Dra. Paola Ríos Germán es médica especialista en geriatría, medicina preventiva y salud pública. Con más de 20 años de experiencia y 10.000 pacientes atendidos, dirige Geriatría Contigo, un proyecto centrado en el cuidado integral del adulto mayor. Consulta online y presencial en Madrid.
El Programa Sénior 360º es un plan terapéutico integral diseñado para adultos de 65 años o más que presentan síntomas leves o moderados de deterioro físico o cognitivo. No es una consulta puntual ni un curso. Es un acompañamiento médico estructurado de 6 meses que aborda simultáneamente todas las áreas que influyen en la salud de una persona mayor.
Lo desarrollé tras más de 20 años de investigación y práctica clínica en los mejores hospitales de España. Desde noviembre de 2025 está disponible también en formato grupal, como evolución natural del programa individual que llevo ofreciendo durante 6 años.
¿Por qué un programa y no una consulta?
Porque el deterioro en las personas mayores nunca tiene una sola causa.
En mi experiencia clínica, el 90% de los casos que llegan a mi consulta tienen al menos tres problemas simultáneos que nadie ha abordado juntos: polifarmacia, pérdida de masa muscular, déficit nutricional, aislamiento social, deterioro cognitivo no evaluado correctamente.
Una consulta de 10 minutos no puede resolver eso. Un plan de 6 meses, sí.
Las 5 áreas que evaluamos
Antes de construir el plan, realizo una valoración geriátrica integral que analiza:
Medicación. Revisamos toda la historia clínica y detectamos casos de polifarmacia — medicación duplicada, inadecuada para la edad o que está causando efectos adversos que se confunden con deterioro.
Función física. El 50% del éxito del programa depende de recuperar la autonomía física. Cuando una persona mayor recupera movilidad, recupera también motivación y calidad de vida.
Estado cognitivo. Evaluamos memoria, atención, orientación y estado emocional. La salud cognitiva, el sueño y el ánimo están profundamente relacionados.
Analítica. Detectamos carencias frecuentes en personas mayores: hierro, vitamina D, B12, función tiroidea. Muchos deterioros que parecen irreversibles tienen causas analíticas tratables.
Nutrición. Ajustamos la alimentación para recuperar masa muscular, energía y función cognitiva.
¿Qué incluye el programa?
El programa tiene una duración de 6 meses e integra:
5 consultas médicas individuales conmigo, de entre 60 y 75 minutos cada una, realizadas online.
Un informe médico completo y valoración neuropsicológica integral al inicio.
Sesiones semanales de trabajo de fuerza y memoria todos los jueves, conmigo.
Terapia ocupacional grupal tres días a la semana con Cristyn González, especialista con más de 20 años de experiencia en deterioro cognitivo.
Apoyo psicológico quincenal con María Soto, psicóloga y logopeda, fundadora de Educa Bonito.
Encuentros quincenales donde los usuarios se conocen y comparten experiencias en grupo.
Para el cuidador principal, el programa incluye además apoyo psicológico grupal mensual, asesoramiento completo sobre la Ley de Dependencia y una comunidad de WhatsApp con reuniones quincenales.
¿Para quién es el Programa Sénior 360º?
Para adultos de 65 años o más con despistes, o sensación de debilidad (deterioro cognitivo o físico leve o moderado) que quieren un plan real para revertir o frenar ese proceso.
Es importante que la persona pueda caminar y tener una conversación lógica. Si no es así, el programa individual es más adecuado.
Puede ser candidato si tu padre o madre:
— Tiene olvidos ocasionales pero mantiene conversación. — Camina solo aunque necesite supervisión puntual. — Come con normalidad, aunque con algo menos de apetito. — Está más apagado, menos activo o con cambios de carácter.
Necesita programa individual si no mantiene conversaciones lógicas, confunde a personas cercanas, tiene incontinencia total o no camina sin ayuda física constante.
Una llamada que lo aclara todo
Antes de inscribirse, realizo siempre una llamada de valoración gratuita de 30 minutos. En esa llamada evalúo si la persona es candidata al programa grupal o individual, y te explico exactamente qué podemos conseguir en su caso concreto.
Es sin compromiso. Y en 30 minutos tienes más claridad de la que has obtenido en meses de consultas.
Médico. Especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública. Especialista en Geriatría Premio de la Organización Mundial de la Salud por trabajo de investigación.
(… sí, no todo es Alzheimer y agregar quetiapina: primero busquemos las causa de agitación o de delirium)
Si tu madre o su padre tiene Alzheimer (o demencia o deterioro cognitivo) y, de repente, ha cambiado de forma brusca —está más agitado, duerme mal, grita, se muestra agresivo o parece “otra persona”— es normal pensar que la enfermedad ha avanzado.
También es normal aceptar cualquier medicación que prometa calma.
Quiero decirte algo importante desde el principio: muchas veces no es así.
En personas mayores, estos cambios pueden deberse a causas tratables, y cuando no se reconocen a tiempo, se confunden con un empeoramiento irreversible. Este texto no pretende juzgar decisiones pasadas. Pretende ayudarle a entender qué puede estar pasando y qué merece revisarse antes de añadir una pastilla más.
Si ahora mismo estás cansado, asustado o desbordado, quédate con esta idea: la agitación no es un diagnóstico. Es una señal de alarma, que se puede modificar
La agitación normalmente no es “el Alzheimer empeorando”
En la práctica clínica veo con frecuencia la misma secuencia: una persona con Alzheimer presenta agitación ? se interpreta como progresión de la enfermedad ? se prescribe quetiapina u otro antipsicótico.
Esta secuencia es habitual, pero no siempre correcta.
Las guías clínicas internacionales coinciden en algo fundamental: la agitación es un síntoma, no una enfermedad en sí misma.
Y uno de los grandes errores en personas mayores es no diferenciar entre progresión del Alzheimer y delirium.
Delirium: el gran olvidado
El delirium (síndrome confusional agudo) es extremadamente frecuente en personas mayores, especialmente en aquellas con demencia previa.
Sus características principales son:
inicio agudo o subagudo (horas o días),
curso fluctuante, la noche suele peor que el día
empeoramiento habitual por la tarde o la noche,
alteración de la atención, la conciencia o la percepción.
Las guías NICE, los consensos europeos y las revisiones sistemáticas muestran que:
más del 50 % de los delirium no se reconocen,
se confunden con “empeoramiento del Alzheimer”,
y se tratan de forma inadecuada.
Este error tiene consecuencias: más medicación, más caídas, más hospitalizaciones y más sufrimiento.
¿Por qué aparece la agitación?
En geriatría, la agitación casi nunca es psiquiátrica aislada. Suele ser la manifestación final de varios factores que se acumulan.
Cuando valoro a una persona con agitación, reviso siempre estas esferas:
1. Médica
Infecciones (aunque no haya fiebre), dolor, deshidratación, alteraciones metabólicas, estreñimiento o retención urinaria.
2. Farmacológica (clave)
Aquí aparecen muchos problemas:
benzodiacepinas,
antipsicóticos innecesarios,
fármacos que bajan en exceso la tensión o el azucar/gluocosa en sangre
cascadas de medicación para “arreglar” efectos secundarios.
Esto no es teoría. Es una de las causas más frecuentes de delirium.
3. Funcional
Pérdida de la marcha, inmovilidad, sarcopenia, miedo a caer.
Un cuerpo que no se mueve empeora la confusión.
4. Nutricional
Déficit de proteínas, pérdida de peso, ingesta insuficiente
Déficits nutricionales
5. Psicosocial
Duelo,
cambios de entorno,
sobreestimulación,
pérdida de rutinas y referentes.
Cuando no se revisan estas áreas, la agitación se cronifica y se medicaliza.
¿Y la quetiapina?
La quetiapina no trata el delirium.
Esto no es una opinión personal. Es lo que dicen las guías clínicas y la evidencia de mayor calidad.
Los estudios muestran que los antipsicóticos:
no acortan el delirium,
no mejoran la función cognitiva,
y aumentan el riesgo de ictus, caídas y mortalidad en personas con demencia.
Por eso, las recomendaciones internacionales son claras: no son tratamiento de primera línea.
Solo deberían considerarse:
si existe riesgo grave e inmediato,
durante el menor tiempo posible,
y tras haber aplicado medidas no farmacológicas.
Usarlos de forma automática no es medicina basada en la evidencia.
Lo que sí funciona (y casi nadie explica)
La mayor parte del abordaje correcto es no farmacológico.
Las guías de delirium y de síntomas conductuales en demencia coinciden en que lo más eficaz es:
identificar y tratar la causa desencadenante,
retirar medicación innecesaria,
movilizar a la persona cada día,
tratar el dolor,
favorecer un sueño fisiológico (no sedación),
asegurar una nutrición adecuada,
adaptar el entorno y acompañar a la familia.
Esto no es magia. Es ciencia bien aplicada.
Un caso real (con consentimiento)
Conocí a Luchi de 90 años por una agitación severa que había generado múltiples cambios de medicación. No vi solo la agitación.
Vi a la mujer. Su historia vital. Su contexto. El exceso de fármacos. La pérdida de movimiento y de referencias.
La intervención no consistió en añadir tratamientos, sino en ordenar el sistema: retirar, ajustar, acompañar.
El resultado no fue la “curación”. Fue algo mucho más realista:
más tranquilidad,
menos sufrimiento
y la posibilidad de seguir en casa,
evitando hospitalizaciones.
Para terminar
No todo es Alzheimer. No todo empeoramiento es irreversible. Y no toda agitación necesita una pastilla.
La medicina respetuosa no va de añadir sin parar. Va de entender, priorizar y respetar.
Hace unos meses conocí a un ex CEO de una empresa muy importante en España. Había trabajado sin parar hasta los 70 años. Prestigio, responsabilidad, reconocimiento.
Sentado frente a mí, con su mujer al lado, me dijo algo que escucho cada vez con más frecuencia en consulta:
—Me siento profundamente vacío.
No estaba solo. No estaba enfermo. No le faltaban recursos.
Y, aun así, algo esencial no estaba ahí.
Esta misma frase no la oigo solo en personas mayores. Empieza a aparecer antes de lo que creemos, a veces ya a los 55 años. Personas que han cumplido con todo lo que se esperaba de ellas. Que han hecho “lo correcto”. Que han llegado donde tenían que llegar.
Y, sin embargo, sienten un cansancio difícil de nombrar. Una especie de hastío cotidiano. Como si la vida siguiera… pero sin apoyarse en nada firme.
Por eso hoy quiero hablar de la soledad. No como algo que aparece de repente en la vejez, sino como algo que se va construyendo mucho antes, a lo largo de toda una vida.
Porque muchas veces la soledad no empieza cuando alguien se queda solo. Empieza cuando todo el sentido de una vida se sostiene sobre un único papel.
Desde la infancia
Soledad explicada desde el contexto histórico, comenzando con la niñez
Para entender la soledad que aparece en muchas personas a partir de cierta edad, hay que volver muy atrás. No a la jubilación. No a los diagnósticos. A la infancia.
Las personas que hoy tienen entre 65 y 85 años crecieron en contextos muy distintos, pero con algo en común: aprendieron pronto a adaptarse.
En gran parte de Europa, la infancia estuvo marcada por la guerra o la posguerra. En muchos países de Latinoamérica, por crisis económicas, inestabilidad política o violencia prolongada.
La prioridad no era descubrir qué te gustaba o quién querías ser. La prioridad era salir adelante.
Que hubiera comida. Que hubiera trabajo. Que el mañana no fuera peor que el hoy.
Los roles se aprendían temprano, sin reflexión consciente. Muchas niñas aprendieron a cuidar y a hacerse responsables antes de tiempo. Muchos niños aprendieron que su valor estaba en rendir y no quejarse.
Expresar miedo, tristeza o duda no era funcional. No porque no importara, sino porque no encajaba con lo que el entorno exigía.
Pero no todas las infancias difíciles lo fueron por la escasez. También existieron infancias atravesadas por la exigencia.
Lo veo con frecuencia en consulta.
Recuerdo a una mujer de cincuenta y muchos años, brillante y muy capaz, que había empezado a caerse con frecuencia. Cuando le hablé de la necesidad de cuidarse físicamente, me respondió sin dudar:
—No tengo tiempo.
Al explorar su historia apareció un padre muy exigente. De los que miraban a los hijos a través de las notas, del rendimiento, de los logros.
No faltó lo material. Pero el mensaje fue claro: vales cuando cumples.
En ese tipo de crianza, el problema no es la supervivencia. Es que el valor personal queda ligado al rendimiento.
Cuidarse, parar o pedir ayuda no formaban parte del aprendizaje. No porque no fueran posibles, sino porque no encajaban con la identidad construida.
Cuando una forma de estar en el mundo se aprende así, no se desaprende fácilmente.
No desaparece con la jubilación. No se borra con un diagnóstico médico. No se corrige con un “deberías salir más”.
Ahí empezó a construirse, en muchos casos, la forma actual de vivir la soledad.
La adultez: cuando el papel lo ocupa todo
La adultez de muchas personas que hoy son mayores no fue un espacio para preguntarse quiénes eran, sino para cumplir con lo que tocaba.
Había que trabajar. Había que sostener una familia. Había que responder a unas expectativas asumidas como propias.
Para muchos hombres, el trabajo se convirtió en el eje de la identidad. Daba estructura, dirección y reconocimiento.
Para muchas mujeres, la adultez estuvo atravesada por el cuidado constante: de hijos, de padres, de la casa y, más adelante, de la pareja.
El matrimonio fue mucho más que una relación afectiva. Fue el centro organizador de la vida.
Desde ahí se tomaban decisiones, se organizaban los cuidados, se mantenían —o se perdían— las relaciones sociales.
Las amistades y los espacios propios quedaron muchas veces en segundo plano. No por falta de deseo, sino por falta de tiempo, energía o permiso interno.
Durante años, este modelo funcionó. Funcionó mientras hubo salud. Mientras el trabajo siguió. Mientras cada uno pudo sostener su papel.
El problema no fue ese modelo. El problema fue que todo el sentido de la vida quedó concentrado en una sola estructura.
Y cuando esa estructura empezó a moverse, no siempre había red debajo.
Cuando algo se rompe
El problema rara vez aparece de golpe. Aparece cuando algo que llevaba años sosteniendo la vida deja de hacerlo.
A veces es la jubilación. Otras, una enfermedad grave. En muchos casos, una demencia en la pareja. O una viudedad. O un divorcio tardío.
No es el acontecimiento en sí lo que desestabiliza tanto. Es lo que deja al descubierto.
La pregunta que emerge entonces es sencilla y brutal: ¿qué queda cuando el papel que organizaba toda la vida ya no está?
En consulta veo hombres que, tras jubilarse o tras enfermar su pareja, se sienten completamente perdidos. No por falta de capacidad, sino porque nunca aprendieron a vivir fuera de ese rol.
Veo mujeres exhaustas que, tras décadas cuidando, cuando ese rol desaparece, se quedan sin energía y sin identidad fuera del cuidado.
Y también veo lo contrario. Personas que, con dificultad, se reorganizan y encuentran nuevos apoyos.
La diferencia no está en el sexo ni en la fortaleza de carácter. Está en la trayectoria previa: en cuántos roles hubo, en cuántas redes se cultivaron, en cuánto espacio propio se permitió a lo largo de la vida.
Aquí no se trata de juzgar vidas. Se trata de comprenderlas.
La respuesta fácil: “deberías salir más”
Cuando aparece la soledad, la respuesta suele ser rápida y bienintencionada:
sal más, apúntate a algo, haz amigos.
El problema no es que sea falso. Es que no explica nada.
Son frases abstractas, lanzadas desde biografías distintas. Saber que algo es importante no enseña cómo hacerlo posible.
Para muchas personas, “salir más” no es una instrucción clara. Implica saber a dónde ir, con quién, cómo empezar, cómo sentirse legítimo ocupando un espacio nuevo.
Y eso no se improvisa a los 70 si nunca se entrenó antes.
Además, este mensaje tiene un efecto secundario: convierte la soledad en un fallo individual.
Y no lo es.
En consulta
Cuando alguien llega a consulta con soledad, no empiezo diciéndole que tiene que relacionarse más. Empiezo por devolverle algo que suele haberse perdido antes: la sensación de capacidad.
Trabajo el cuerpo. Trabajo la nutrición. Trabajo la cognición.
Pequeños pasos. Nada heroico.
Cuando una persona comprueba que aún puede hacer cosas que creía perdidas, algo cambia. No solo en el músculo o la memoria. En la imagen que tiene de sí misma.
Y desde ahí, más adelante, puede aparecer el vínculo.
La soledad no se aborda empujando. Se aborda acompañando.
Una verdad incómoda
Pensar que esto solo le pasa a quienes hoy tienen 70 u 80 años es tranquilizador. Pero no es verdad.
En consulta empiezo a ver el mismo patrón en personas de 40, 50 y 60 años. No dicen “estoy solo”. Dicen: “siento algo raro por dentro”.
El abordaje es el mismo: sin prisas, sin forzar, recuperando primero la sensación de sostén interno.
La soledad no empieza con la jubilación. Empieza cuando una vida se apoya solo en una o dos patas.
Y eso, nos interpela a todos.
Todo lo que se describe aquí no es una opinión personal, sino algo ampliamente documentado en distintos campos de la medicina y las ciencias de la salud. La relación entre vínculos sociales, salud cerebral, riesgo cardiovascular y envejecimiento funcional está bien establecida en la medicina preventiva, la geriatría, la psicología y la cardiología, y forma parte de las recomendaciones actuales de organismos internacionales y de la práctica clínica diaria.
Dra. Paola Ríos Germán, PhD Médico. Medicina Preventiva y Geriatría
Valtorta NK, Kanaan M, Gilbody S, Ronzi S, Hanratty B. Loneliness and social isolation as risk factors for coronary heart disease and stroke: systematic review and meta-analysis. Heart. 2016;102(13):1009–1016. doi:10.1136/heartjnl-2015-308790 https://heart.bmj.com/content/102/13/1009
Hawkley LC, Cacioppo JT. Loneliness matters: a theoretical and empirical review of consequences and mechanisms. Ann Behav Med. 2010;40(2):218–227. doi:10.1007/s12160-010-9210-8 https://link.springer.com/article/10.1007/s12160-010-9210-8
Livingston G, Huntley J, Sommerlad A, et al. Dementia prevention, intervention, and care: 2020 report of the Lancet Commission. Lancet. 2020;396(10248):413–446. doi:10.1016/S0140-6736(20)30367-6 https://www.thelancet.com/article/S0140-6736(20)30367-6/fulltext
Capítulo 1. Inicios de 2020 — El hogar de los diagnósticos
En 2020, en mi casa no llegaban postales: llegaban diagnósticos. Cada vez que sonaba el teléfono, alguien tenía una cita, un informe o un tratamiento nuevo.
Un día comprendí que, como soy muy parlanchina, podía desahogarme hablando. Así nació Geriatría Contigo®, un refugio donde hablaba y alguien me escuchaba. Un espacio terapéutico que, sin saberlo, se convertiría en el cimiento de varias exclusivas que hoy quiero compartirte.
(Recuerda esto para el final — Exclusividad 1)
Capítulo 2. 2019–2025 — Partirme en dos y tocar fondo
No lo llamo resiliencia. Lo llamo partirme en dos y petar en el intento.
Durante años intenté mantenerme en el sistema público. Trabajaba varios meses, luego “descansaba” para poder atender todas las terapias familiares, y después volvía para seguir costeándolas. Así, año tras año.
En los últimos dieciocho meses, el entorno se volvió hostil. Toqué fondo.
Pero, como dice Buster Moon en Canta:
“Lo bueno de tocar fondo es que solo se puede ir hacia arriba.”
(Recuerda esto para el final — Exclusividad 2)
Capítulo 3. Diciembre de 2020 — La frase que lo cambió todo
Hace cinco años, cuando comenzaron a llegar los diagnósticos, María Soto me dijo una frase que me cambió la vida:
“Puedes quedarte en tu dolor o transformarlo en algo que ayude a los demás.”
No sabía cómo se hacía eso. Empecé leyendo biografías de personas que habían vivido historias duras —“chunguetas”, como decimos coloquialmente— y que lograron transformar su dolor en algo bueno para los demás. No te contaré cuáles, porque no son historias fáciles. Pero existen.
(Recuerda esto para el final — Exclusividad 3)
Capítulo 4. Julio de 2020 — Las voces que me sostuvieron
Soy muy parlanchina, sí. Y he tenido suerte: me rodearon personas buenas.
Amigos, colegas (Joaquín, Natalia), mujeres que me regalaron su tiempo, sus audios de WhatsApp (Clío, Mili), su compañía (Esther, Lucía, Oyana, Juan). Muchos más —aunque son las cinco de la mañana y aún medio dormida no los enumere todos—, casualmente sanitarios.
No conocían todo el contexto, pero me veían distinta. En julio de 2020, al romperme, les conté cosas inconfesables. Y ellos me sostuvieron. De aquel grupo nació algo que hoy te quiero contar.
(Recuerda esto para el final — Exclusividad 4)
Capítulo 5. Enero–Octubre de 2025 — “Sueña, sueña alto”
Con mis amigos y colegas soñé con el día de hoy, 25 de octubre de 2025. Yo soñaba mucho. Y ellos me decían:
“Puedes soñar más aún.”
Me ponían ejemplos. Marita, Nora, mis profesores y compañeros de Cracks y HotMamas. Hay más, seguro.
Como soy soñadora, pasé del “¿y si…?” a trabajar en un proyecto que hoy quiero compartirte.
(Recuerda esto para el final — Exclusividad 5)
Capítulo final — 25 de octubre de 2025
EXCLUSIVIDAD 1 — Gracias a ti
No solo creé Geriatría Contigo, sino que cada vez que me sentía mal, venía aquí a contarte mi vida en forma de cuentos e historias. Así nació, por ejemplo, Un casito de geriatría con final feliz. Tú te alegrabas; yo me sentía mejor. Por eso el nombre: Geriatría CONTIGO. Contigo he transformado los días negros en días llenos de luz.
EXCLUSIVIDAD 2 — Salgo del sistema público español después de veinte años
No porque no crea en él, sino porque mi cuerpo ya no puede sostenerlo. ¿Para siempre? No lo sé. Pero por un tiempo, sí.
EXCLUSIVIDAD 3 — Lo que me enseñó María Soto era cierto
El dolor puede transformarse. Y lo he hecho.
Convertí mi dolor en un Programa de Recuperación Funcional a Domicilio para personas mayores y jóvenes. Y he comenzado un nuevo proyecto de investigación, cuyos primeros resultados verán la luz muy pronto.
EXCLUSIVIDAD 4 — Geriatría Contigo crece
Desde ya, aquellas voces que me sostuvieron serán también las voces que sostendrán a toda una comunidad.
EXCLUSIVIDAD 5 — Soñar, soñar y seguir soñando
El Programa de Recuperación Funcional a Domicilio pasa a otro nivel, para ayudar a más familias que hoy están donde yo estaba en 2019 y 2020.
Y desde mañana te iré contando… Porque son las seis de la mañana, y voy a parar por hoy.
Gracias. GRACIAS. GRACIAS. Geriatría Contigo® está creciendo. Y crecerá contigo.
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Imagina que tu padre empieza a repetir lo mismo varias veces al día. O que tu madre duda en la panadería de siempre. Acudes al médico buscando claridad. Y sales con un papel lleno de tecnicismos, una receta más… y la misma sensación: estamos solos.
Esto no es anecdótico. Es el reflejo de cómo el sistema aborda hoy el diagnóstico del deterioro cognitivo y la demencia: consultas breves, especialidades fragmentadas, exceso de fármacos y ausencia de un plan claro.
A continuación te comparto los 10 fallos estructurales que más familias sufren y, sobre todo, cómo deberíamos enfrentarlos.
1. El diagnóstico por resignación (“Es normal por la edad”)
Decir “es normal” no es un diagnóstico. Es rendirse demasiado pronto. Confunde a la familia, retrasa la ayuda y roba tiempo valioso.
2. La medicina de 10 minutos
Con 10 o 30 minutos no se puede escuchar una historia completa, revisar la medicación, explorar la memoria y valorar la marcha. Se terminan dando soluciones superficiales que no resuelven lo esencial.
3. El médico-puzle: consultas fragmentadas
Neurólogo, cardiólogo, psiquiatra, endocrino… cada uno escribe un informe. Pero nadie junta las piezas. La familia se convierte en mensajera y el paciente acaba con tratamientos duplicados o contradictorios. Falta un “director de orquesta” que unifique la visión.
4. Informes incomprensibles
Palabras como “leucoaraiosis” o “GDS 4” llenan los papeles. Pero la familia no recibe respuesta a lo que importa: ¿Qué hacemos mañana? ¿Cómo organizamos la semana?
5. La cascada de fármacos
Ante cada síntoma, una pastilla más. El insomnio se trata con un hipnótico, la agitación con un antipsicótico. Muchas veces esos síntomas son efectos secundarios de los fármacos ya prescritos. Así nace la cascada que seda y apaga a la persona.
6. El abandono post-diagnóstico
Tras dar el diagnóstico, se agenda una cita a seis meses vista. Pero la crisis ocurre en la primera semana: insomnio, dudas, miedo. Ahí es cuando la familia más necesita acompañamiento.
7. La ceguera ante causas reversibles
Dolor, infecciones, anemia, problemas de tiroides, déficit de vitaminas. Más de 200 causas pueden simular o agravar un deterioro cognitivo. Demasiadas veces, se etiqueta como «es por la demencia» sin descartar lo tratable.
8. El olvido de lo no farmacológico
Ejercicio, estimulación cognitiva, buena nutrición, rutinas claras. Son las intervenciones que más cambian el pronóstico. Pero siguen tratándose como “extras”, cuando deberían ser el núcleo del tratamiento.
9. El cuidador invisible
El sistema mira al paciente, pero ignora al cuidador. Ansiedad, culpa, agotamiento… si el cuidador cae, cae todo el cuidado.
10. La ausencia de un plan
Al final, la familia sale sin una hoja de ruta. Saben el nombre del problema, pero no los pasos a seguir. Un diagnóstico sin plan es como entregar un mapa sin destino.
Cómo debería ser distinto
El diagnóstico del deterioro cognitivo no puede ser un puzle roto. Necesita un plan integral, con un responsable clínico que coordine, escuche y trace objetivos claros a 30, 60 y 90 días.
No se trata de sumar más pruebas ni más fármacos. Se trata de dar claridad y dirección.
El sistema falla porque se conforma con nombrar la enfermedad. Pero lo que cambia la vida de una familia no es un nombre, es un plan.
No deberíamos aceptar como normal la resignación. Y, mucho menos, la soledad.
¿Te has sentido identificado en algunos de estos puntos? Yo sí, en los 10. Por eso en Geriatría Contigo trabajamos en un Programa Continuado, para mejorar la vejez de nuestro ser querido, con una hoja de ruta clara. Trabajamos desde varios ángulos. Para una mejoría de la salud general. Pero sobre todo, para dar tranquilidad a la familia. ¿Quieres saber más del Programa? Te lo cuento en breve. No te olvides de escribirme tu experiencia en comentarios.
Soy la Dra. Paola Ríos Germán. He acompañado a más de 10.000 familias y, en la mía, también vivimos esa duda que duele: “¿Esto es normal o no?” A veces nos dijeron que sí… y no lo era. Escribo esto para darte dirección, no para asustarte. Si ves alguna señal, no te culpes. Obsérvala y anótala. Llegarás a consulta con claridad y eso acelera un buen plan.
Nota breve: tu médico de familia puede iniciar la valoración; el diagnóstico formal se hace en los servicios de memoria/geriatría/neurología. Y por su puesto en Geriatría Contigo. Tú trae el contexto. Yo pongo el plan.
6 señales que no son “normales por la edad” (y qué hacer hoy)
1) Repite la misma pregunta varias veces al día
Lo que ves: vuelve a preguntar lo mismo en poco tiempo. Primer paso (5 min): no discutas; responde breve y anota 3 ejemplos con hora y situación. Ejemplo real: “12:30, después de comer ? pregunta otra vez por la cita”. Idea clave: Como geriatra me preocupa que la información nueva no se quede, aunque recuerde muy bien el pasado.
2) Se pierde en rutas conocidas
Lo que ves: dudas para volver a casa o desorientación en el barrio. Primer paso (10 min): apunta si en el último año se ha perdido. Haz 3 paseos cortos, por la misma ruta y acompañados, observando qué le ayuda.
Ejemplo real: el 12 de febrero y el 21 de julio de 2025 no supo como volver a casa después de su paseo diario.
3) Tareas “de siempre” empiezan a fallar
Lo que ves: recetas cada vez más simples, dejar el fuego encendido, lío con recibos; los hijos asumen el banco. Primer paso (5 min): elige una tarea y colócale un post-it con 3 pasos (p. ej., “apagar fuego ? servir ? fregar”). Observa si sigue la secuencia y anota diferencias respecto a hace 1–5 años. No lo justifiques: aunque sea por su seguridad, terminar pensando “mejor llevamos los familiares el banco” son datos valiosos.
4) Cambios de carácter (irritabilidad, desconfianza, apatía)
Lo que ves: saltos de humor, aislamiento, pierde interés por lo que antes disfrutaba; duerme mal o está somnoliento. Primer paso (3 min):lista cuándo aparece y con qué se relaciona (dolor, sueño, discusiones). Importante: algunos fármacos pueden empeorar memoria y energía. No cambies nada tú: lleva la lista a consulta.
Ejemplo real: hasta hace 5 años le gustaba salir con las amigas y ahora ya no.
5) La forma de caminar cambia
Lo que ves: camina más lento, “a pasitos”, se agarra a muebles o a ti. Primer paso (15 min hoy): recuerda cómo andaba hace 5 y 1 año; retira alfombras y cables; haz 10’ de paseo seguropor el pasillo cada día. Por qué importa: caminar es un termómetro de salud. Si cae, la autonomía se pierde rápido.
No lo justifiques con un «es que son las rodillas» sólo anótalo y tráelo a consulta.
6) Caídas o “casi caídas” recientes
Lo que ves: tropiezos “tontos”, resbalones, golpes contra muebles. Primer paso (5 min): anota hora, lugar y qué hacía. Señala si hubo cambios de medicación en las últimas semanas. Acelera la cita si… hay golpe en la cabeza, pérdida de conciencia, lesión, no pudo levantarse o 2 caídas en 12 meses.
Ejemplo real: El día 13 de marzo y 15 de agosto de 2025 se resbaló.
Tu cuaderno de 7 días (la prueba casera más útil)
Cada noche, 2–3 líneas:
Fecha y señal (memoria, ruta, tarea, carácter, marcha o caída).
Dónde/cuándo pasó y qué lo disparó o mejoró.
Nota rápida para la consulta.
Cómo se ve una página:
“Lun 19: Repite pregunta — 12:30 tras comer — mejora si le muestro la cita escrita.”
“Mar 20: Duda al volver del pan — 10:15 — con mi brazo va mejor.”
Regla de oro: no ajustes medicación por tu cuenta. Con tu cuaderno, es más fácil salir con plan.
Señales rojas para no esperar
Golpe en cabeza, pérdida de conciencia o lesión tras una caída.
Dos caídas en el último año (o una si no pudo levantarse).
Somnolencia intensa, confusión súbita, boca muy seca u orina muy oscura.
Empeora después de empezar o subir un fármaco.
De piezas sueltas… a música que suena
Ir a “todo” sin orden agota. Lo que necesitas es dirección: qué va primero, quién hace qué y cómo sabremos si mejora. En Geriatría Contigo® mi trabajo es ser tu directora de orquesta para ganar lucidez, seguridad al andar, mejor sueñoy, sobre todo, calma en casa.
? ¿Quieres contarme tu caso para ver si podemos trabajar juntos? Déjame tu comentario aquí: https://geriatriacontigo.com/contacto/ Y apúntate a la Newsletter
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— Dra. Paola Ríos Germán Geriatría • Medicina Preventiva • Cuidados Paliativos Doctora en Medicina (Cum Laude) • Investigadora RNFC/IdiPaz Premio OMS • 4× nº1 Doctoralia
La artrosis es una de las enfermedades más comunes en las personas mayores. El dolor articular limita la movilidad, afecta el ánimo y puede llegar a encerrar en casa a quienes la padecen.
Pero el mayor error que vemos a diario es éste: se ofrece solo medicación rápida, sin un plan integral. ¿El resultado? Más pastillas, más efectos secundarios y menos calidad de vida.
En este artículo te cuento la historia de una mujer que pasó de no poder salir de casa a caminar 50 minutos al día con sus amigas en solo 15 días, gracias a un enfoque diferente. También puedes ver la historia en nuesto vídeo de Youtube
La historia de María (nombre ficticio)
Hace unos años, María comenzó con dolores articulares que le impedían caminar.
La primera solución fue analgésicos diarios, sin más.
En 2024, el dolor empeoró y recibió infiltraciones y opiáceos.
En 2025, llegaron los mareos, los despistes y los efectos secundarios.
Lo que parecía una “cura” se estaba convirtiendo en una trampa.
El error del modelo reduccionista
La medicina rápida recurre a la pastilla como primera opción y eso no siempre resuelve la artrosis.
La medicación sí es necesaria en muchos casos, pero como parte de un plan integral.
Un analgésico de primer escalón (como paracetamol) puede ser muy útil para mantener al paciente en movimiento.
El problema es cuando se pasa demasiado rápido a opiáceos o infiltraciones, sin explorar antes el ejercicio, la fisioterapia o la nutrición.
El plan integral que cambió su vida
Su familia me contactó y aplicamos una Valoración Geriátrica Integral (VGI) dentro de nuestro Programa Senior 360º.
El plan incluyó:
Revisión de medicación: retirada controlada de fármacos innecesarios.
Ejercicio adaptado y fisioterapia para devolver fuerza y movilidad.
Nutrición con proteínas, calcio y vitamina D para recuperar energía y masa muscular.
Estimulación cognitiva para mejorar memoria y concentración.
Apoyo emocional y social, con la vuelta a sus rutinas y a sus amigas.
Resultados en solo 15 días
Volvió a caminar 50 minutos al día.
Bajaba y subía escaleras sin miedo.
Recuperó la claridad mental y la serenidad.
Y lo más importante: recuperó su dignidad y sus ganas de vivir.
Qué podemos aprender de este caso
La artrosis no se soluciona solo con medicación.
El dolor sin tratar de forma integral empeora la movilidad, la mente y el ánimo.
Con un plan físico, nutricional, cognitivo y social, la mejoría llega rápido y es real.
Conclusión La artrosis no tiene por qué ser una condena a vivir con dolor y limitaciones. Con un plan integral y una mirada global, es posible recuperar movilidad, claridad y ganas de vivir. La medicina de las personas mayores debe centrarse en eso: en devolver calidad de vida y esperanza.
La artrosis no se resuelve solo con una receta. Se resuelve con una estrategia global que devuelva fuerza, movilidad y confianza. Ese es el enfoque que aplicamos en Geriatría Contigo, para que cada familia viva con menos miedo y más calidad de vida.
Enlaces de interés Recomendaciones internacionales de no farmacológicos para artrosis Directrices de EULAR (2024): enfatizan intervenciones no medicamentizadas (ejercicio, educación, control de peso) como estrategia primordial para artrosis de cadera y rodilla. Healio Journals+5Asociación Americana de Terapia Física+5Arthritis Research & Care+5
Guía AAOS para artrosis de rodilla Guía de la American Academy of Orthopaedic Surgeons (2021): recomienda ejercicio, apoyo físico y suplementos antes de considerar medicamentos invasivos o refuerzos estructurales. Academia Ortopédica
Tratamientos no farmacológicos efectivos contra la artrosis Estudio en PMC (Mushtaq et al., 2011): destaca fisioterapia, ejercicios y dispositivos de ayuda como pilares del manejo integral.
La llamada que recibí no fue por una caída ni por una receta más. Fue por una fuga.
Juan (nombre ficticio), un hombre de 88 años, había intentado escapar de su residencia. No por una puerta abierta, sino trepando las rejas de la entrada.
La respuesta de la dirección fue tajante: “O se calma, o lo atamos. O lo echamos.”
Así de crudo.
Esa imagen es la fotografía perfecta de la desesperación.
Persona que tiene quetiapina
Pero la verdadera tragedia no era el intento de fuga. Era lo que había detrás: veinte años de medicación acumulada sin una revisión integral.
La anatomía de una sujeción química, en este caso, quetiapina
La historia de Juan con la quetiapina, un antipsicótico muy utilizado, no empezó por un trastorno psiquiátrico grave.
Comenzó tras la muerte de su esposa, cuando el duelo le provocó insomnio y sueños extraños. La solución rápida fue recetar una primera dosis de quetiapina.
Con los años, cada nuevo síntoma se trató igual: más medicación.
¿Desorientación? Otra dosis.
¿Inquietud en la residencia? Una tercera.
Nadie preguntaba por la causa raíz. Nadie reevaluaba.
Se limitaban a añadir capas de sedación, como quien intenta tapar el sol con un dedo.
La evidencia científica es clara: los antipsicóticos en mayores con demencia aumentan el riesgo de muerte, por eso, el uso debería ser bajo estricta necesidad y cuando ya se han probado otras vías (Maust et al., JAMA 2015).
Cuando conocí a Juan, ya no era él
Estaba atrapado en una silla, con una marcha inestable, apatía profunda y un resultado de 16/30 en el test cognitivo (muy bajo). Lo que llamamos, deterioro físico y mental.
La pregunta clave: ¿y si la agitación no fuera el problema?
En Geriatría Contigo empezamos siempre por lo esencial: una Valoración Geriátrica Integral (VGI) a a través de nuestro Método PIAIS 360º
En Juan descubrimos algo que nadie había mirado:
Sufría una artrosis severa con dolor crónico no tratado, que podría ser la causa tanto del insomnio, como de la agitación, etc.
Estaba mal nutrido, lo descubrimos en el transcurso de las visitas
Apenas se movía.
Su “agitación” no era un problema de conducta. Era la única forma de comunicar sus necesidades.
El plan: quitar, no poner
Decidimos hacer lo contrario de lo que se había hecho durante 20 años. Iniciamos un protocolo de deprescripción, retirando la quetiapina de forma controlada.
Y en el espacio que dejó el sedante, comenzamos a reconstruir:
Fisioterapia, caminatas y analgesia para tratar el dolor y devolver fuerza.
Plan de nutrición y suplementos para recuperar masa muscular y energía.
Estimulación cognitiva adaptada a su nivel.
Apoyo emocional a la familia, que por fin entendía lo que ocurría.
Los resultados: dignidad recuperada
Los cambios no fueron inmediatos, pero sí profundos:
Pasó de la silla a caminar con andador.
Del andador al bastón.
Y un día, caminó solo por las calles de Valencia.
Su test cognitivo subió de 16 a 23 sobre 30 (¡mejoría importante!) Los sueños extraños desaparecieron. Y su familia volvió a ver en sus ojos la serenidad que creían perdida.
El hombre al que querían atar no solo había recuperado sus pasos. Había recuperado su dignidad.
Lo que esta historia nos enseña
Esta no es una crítica a un medicamento en concreto. Es una denuncia a un modelo reduccionista que responde con sedación en lugar de investigar la causa real.
La tranquilidad de una familia no puede construirse sobre la sedación de un ser querido. La última etapa de la vida merece un plan de trabajo, no una receta más.
¿Y tú?
Quizá también ves a tu padre o a tu madre cada vez más apagados, con más pastillas que sonrisas. Quizá te preguntas si eso es realmente “cuidar”.
No estás solo en esa duda. Y sí, hay otra forma.
Yo soy la Dra. Paola Ríos Germán, médica especialista en Geriatría. En Geriatría Contigo ofrecemos evaluaciones clínicas completas, con un enfoque físico, mental, social, nutricional y médico.
¿Qué es la Valoración Geriátrica Integral (VGI)? Es una herramienta clínica de la Geriatría, que evalúa al adulto mayor en cinco áreas: física, mental, social, nutricional y médica, para diseñar un plan individualizado. Nuestro Método PIAIS360º es un método integral e individualizado con un plan pormenorizado mes a mes.
¿La quetiapina siempre es mala? No. Puede ser útil en casos muy concretos y graves. El problema surge cuando se receta de forma rutinaria para síntomas que tienen otras causas tratables.
¿Qué alternativas existen a la sedación en adultos mayores? Ejercicio, fisioterapia, terapia psicológica, estimulación cognitiva, nutrición y un ajuste adecuado de la medicación. Todo dentro de un plan integral.
Cuidar de un familiar mayor puede ser una de las experiencias más intensas y agotadoras de la vida. Lo sé porque he acompañado a miles de familias… y también he estado en esa misma silla, buscando respuestas y encontrando solo fragmentos.
No hablo solo de dormir poco. Hablo de acostarte con ese nudo en el estómago, de leer informes que no entiendes, de sentir que cada día pierdes un poco más de la persona que quieres.
Y mientras todo esto ocurre, las respuestas que escuchas se repiten: «es normal por su edad» «no se puede hacer más» «es lo que toca»
Aquí no vas a escuchar resignación. Aquí vas a encontrar dirección: un análisis completo, un plan claro y un seguimiento real para que sepas qué hacer, cuándo y cómo.
Quién soy y por qué creé Geriatría Contigo
Dra. Paola Rios German, médico especialista en Geriatría y Medicina Preventiva.
Soy la Dra. Paola Ríos Germán, médica especialista en Geriatría, Medicina Preventiva y Cuidados Paliativos, Doctora Cum Laude, investigadora en IdiPAZ y parte de los grupos de investigación del RNFC IdiPaz, equipo galardonado por la OMS.
Mi verdadera autoridad no nació en un despacho, sino en la silla de un familiar al que un día le dijeron: “Esto es así. No hay nada que hacer.”
Ese día decidí que mi trabajo no sería solo tratar síntomas, sino diseñar un plan integral para mejorar la calidad de vida de cada adulto mayor y devolverle tranquilidad a su familia.
Nuestro método: PIAIS360º
Programa Integral de Atención Individualizada Senior
Un adulto mayor es un sistema complejo. Si no abordamos todas sus esferas al mismo tiempo, cualquier intento de mejoría será incompleto.
Analizamos y actuamos sobre cinco áreas clave:
Fuerza Física: prevenir caídas, mejorar movilidad e independencia.
Cognición: memoria, atención y orientación para mantener la lucidez.
Estado Emocional: tratar tristeza, apatía o ansiedad para recuperar motivación.
Nutrición y Hormonas: optimizar energía, masa muscular y salud ósea.
Entorno y Apoyo: reforzar la seguridad y reducir la sobrecarga familiar.
Comparativa honesta
Sanidad Pública
Seguro Privado
Otros Privados
PIAIS360º
Tiempo por consulta
~30 min
~15 min
~40 min
~70 min
Visión global
Parcial
Parcial
Irregular
Completa
Plan escrito
No
No
A veces
Sí
Seguimiento real
No
No
Irregular
Sí
Enfoque multidisciplinar
Limitado
Limitado
Variable
Integrado
No agendas citas. Adquieres un plan de recuperación.
Historias reales. Cambios reales.
Atanasio, 87 años: De no salir de casa a caminar 800 m sin bastón en 30 días.
Rachel (hija): “Me siento segura, me siento bien, me siento tranquila.”
Preguntas que quizá no te atreves a formular
¿Y si mi padre/madre se niega a que venga un médico?
Siempre empiezo desde lo que él desea, nuestro plan se adapta a él o ella y no al revés
¿Este plan es un gasto?
En realidad, perder la independencia de una persona tiene un coste emocional que no se puede cuantificar, con varios eventos posteriores para la persona mayor como para la familia. Por ejemplo, no sé porqué no quiere comer, no sé porqué no quiere salir, no sé porqué se cae, no sé si debería pensar en una residencia.
Familiarmente, el coste de no tener un plan claro y efectivo además desgasta mucho a la familia y repercute en las responsabilidades de los hijos. Por último, está demostrado que no ver a una persona de forma integral aumentan los gastos de personal extra, residencias, etc. Este plan no es un gasto, es un inversión que nos ahorrará futuras complicaciones y gastos que se pueden evitar.
El Próximo Paso: Su Hoja de Ruta Hacia la Tranquilidad
Si ha llegado hasta aquí, es porque ha reconocido que seguir como hasta ahora no es una opción. Es el momento de convertir la preocupación en un plan de acción clínico.
El primer paso es una Llamada de Claridad de 15 minutos directamente conmigo.
En esta conversación, sin coste y sin compromiso, haremos dos cosas:
Escucharé su caso para entender la situación real de su familiar.
Determinaremos juntos si mi método es la solución que necesita.
Para garantizar la excelencia y el tiempo que cada familia merece, solo abro un número limitado de plazas para nuevas valoraciones cada mes.
No es una consulta. Es el punto de partida para construir su plan.
?? Reserve aquí su Llamada de Claridad de 15 minutos(Al hacer clic, se abrirá mi calendario para que elija la hora que mejor le convenga)
El microbioma y el cáncer están estrechamente relacionados. ¿Sabías que los billones de microbios que viven en tu intestino pueden influir en cómo evoluciona un cáncer, cómo responde al tratamiento… e incluso si aparece?
Cada vez hay más estudios que lo confirman: el microbioma intestinal no es un espectador pasivo. Es un protagonista silencioso.
¿Qué es el microbioma?
El microbioma es el conjunto de bacterias, virus, hongos y otros microorganismos que habitan en tu cuerpo, sobre todo en el intestino. Y no solo ayudan a digerir… también comunican con tu sistema inmune, modulan la inflamación y afectan cómo respondes a ciertos medicamentos, incluidos los tratamientos contra el cáncer.
Un intestino sano puede ayudar a que los tratamientos funcionen mejor
La diversidad microbiana (lo que llamamos eubiosis) potencia la respuesta inmunitaria y reduce los efectos adversos.
La disbiosis empeora los resultados
Cuando el microbioma está desequilibrado, puede aumentar la inflamación, debilitar las defensas y disminuir la eficacia de la inmunoterapia o la quimioterapia.
Los antibióticos pueden interferir
Tomarlos antes o durante ciertos tratamientos reduce la diversidad del microbioma… y con ello, las probabilidades de respuesta favorable.
Las bacterias dentro del tumor también influyen
Sí, incluso dentro de algunos tumores hay microbios. Algunos pueden bloquear el efecto de la inmunoterapia o generar resistencia a la quimioterapia.
Cuidado con los probióticos comerciales No todos son útiles. Algunos pueden incluso interferir con el tratamiento inmunológico.
Transplante de microbiota fecal En fase experimental. En algunos pacientes con melanoma ha ayudado a revertir la resistencia a la inmunoterapia.
Cómo mejorar tu microbioma intestinal: cuatro intervenciones basadas en evidencia.
En resumen
Tu intestino y tus microbios tienen mucho que decir en la historia del cáncer. No son culpables ni salvadores mágicos, pero sí aliados potenciales que aún estamos aprendiendo a comprender.
Cada elección cuenta: lo que comes, cómo te mueves, y cómo proteges tu microbioma puede marcar la diferencia.
¿Quieres saber más sobre cómo mejorar la salud intestinal, prevenir efectos secundarios o mejorar la respuesta a los tratamientos oncológicos?
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