marcha. Un estudio realizado por Liu et al. (2023) demostró que los adultos mayores con mayor velocidad de marcha tienen un menor riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares como infartos y accidentes cerebrovasculares. La marcha rápida refleja una mejor salud cardiovascular y una mayor eficiencia en la circulación sanguínea.
Cómo se Mide la Velocidad de la Marcha
La medición de la velocidad de la marcha es sencilla y rápida. Generalmente, se le pide al paciente que camine una distancia corta, por lo general 4 metros, a su ritmo habitual. El tiempo que tarda en recorrerla se divide entre la distancia para obtener la velocidad en metros por segundo (m/s). Es importante que la medición incluya una fase de aceleración y desaceleración antes y después de los 4 metros cronometrados para obtener resultados más precisos.
¿Qué Significa la Velocidad de la Marcha?
Mayor o igual a 1,2 m/s
Una velocidad de marcha superior a 1,2 m/s indica una excelente movilidad y la capacidad de realizar actividades cotidianas sin restricciones, como cruzar calles con semáforos con seguridad.
Alrededor de 1,0 m/s
Este rango es considerado normal para adultos mayores independientes, lo que sugiere una buena salud funcional.
Alrededor de 0,8 m/s
Una velocidad de marcha inferior a 0,8 m/s está asociada con un mayor riesgo de caídas, deterioro funcional y dependencia.
Menos de 0,6 m/s
Este es un umbral crítico, asociado con un alto riesgo de mortalidad y discapacidad. Los pacientes que caminan más lentamente que esto a menudo requieren una evaluación geriátrica integral.
Conclusión: La Velocidad de la Marcha como Herramienta Clave en la Geriatría
La velocidad de la marcha es mucho más que un simple parámetro de movilidad. Como hemos visto, actúa como un indicador integral de la salud de los adultos mayores, reflejando tanto su estado físico como cognitivo. Medirla y monitorearla es crucial para predecir la salud futura y para intervenir a tiempo, ya sea para prevenir caídas, detectar deterioro cognitivo o mejorar la recuperación postquirúrgica.
Si eres un familiar, un profesional de la salud o un adulto mayor, te animo a que empieces a considerar la velocidad de la marcha como un signo vital. Si eres profesional de la salud, integra este test en tu consulta y si eres un adulto mayor, no subestimes la importancia de caminar a un buen ritmo para tu salud.
Un Llamado a la Acción
Si eres un adulto mayor, un familiar o un profesional de la salud interesado en aprender más sobre la velocidad de la marcha y cómo puede beneficiar la salud de los ancianos, te invito a ponerte en contacto. Juntos podemos trabajar para promover un envejecimiento más saludable y una mejor calidad de vida para todos.
– Zhang, F. et al. (2025). «Gait Speed and All-Cause Mortality in Whole-Spectrum Chronic Kidney Disease: A Meta-Analysis.» J Cachexia Sarcopenia Muscle, 16(1): e13739.Gait Speed and All-Cause Mortality – PubMed
– Abellán van Kan, G. et al. (2009). «Gait speed at usual pace as a predictor of adverse outcomes in community-dwelling older people.» J Nutr Health Aging, 13(10): 881-889.Gait Speed as a Predictor – J Nutr Health Aging
– Liu, Y. et al. (2023). «Dose–response association between walking speed and all-cause mortality: a systematic review and meta-analysis of cohort studies.» J Sports Sciences, 42(14): 1-10.Walking Speed and Mortality – PubMed
– Collyer, T.A. et al. (2022). «Association of Dual Decline in Cognition and Gait Speed With Risk of Dementia in Older Adults.» JAMA Netw Open, 5(5): e2214647.Dual Decline and Risk of Dementia – JAMA
– Negm, A.M. et al. (2022). «Exercise interventions for frailty and sarcopenia: gaining momentum in uptake.» J Cachexia Sarcopenia Muscle, 13(4): 1848-1852.Exercise for Sarcopenia – PubMed
– Verghese, J. et al. (2019). «Walking speed and mobility decline in older adults with cognitive impairment.» J Am Geriatr Soc, 67(8): 1751-1757.Walking Speed and Mobility Decline – JAGS
– Peel, N.M. et al. (2019). «Association between gait speed and cognitive status in community-dwelling older people: a systematic review and meta-analysis.» J Gerontol A Biol Sci Med Sci, 74(6): 943-948.Gait Speed and Cognitive Status – PubMed
Soy la Dra. Paola Ríos Germán, Especialista en Medicina Preventiva, Geriatría y Cuidados Paliativos. En Geriatría Contigo, sabemos que el deterioro cognitivo no solo afecta la memoria, también influye en la calidad de vida, la independencia y las relaciones sociales de nuestros pacientes.
¿Qué incluye una valoración completa del deterioro cognitivo?
Para realizar una evaluación precisa del deterioro cognitivo es fundamental:
Historia Clínica Completa: Información detallada sobre antecedentes médicos, síntomas y evolución.
Evaluación Neuropsicológica del deterioro cognitivo: Adaptada a cada paciente para medir áreas como memoria, atención, lenguaje y funciones ejecutivas.
Analítica Completa: Para detectar y descartar causas tratables como alteraciones en tiroides, calcio, B12, ácido fólico, déficit de hierro, otras hormonas, vitaminas, minerales, etc
Pruebas de Imagen Cerebral: Como resonancia magnética o TAC, para descartar patologías estructurales como hidrocefalia o tumores.
En España, la valoración del deterioro cognitivo suele ser realizada por geriatras o neurólogos, ambos profesionales capacitados para diagnosticar y orientar adecuadamente.
¿Por qué elegir una valoración geriátrica integral en Geriatría Contigo?
Porque nuestros especialistas no solo evalúan tu salud cognitiva, también consideran tu estado físico, nutricional, emocional y social, además de revisar exhaustivamente tu medicación. Sabemos que la persona es un conjunto integral, no solo una cabeza.
Una evaluación integral del deterioro cognitivo ayuda a:
Comparte esta entrada con alguien que pueda necesitar esta información sobre deterioro cognitivo y no olvides dejarnos tu comentario o pregunta aquí abajo. Tu salud y la de tus seres queridos merecen una atención integral y de calidad.
Dra. Paola Ríos Germán Especialista en Medicina Preventiva, Geriatría y Cuidados Paliativos Doctora en Medicina Fundadora de Geriatría Contigo
Ser mi propio coach y cómo diseñar un plan de acción en salud
Hace 14 meses, mi «nuevo año» comenzó de una forma inesperada. Descubrí que un familiar cercano tenía un problema de salud que desconocía por completo. Ya estaba desbordada con otros temas personales y de salud, pero algo dentro de mí —mi moral— quiso hacerse escuchar.
No sabría explicarlo, pero sentí que mi moral y yo necesitábamos sentarnos a hablar como amigas. Reflexionamos sobre miedos, objetivos y metas. Esta práctica se convirtió en un hábito semanal. Fui mi propio coach. Y así diseñé un plan de acción en salud, como lo hago con mis pacientes. Desde el comienzo vi resultados y aún los sigo viendo.
Si tú también te sientes abrumad@ con problemas de salud familiares, aquí tienes las líneas generales para crear tu propio plan.
Los 4 pasos para diseñar un plan de acción en salud
1. Saber dónde estás
Responder a la pregunta «¿En qué momento estamos?» es el primer paso para un buen plan. Para ello es importantísimo un buen diagnóstico.
Busca:
Profesionales de confianza que te hablen claro (y no lo atribuyan todo a la edad).
Personas empáticas que te guíen con estrategias concretas.
En mi caso, una profesional apareció en el momento justo, pero tuve que buscar al resto durante meses.
2. Plan de acción en salud
Aunque un diagnóstico es importante, no es suficiente. Necesitas un plan de acción en salud con metas claras que te brinden paz mental.
Consejo: No te conformes con un «es normal por la edad». Como geriatra y como familiar, sé que siempre hay algo que se puede hacer.
3. Un plan debe incluir mejoras
Un plan de acción en salud efectivo debe centrarse en avances visibles:
Mejorías físicas: Menos caídas o mayor movilidad.
Mejorías cognitivas: Recuperar habilidades o ralentizar el deterioro.
Plan para cuidadores: Porque su bienestar también importa.
4. Dividir el plan en mini objetivos
No intentes hacerlo todo de golpe. Divide el plan en pequeños pasos mensuales para que sea manejable.
Un caso real: Manuel
Manuel tenía varias caídas al mes y un deterioro mental progresivo que preocupaba a toda su familia. Durante años, buscaron soluciones en diferentes países sin éxito.
Hace 14 meses comenzamos a trabajar juntos, y los resultados han sido increíbles:
Ya no se cae. ? [Enlace a post sobre alteraciones de la marcha y equilibrio https://geriatriacontigo.com/2022/07/03/equilibrio]
Ha recuperado habilidades cognitivas: ahora lee, razona, hace la compra solo e incluso realiza cálculos mentales.
La enfermedad sigue ahí, pero hemos logrado frenarla y mejorar su calidad de vida.
Este verano, tras 30 años, me reencontré con Manuel en Valencia. Como puedes ver en la foto, su vitalidad física y mental me llenó de satisfacción. Puedes ver el vídeo de su recuperación aquí: ? Ver vídeo aquí
¿Necesitas ayuda con tu plan de acción en salud?
Si tú o un ser querido necesitan orientación en un caso similar, estoy aquí para ayudarte. Juntos podemos diseñar un plan que marque la diferencia.
¿Quieres saber más sobre cómo responder «¿En qué momento estamos?»?
Estoy desarrollando un curso gratuito donde profundizo en esta pregunta clave y en cómo diseñar un buen plan de acción en salud. ¡Para familiares y profesionales!
El cuidado de una persona con Enfermedad de #Alzheimer no sólo implica #paciencia y dedicación, sino también aprender a manejar situaciones delicadas como la #higiene personal. Muchas veces, estas tareas pueden generar resistencia, incomodidad o estrés tanto para el cuidador como para la persona cuidada.
A continuación, comparto estrategias probadas para que este proceso sea más #respetuoso, fluido y efectivo en esta entrada: «Consejos prácticos para facilitar la higiene en personas con Alzheimer»
1. Cómo preparar el momento para evitar el rechazo
Hablar directamente de cambiar el pañal o bañar /duchar puede generar #incomodidad o incluso #agresividad, ya que toca aspectos muy personales. Es mejor introducirlo como parte de otra actividad que tenga más #sentido para la persona. Por ejemplo:
En lugar de decir: «Vamos a cambiarte el pañal», prueba con: «Es hora de arreglarnos para estar listos para desayunar, para ver a tus nietos, para salir al médico.»
Si solía arreglarse después del desayuno, puedes decir: «Vamos a refrescarnos para empezar el día.»
Estas frases redirigen el foco hacia algo positivo, cotidiano y que tenga sentido para la persona, evitando el rechazo inicial.
2. La importancia del ambiente: reduce el estrés desde el entorno
Un ambiente calmado puede hacer que la persona se sienta más relajada y dispuesta a colaborar. Aquí tienes algunas ideas:
#Música: Pon canciones que sean familiares para la persona, como aquellas que escuchaba en su juventud. La música no solo relaja, sino que también mejora el estado de ánimo. No siempre funcionan, pero tenemos que probar.
Aromas: Difunde un olor suave y agradable, como lavanda o cítricos, que ayudan a evocar tranquilidad.
Un entorno positivo marca la diferencia entre una experiencia estresante y una más llevadera.
3. Distracciones que funcionan
Si la persona tiende a mostrarse #inquieta o #ansiosa, darle algo que le guste puede ser una gran ayuda. Algunas opciones que han demostrado ser útiles:
Un peluche o un cojín suave que pueda sostener durante el proceso.
Una foto que despierte su interés.
Una pequeña actividad que le guste, como una tela con diferentes texturas.
Estas distracciones no solo calman, sino que también ocupan su atención, facilitando el momento de la higiene.
4. El lenguaje importa: dignidad ante todo
Las palabras que utilizamos pueden influir profundamente en cómo perciben la situación. Evitar términos que puedan generar vergüenza o incomodidad es crucial. Algunas alternativas:
En lugar de «pañal», utiliza «vamos a ponerte cómodo o cómoda».
Cambia «caca» o «está muy sucio» por «te vas a sentir mucho mejor después.»
Reemplaza «cómo huele» o expresiones negativas con frases como «esto no llevará mucho tiempo, y luego estarás perfecta.»
Pequeños cambios en el lenguaje pueden reducir la resistencia y aumentar la colaboración.
5. Privacidad: respeta su espacio personal
Una de las mayores fuentes de estrés durante la higiene es la sensación de exposición. Para minimizarla:
Cubre a la persona con una toalla durante el proceso, incluso si se mancha. Esto crea una barrera que le da mayor sensación de control y protección.
Si está de pie, realiza los cambios de manera gradual, cubriendo las partes del cuerpo que no estés atendiendo en ese momento.
Respetar su privacidad ayuda a preservar su dignidad y reduce su incomodidad.
6. Refuerzo positivo: termina siempre con una nota amable
Cuando completes el proceso, refuerza su autoestima con frases positivas. Por ejemplo:
«Has estado estupendo, qué bien lo has hecho.»
«Ahora sí, estás lista para sentirte genial.»
«Qué guapo o guapa te ves, me encanta cómo ha quedado todo.»
Este refuerzo no sólo mejora la percepción del momento, sino que genera una actitud más receptiva para futuras ocasiones.
7. Ajusta la rutina a su ritmo
Para muchas personas con Alzheimer, los horarios habituales o la fatiga pueden influir en su disposición. Algunas recomendaciones:
Realiza solo el cambio de pañal por la mañana para evitar estrés innecesario.
Deja el baño /ducha completo para la tarde, si notas que está más tranquila en ese momento. Muchos cuidadores comentan que el baño vespertino resulta más relajante.
Intenta que estas actividades coincidan con momentos que solían ser parte de su rutina diaria anterior.
Si la persona sólo se duchaba/bañaba dos veces a la semana, puede que la mejor opción sea esa.
Conclusión: el acompañamiento profesional como clave
Cada persona con Alzheimer es única. Lo que funciona para unos puede no ser igual de efectivo para otros. Como especialista en Geriatría, trabajo directamente con familias para personalizar estrategias que respeten la dignidad y las necesidades de cada persona.
Si sientes que necesitas apoyo para manejar situaciones como estas o quieres optimizar el cuidado de tu ser querido, estaré encantada de ayudarte.
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¿Sabías que el control de la diabetes en mayores debe ser distinto al de personas jóvenes?
Este enfoque personalizado, es poco conocido.
Ayer fue el Día Mundial de la Diabetes, y las recomendaciones habituales se llenaron de frases como “baja el azúcar”. Pero, ¿qué pasa cuando esas recomendaciones no tienen en cuenta las necesidades de las personas mayores?
El riesgo es alto: Podemos provocar problemas graves como pérdida de masa muscular, caídas, fracturas e incluso deterioro cognitivo. Como Especialista en Medicina Preventiva (18 años de experiencia) y Geriatra (10 años), aquí te dejo recomendaciones prácticas basadas en las guías de la Sociedad Americana de Diabetes.
Problemas de un mal enfoque en mayores
El tiempo juega un papel clave. El daño por niveles altos de azúcar ocurre a 3-4 décadas vista, por lo que en mayores con menor esperanza de vida no debemos buscar cifras “bajas”.
Hipoglucemia: Un control excesivo puede causar glucosa baja, lo que aumenta el riesgo de caídas, fracturas y demencia.
Dietas sin supervisión: Mandar a alguien mayor a bajar azúcar o que haga dieta sin ayuda profesional suele llevar a pérdida de masa muscular y empeoramiento general de la salud.
7 Recomendaciones clave para la diabetes en mayores
1-Prioriza lo que importa: En mayores, no buscamos los niveles de glucosa para jóvenes. Es clave ir con un especialista en personas mayores y tener en cuenta su marcha, su cognición, etc.
2- Cuidado con la hipoglucemia: Los mayores tienen más riesgo la glucosa baja, como consecuencia del deterioro de algunos órganos. Ajusta el objetivo de glucosa, en algunos casos necesitamos 150-180 mg/dL como base.
3- Control estricto ? mejor salud: La hipoglucemia puede causar demencia, fracturas y caídas. Evítala con un manejo personalizado.
4- Nada de dietas por cuenta propia: Muchas veces se traduce en pérdida de masa muscular, que afecta tanto el control de azúcar como la calidad de vida global.
5- Busca ayuda profesional: Aunque no hay nutricionistas en la Seguridad Social, es esencial que los mayores reciban orientación adecuada. Busca a un profesional con la formación adecuada.
6- Reeduca los hábitos alimenticios: Las dietas comunes suelen tener exceso de carbohidratos y bollería. Tenemos margen para aumentar las proteínas, frutas y verduras para mejorar la salud.
7- Nutrición + ejercicio = éxito: ?? Este es el combo ganador. Con pequeños cambios, he ayudado a pacientes mayores a bajar la glucosa y reducir o incluso eliminar medicación.
Tu salud merece atención personalizada
La diabetes en mayores no se trata solo de bajar el azúcar, sino de preservar su calidad de vida y bienestar.
Hoy quiero compartir contigo una historia inspiradora: el caso de una mujer que desafió las expectativas y recuperó su movilidad contra todo pronóstico. Esta es una historia de tenacidad, atención integral y recuperación geriátrica en Madrid.
(Nota: hace meses que tengo permiso para subir esta historia y estas fotos)
El Desafío Inicial
Cuando conocí a esta mujer, su situación de dependencia era severa. Confinada en su cama, necesitaba la ayuda de dos personas para cualquier desplazamiento. Su mundo estaba bastante limitado.
Medimos el problema con escalas para ver la mejoría
Inicialmente, nuestra paciente estaba en el nivel 1 de 5 en una escala de la marcha FAC (alteración severa de la marcha), como veremos, a día de hoy su nivel de 4 de 5 y seguimos avanzamos.
Detección de Problemas Subyacentes
La valoración integral reveló múltiples factores que contribuían a su estado: exceso de medicación no revisada después de un problema cardiaco, una caída grave que resultó en una fractura importante, y consejos nutricionales incorrectos, que incluía que no comiera vegetales. Todo esto se vio agravado por su creciente sensación de inutilidad. Una persona, a cualquier edad que siente que no puede hacer las actividades que podía realizar antes, puede caer en problemas como depresión, ansiedad, insomnio, etc.
El Plan de Acción
Esfera Física: Primero evaluamos su independencia física y marcha. Diseñamos un programa de ejercicios específicos para fortalecer sus músculos, comenzando con movimientos simples en su salón, unidos a pequeños pasos en el salón. Hablamos en cada sesión de como volver a hacer actividades que hacía en casa. Evaluamos problemas que entorpecían la recuperación como el dolor.
Esfera Mental: Evaluamos su estado mental para abordar la depresión, ansiedad y el insomnio. Descartamos deterioro cognitivo. Pensamos juntas en actividades satisfactorias que le ayudasen a sentir más activa y que aumentasen su confianza.
Esfera Social: Fomentamos su participación en actividades sociales y recreativas, reconectándola con su entorno y amigos.
Revisión Nutricional: Introdujimos una dieta balanceada, rica en vegetales y nutrientes esenciales, para mejorar su estado físico general.
Gestión Medicamentosa: Revisamos su medicación consulta a consulta, eliminando o ajustando los fármacos que ya no necesitaba.
Resultados de la recuperación geriátrica
Meses después, la transformación fue asombrosa.
No solo logró caminar independientemente, alcanzando el Nivel 4 en la escala FAC,
sino que también recuperó su confianza y alegría de vivir.
Ahora disfruta de ser independiente en su autocuidado.
Ha retomado actividades que hacía hace años como cocinar.
Pasea entre 2 y 4 horas con las amigas.
Ha retomado las clases de lectura, pero no las de canto porque «viajan mucho» y el profesor no termina de verla… pero esta es otra historia.
Lo mejor: la confianza en sí misma, ahora es impresionante.
Y ya sabes: más zapatillas, menos pastillas.
Conclusión y Reflexión
Esta historia es un recordatorio de la capacidad de recuperación del cuerpo humano y de la importancia de un enfoque integral en la atención de la persona mayor. La mejora de nuestra paciente no es solo un logro médico, sino también un triunfo personal de esperanza, determinación y constancia.
Invitación
Me encantaría escuchar sus pensamientos sobre este caso. ¿Conoces alguna historia parecida? ¿Te gustaría conocer más historias parecidas?
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