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Qué llevar al hospital: prepara tu mochila para Urgencias

Dra. Paola Ríos con una mochila preparada para ir al hospital

Si esta noche tuvieras que salir a Urgencias con tu madre, ¿sabrías qué llevar al hospital en cinco minutos sin olvidar nada verdaderamente importante?

Para ir al hospital conviene tener preparada una mochila pequeña con ropa cómoda, un neceser básico, cargadores, documentación clínica y una lista actualizada de medicamentos. En el exterior debe quedar una segunda lista con aquello que se utiliza todos los días y no puede permanecer guardado: las gafas, los audífonos, el teléfono, la documentación original, la prótesis dental o el bastón.

No estamos preparando una maleta para pasar quince días fuera. Queremos resolver las primeras horas y evitar que, en medio de una urgencia, la familia tenga que recorrer toda la casa buscando informes, pastillas y cargadores.

Puedes ver aquí el vídeo completo:

¿Por qué conviene preparar la mochila antes de necesitarla?

Una urgencia no suele llegar cuando todo está ordenado y tenemos tiempo para pensar. Puede aparecer de noche, durante un fin de semana o cuando la persona que conoce mejor la medicación no está en casa.

Preparar la mochila con antelación permite separar dos cosas:

  • Lo que puede permanecer guardado: ropa, neceser, cargador de repuesto, libreta y copias de documentos.
  • Lo que debe añadirse en el último momento: DNI, tarjeta sanitaria, gafas, audífonos, teléfono, medicación y ayudas para caminar.

Esta distinción es la parte más importante. No sirve de mucho guardar una lista perfecta dentro de un cajón si nadie sabe dónde está cuando llega la ambulancia.

¿Qué ropa y productos de aseo debemos llevar al hospital?

Ropa para las primeras horas

Dentro de la mochila dejaría:

  • Ropa cómoda y fácil de poner.
  • Ropa interior y calcetines.
  • Una chaqueta fina.
  • Calzado cerrado, ancho y antideslizante.
  • Una bolsa vacía para separar la ropa sucia.

El hospital puede proporcionar pijama o camisón, pero llevar una muda propia resulta útil si la estancia se prolonga o la persona se encuentra más cómoda con su ropa.

Un neceser pequeño, no el cuarto de baño entero

Prepara un neceser con productos duplicados o en envases pequeños:

  • Cepillo y pasta de dientes.
  • Peine o cepillo.
  • Gel y champú.
  • Desodorante.
  • Crema hidratante.
  • Productos para limpiar y guardar la prótesis dental, si se utiliza.
  • Las gotas o productos de uso habitual que sean difíciles de sustituir.

El Hospital Universitario La Princesa recomienda preparar una mochila pequeña con artículos de higiene, calzado cómodo, cargador, medicación habitual y dispositivos como la CPAP.

No guardes joyas, grandes cantidades de dinero ni objetos de valor.

¿Qué objetos prácticos pueden quedarse dentro de la mochila?

Hay varios objetos que ocupan poco y pueden ahorrarnos muchos problemas:

  • Un cargador de repuesto para el teléfono.
  • Una batería portátil, comprobando periódicamente que conserva carga.
  • Un bolígrafo.
  • Una libreta.
  • Un libro pequeño, una revista o un pasatiempo sencillo.
  • Una bolsa vacía para la ropa usada.

La libreta no es un adorno. Puede utilizarse para apuntar las pruebas pendientes, los cambios de tratamiento, lo que explica cada profesional y las preguntas que la familia quiere hacer antes del alta.

¿Qué debemos apuntar para coger justo antes de salir a urgencias?

Hay objetos imprescindibles que no pueden permanecer dentro de la mochila porque se utilizan todos los días.

Escríbelos en un folio grande, colócalo dentro de una funda transparente y déjalo sujeto al asa o en el bolsillo exterior.

En esa lista incluiría:

  • DNI y tarjeta sanitaria originales.
  • Teléfono móvil.
  • Gafas y funda.
  • Audífonos, pilas o cargador.
  • Prótesis dental y recipiente identificado.
  • Bastón, andador u otra ayuda habitual.
  • Medicación y tratamientos que se utilizan a diario.
  • Cargador, si no existe uno de repuesto dentro.

Los audífonos y la prótesis dental son pequeños, caros y fáciles de extraviar. Conviene guardarlos en recipientes identificados con el nombre y un teléfono de contacto. Cuando la persona no los esté utilizando, es preferible que un familiar se responsabilice de ellos.

Aunque parezca evidente, hay que escribirlo. En una urgencia también se olvida lo evidente.

¿Qué documentos e informes médicos debemos llevar a una urgencia o a una hospitalización?

Prepara una funda de plástico independiente con la documentación clínica. No hace falta llevar todos los informes desde el principio de los tiempos. Lo importante es que la información relevante pueda localizarse rápido.

Primera hoja: la información que debe encontrarse enseguida

La primera hoja debería incluir:

Informes importantes

Añade los informes médicos más recientes y aquellos que contienen información difícil de reconstruir: intervenciones, enfermedades relevantes, pruebas recientes o decisiones terapéuticas importantes.

En una persona mayor también recomiendo dejar escrito cómo estaba antes de enfermar: si caminaba sola, necesitaba ayuda, comía sin ayuda, utilizaba el baño, hablaba normalmente o tenía problemas de memoria. Esto ayuda a distinguir su situación habitual de los cambios que han aparecido durante la enfermedad actual.

Si todavía no tienes preparada la tabla de medicación, en este artículo explico cómo organizar los medicamentos y comprobar las dosis y los horarios.

¿Cómo debemos llevar los medicamentos al hospital?

Además de la tabla actualizada, conviene llevar la medicación habitual correctamente identificada.

Siempre que sea posible:

  • Lleva las cajas o los envases originales.
  • Si ocupan demasiado, lleva los blísteres conservando visible el nombre y la dosis.
  • No lleves pastillas sueltas.
  • No mezcles todos los medicamentos en un pastillero sin ninguna referencia.

El objetivo es que los profesionales puedan comprobar exactamente qué toma la persona y decidir qué debe mantenerse, suspenderse o sustituirse durante el ingreso.

Una advertencia importante

Llevar la medicación no significa administrarla por nuestra cuenta. Una vez en Urgencias o durante el ingreso, debemos entregarla o mostrarla al personal sanitario y seguir sus indicaciones.

Si damos una pastilla sin comunicarlo, el equipo podría administrarla después de nuevo. El Hospital Universitario de Getafe recomienda consultar al personal antes de tomar cualquier fármaco durante la atención en Urgencias.

¿Qué tratamientos o dispositivos especiales debemos recordar?

Algunos productos no siempre pueden sustituirse inmediatamente o requieren accesorios concretos. Según el caso, añade a la lista de última hora:

  • Insulina y material necesario para administrarla.
  • Inhaladores.
  • Colirios.
  • CPAP con mascarilla, tubo y cable.
  • Espesante, si la persona lo utiliza habitualmente.
  • Material para ostomías, sondas u otros cuidados específicos.
  • Cualquier dispositivo o tratamiento poco habitual que resulte difícil de reemplazar.

Identifica también estos objetos con el nombre y un teléfono. Si algún producto necesita condiciones especiales de conservación, mantenlo según las instrucciones correspondientes y comunícalo al personal sanitario al llegar.

¿Cómo podemos evitar pérdidas durante el ingreso?

En el hospital cambian las habitaciones, se mueve la ropa de cama y pueden intervenir distintos profesionales y familiares. Por eso recomiendo:

  • Identificar gafas, audífonos, prótesis y dispositivos.
  • Utilizar recipientes visibles, no envolverlos en servilletas o pañuelos.
  • Anotar quién se responsabiliza de los objetos pequeños.
  • No llevar joyas ni objetos de valor.
  • Revisar la mesilla, el armario y el baño antes de cambiar de habitación o recibir el alta.

¿Cada cuánto debemos revisar la mochila?

Como regla práctica, revisa la mochila cada tres o seis meses y siempre que cambie la medicación, aparezca una alergia nueva, se produzca un ingreso o se actualicen los informes médicos.

Comprueba:

  • Que la ropa sigue siendo adecuada.
  • Que los productos no han caducado.
  • Que la batería portátil conserva carga.
  • Que los teléfonos de contacto continúan vigentes.
  • Que la lista de medicamentos coincide con el tratamiento actual.

La mochila debe estar en un lugar conocido por toda la familia. No sirve que solo sepa encontrarla la persona que la preparó.

Lista rápida: qué llevar al hospital

Dentro de la mochila

? Ropa cómoda, ropa interior y calcetines.
? Chaqueta fina.
? Calzado cerrado y antideslizante.
? Neceser básico.
? Cargador de repuesto.
? Libreta y bolígrafo.
? Libro, revista o pasatiempo.
? Bolsa para la ropa sucia.
? Copias de informes y documentación clínica.

Para coger antes de salir

? DNI y tarjeta sanitaria.
? Teléfono móvil.
? Gafas y funda.
? Audífonos, pilas o cargador.
? Prótesis dental y recipiente.
? Bastón, andador u otra ayuda habitual.
? Medicación correctamente identificada.
? Insulina, inhaladores, colirios o CPAP, según el caso.
? Tabla actualizada de medicamentos.

Prepara la mochila cuando todo esté tranquilo, es decir, hoy

No podemos prever cuándo será necesario acudir a Urgencias, pero sí podemos evitar que la familia tenga que improvisarlo todo en el peor momento.

Prepara la mochila, deja la lista visible y explica a los demás dónde se encuentra. Cuando llegue el día de utilizarla, probablemente no tendrás tiempo ni cabeza para empezar a buscar informes, gafas, audífonos y medicamentos por toda la casa.

Dra. Paola Ríos Germán, PhD | Geriatría Contigo®


Médico. Especialista en Medicina Preventiva y Salud Publica. Especialista en Geriatria. Máster en Salud Publica. Máster en Cuidados Paliativos. Doctora Cum Laude por la Universidad Autónoma de Madrid.

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¿La demencia se puede revertir?

Algunas causas de pérdida de memoria pueden mejorar. Y aunque exista una demencia neurodegenerativa, hay intervenciones que pueden ayudar a conservar capacidades, reducir riesgos y mantener la autonomía durante más tiempo.

Lo que sí puede mejorar aunque exista deterioro cognitivo

Cuando una madre o un padre empieza a perder memoria, a desorientarse, a caerse o a estar más apagado, muchas familias se hacen una pregunta muy concreta:

¿Esto tiene vuelta atrás?

A veces lo formulan de otra manera:

  • “¿Será Alzheimer?”
  • “¿Será demencia?”
  • “¿O no será nada?”

Y ahí aparece una de las trampas más frecuentes: pensar que solo existen dos posibilidades.

  • O no pasa nada.
  • O ya no hay nada que hacer.

Pero la realidad clínica es mucho más amplia.

Algunas causas de pérdida de memoria pueden mejorar: la medicación, la depresión, el aislamiento, el mal sueño, el dolor, las caídas, la pérdida de fuerza, la falta de actividad, los problemas de audición o visión, y algunas enfermedades médicas que afectan al funcionamiento cerebral.

Y aunque exista una demencia neurodegenerativa, como la enfermedad de Alzheimer, también hay mucho que se puede hacer.

  • No siempre podemos borrar el diagnóstico.
  • Pero sí podemos mejorar el funcionamiento.
  • Y en una persona mayor, mejorar el funcionamiento puede significar mucho: menos caídas, menos confusión, más autonomía, más seguridad y más tiempo viviendo con la mejor capacidad posible.

Primero: ¿a qué llamamos demencia?

La palabra “demencia” se usa muchas veces como si fuera una sentencia única.

Pero médicamente conviene distinguir.

La demencia es un síndrome: significa que existe un deterioro cognitivo suficiente como para interferir en la vida diaria de la persona.

Pero no todas las demencias tienen la misma causa.

Y no todo problema de memoria es una demencia.

Una persona puede parecer más deteriorada por muchas razones:

  • medicación sedante,
  • depresión,
  • duelo,
  • aislamiento,
  • mal sueño,
  • dolor,
  • infecciones,
  • alteraciones metabólicas,
  • problemas de audición,
  • problemas de visión,
  • pérdida de fuerza,
  • caídas,
  • falta de estructura diaria,
  • o una combinación de varias de estas cosas.

Por eso, antes de decir “es Alzheimer” o “es normal para su edad”, hay que valorar bien.

La pregunta no debería ser solo:

“¿Tiene demencia o no?”

La pregunta más útil es:

“¿Qué parte de lo que le pasa puede mejorar?”

Entonces, ¿la demencia se puede revertir?

Depende de qué estemos llamando demencia.

Si hablamos de una enfermedad neurodegenerativa establecida, como la enfermedad de Alzheimer, lo habitual es que no desaparezca ni vuelva completamente al estado previo.

Pero eso no significa que no haya nada que hacer.

Y esta idea es fundamental.

Una cosa es no poder curar una enfermedad neurodegenerativa.

Otra muy distinta es abandonar a la persona a su evolución sin intervenir sobre todo lo que sí se puede mejorar.

  • En muchos casos se puede mejorar el sueño.
  • Se puede revisar la medicación.
  • Se puede tratar el dolor.
  • Se puede mejorar la nutrición.
  • Se puede trabajar la fuerza.
  • Se puede prevenir caídas.
  • Se puede estimular la memoria y las capacidades conservadas.
  • Se puede mejorar la rutina.
  • Se puede reducir el aislamiento.
  • Se puede acompañar mejor a la familia.
  • Y todo eso puede cambiar la trayectoria real de una persona.

Quizá no cambiamos el diagnóstico.

Pero sí podemos cambiar cómo vive esa persona con el diagnóstico.

Causas de pérdida de memoria que pueden mejorar

1. Medicación

Algunos medicamentos pueden producir somnolencia, confusión, desorientación, enlentecimiento, caídas o empeoramiento cognitivo en personas mayores.

Entre ellos, las benzodiacepinas y algunos antipsicóticos merecen especial atención.

  • Esto no significa que no deban usarse nunca.
  • Hay situaciones clínicas en las que pueden estar indicados.
  • Pero sí significa que deben revisarse con cuidado, especialmente si la persona está más apagada, más torpe, más somnolienta, más confusa, con más caídas o con más fallos de memoria.
  • Tampoco significa que haya que retirarlos de golpe.
  • Eso también puede ser peligroso.

La pregunta correcta es:

  • ¿Por qué los toma?
  • ¿Desde cuándo?
  • ¿Siguen siendo necesarios?
  • ¿La dosis es adecuada?
  • ¿Se pueden reducir poco a poco?
  • ¿Existen alternativas reales?

En una persona mayor, la medicación no se debe mirar solo como una lista de fármacos.

Se debe mirar como parte de la historia clínica completa.

2. Depresión, duelo y apatía

La depresión en personas mayores no siempre se presenta como tristeza evidente.

A veces aparece como apatía, pérdida de iniciativa, lentitud, aislamiento, falta de energía o quejas de memoria.

Una persona deprimida puede parecer más deteriorada cognitivamente de lo que realmente está.

También puede salir menos, moverse menos, hablar menos, dormir peor, comer peor y perder fuerza.

Todo eso afecta al funcionamiento cognitivo y físico.

Por eso, cuando aparece un cambio de memoria, no basta con preguntar si recuerda o no recuerda.

También hay que preguntar:

  • ¿Cómo está de ánimo?
  • ¿Qué ha pasado en su vida en los últimos meses o años?
  • ¿Ha perdido a alguien?
  • ¿Ha dejado actividades importantes?
  • ¿Tiene con quién hablar durante el día?
  • ¿Tiene alguna rutina que la sostenga?

3. Aislamiento

El aislamiento no es un detalle menor.

Una persona que pasa muchas horas sola, que conversa poco, que no sale, que no tiene actividades cercanas y que no se siente vinculada a su entorno puede ir perdiendo estimulación, seguridad e iniciativa.

A veces la familia dice:

“Mi madre está peor de memoria.”

Pero al explorar la situación aparece algo más amplio:

  • no habla con casi nadie,
  • no tiene rutina,
  • no sale,
  • no participa,
  • no se mueve,
  • y cada vez depende más de que otros organicen su vida.
  • El cerebro necesita estímulo.

Pero la persona también necesita vínculo, propósito y estructura.

4. Mal sueño

Dormir mal afecta a la atención, la memoria, el estado de ánimo, la marcha, el equilibrio y la capacidad de tomar decisiones.

  • Una persona mayor que duerme mal puede estar más confusa, más irritable, más cansada, más lenta y más torpe durante el día.
  • Además, el mal sueño puede favorecer el uso de medicación sedante.
  • Y esa medicación, a su vez, puede aumentar la somnolencia, la confusión y el riesgo de caídas.
  • De nuevo, el problema rara vez es una sola cosa.
  • Suele ser una cadena.

5. Dolor

El dolor persistente consume atención.

También reduce movilidad, empeora el sueño, favorece el aislamiento y puede alterar el ánimo.

Una persona con dolor puede parecer más apagada, más lenta o menos participativa.

Si además se mueve menos por miedo, pierde fuerza.

Y si pierde fuerza, aumenta el riesgo de caídas.

Por eso, cuando una persona mayor parece empeorar cognitivamente, también conviene preguntarse:

  • ¿Tiene dolor?
  • ¿Lo expresa bien?
  • ¿Se mueve menos?
  • ¿Ha dejado de caminar?
  • ¿Ha cambiado su postura, su marcha o su forma de levantarse?

6. Pérdida de fuerza y caídas

Las caídas no son solo un accidente.

En geriatría, una caída puede ser una señal de alarma.

Puede indicar pérdida de fuerza, problemas de equilibrio, efectos de medicación, alteraciones visuales, dolor, bajadas de tensión, miedo a caminar, deterioro cognitivo o una combinación de varios factores.

Después de una caída, muchas personas mayores empiezan a moverse menos.

Al moverse menos, pierden fuerza.

Al perder fuerza, aumenta el riesgo de nuevas caídas.

Y así puede empezar un círculo de fragilidad, miedo, dependencia y pérdida de autonomía.

Por eso, si una persona empieza a caerse y además está más despistada, más somnolienta o más desorientada, conviene valorar el conjunto.

El caso de María: parecía demencia, pero había factores modificables

María había tenido una depresión muy importante tras la muerte de su hijo.

Durante un tiempo necesitó tratamiento. Eso podía tener sentido en aquel momento.

Pero cuando la conocí habían pasado años.

El duelo, en gran parte, ya se había elaborado.

La depresión ya no era el problema principal.

Sin embargo, María seguía tomando una medicación que quizá ya no encajaba con su situación actual: dos antidepresivos, dos benzodiacepinas y un antipsicótico.

  • Y empezaron los cambios.
  • Perdía memoria.
  • Se desorientaba.
  • Estaba más apagada.
  • Tenía menos iniciativa.
  • Y empezó a caerse.
  • La familia se hizo la pregunta habitual:
  • “¿Será Alzheimer?”
  • Pero en una persona mayor la pregunta no puede ser solo esa.

También había que mirar otras cosas.

  • María no tenía con quién hablar en el día a día.
  • No tenía actividades cercanas.
  • No tenía una estructura que la sostuviera.
  • Había medicación que podía estar empeorando su somnolencia, su orientación, su equilibrio y su funcionamiento cognitivo.
  • Se hizo una valoración integral.

No tenía criterios de deterioro cognitivo mayor; es decir, no tenía criterios de demencia.

Pero sí tenía problemas de memoria incipientes, caídas y varios factores que podían estar empujándola hacia abajo.

El plan no fue simplemente “quitar una pastilla”.

Eso habría sido una simplificación peligrosa.

El plan fue mirar la historia completa.

  • Se ajustó la medicación con criterio.
  • Se incorporó terapia psicológica.
  • Se reorganizó el apoyo familiar.
  • Cambió de casa para vivir más cerca de sus hijos.
  • Empezó a tener más actividad, más estructura y más acompañamiento.

Con esos cambios, sus problemas iniciales de memoria mejoraron claramente.

Este caso no significa que todas las pérdidas de memoria sean reversibles.

Tampoco significa que toda persona con deterioro cognitivo mejore igual.

Significa algo más importante:

Antes de asumir que todo es Alzheimer o que todo es irreversible, conviene valorar qué factores están empeorando a esa persona concreta.

Si ya existe una demencia, todavía hay mucho que hacer

Esta es una de las ideas más importantes.

Incluso cuando ya existe una demencia, no es verdad que “no haya nada que hacer”.

Hay mucho margen de intervención.

  • Se puede trabajar para que la persona duerma mejor.
  • Coma mejor.
  • Se mueva mejor.
  • Tenga menos dolor.
  • Tenga menos caídas.
  • Tenga una medicación más ajustada.
  • Mantenga rutinas.
  • Conserve actividad social.
  • Estimule sus capacidades conservadas.
  • Tenga un entorno más seguro.
  • Y tenga una familia que sepa qué esperar, qué vigilar y cómo actuar.
  • Todo eso no es secundario.

Es tratamiento del funcionamiento.

Y en personas mayores, el funcionamiento es central.

Porque la pregunta no es solo qué diagnóstico tiene.

La pregunta es:

  • ¿Puede caminar con seguridad?
  • ¿Puede comer mejor?
  • ¿Puede dormir mejor?
  • ¿Puede participar más?
  • ¿Puede tener menos caídas?
  • ¿Puede estar menos confundida?
  • ¿Puede conservar autonomía durante más tiempo?
  • ¿Puede la familia tomar decisiones antes de llegar a una crisis?

No se trata solo de memoria: se trata de autonomía

Muchas familias llegan a consulta pensando que el problema es “la memoria”.

Pero cuando se valora bien, aparecen otras preguntas:

  • ¿Está tomando bien la medicación?
  • ¿Se equivoca con citas?
  • ¿Maneja bien el dinero?
  • ¿Cocina con seguridad?
  • ¿Sale sola?
  • ¿Se orienta en su entorno?
  • ¿Ha dejado de hacer actividades?
  • ¿Camina peor?
  • ¿Se ha caído?
  • ¿Está más apagada?
  • ¿Necesita más supervisión que antes?

Estas preguntas son importantes porque la demencia no se mide solo por lo que una persona recuerda.

También se mide por cómo sostiene su vida diaria.

  • Una persona puede hablar bien y, aun así, estar empezando a perder autonomía.
  • Puede contar historias antiguas y, sin embargo, fallar con la medicación de esta semana.
  • Puede comportarse correctamente en una comida familiar y no ser capaz de organizar sus citas, sus compras o sus documentos.
  • Por eso no basta con preguntar:

“¿Se acuerda o no se acuerda?”

Hay que preguntar:

“¿Puede sostener su vida igual que antes?”

Qué riesgo hay en no valorar a tiempo

El riesgo de no hacer nada no es solo que la persona “siga igual”.

A veces el problema es que los factores modificables siguen actuando.

  • Más somnolencia.
  • Más confusión.
  • Más caídas.
  • Más miedo.
  • Más aislamiento.
  • Más pérdida de fuerza.
  • Más dependencia.
  • Más riesgo de fractura.
  • Y si ya existe deterioro cognitivo, esos factores pueden hacer que la pérdida de autonomía sea más rápida.

No se trata de asustar.

Se trata de llegar antes.

Porque muchas familias consultan cuando ya ha ocurrido una caída, un ingreso, una fractura, una crisis familiar o una pérdida clara de autonomía.

Y en geriatría, llegar antes cambia mucho el margen de actuación.

Cuándo conviene valorar

Conviene pedir una valoración si su madre o su padre:

  • se repite más que antes,
  • olvida citas o medicación,
  • se desorienta,
  • está más apagado,
  • ha perdido iniciativa,
  • duerme peor,
  • se cae,
  • camina peor,
  • ha dejado de salir,
  • se mueve menos,
  • come peor,
  • está más somnoliento,
  • se equivoca con compras, dinero o documentos,
  • o necesita más supervisión que hace unos meses.
  • Esto no significa necesariamente que tenga demencia.

Pero sí significa que no conviene explicarlo todo como “normal para la edad”.

Una valoración médica geriátrica no tiene como objetivo poner una etiqueta rápida.

Tiene como objetivo ordenar el caso.

Ver qué parte puede mejorar.

Qué parte hay que estudiar mejor.

Qué riesgos existen.

Qué decisiones conviene tomar ahora.

Y qué necesita realmente la familia.

Conclusión

¿La demencia se puede revertir?

A veces, lo que parece demencia no lo es. Hay causas de pérdida de memoria, confusión o deterioro funcional que pueden mejorar mucho si se identifican y se tratan.

Otras veces sí existe una enfermedad neurodegenerativa.

Pero incluso entonces es falso que no haya nada que hacer.

Dormir mejor, comer mejor, moverse mejor, revisar la medicación, tratar el dolor, prevenir caídas, estimular capacidades conservadas, mejorar la rutina, reducir el aislamiento y acompañar a la familia puede cambiar mucho la evolución real de una persona.

Quizá no siempre cambiamos el diagnóstico.

Pero sí podemos cambiar el funcionamiento.

Y en una persona mayor, eso puede significar más autonomía, más seguridad y más vida.

La clave no es adivinar.

La clave es valorar.

Porque una familia no necesita solo saber si es Alzheimer.

Necesita saber qué está fallando, qué puede mejorar y qué decisiones tomar antes de que llegue una crisis.

Por cierto:

Este domingo 28 de junio a las 9 om, hora de Madrid España, hablaremos de todo esto. Te puedes registrar gratis aquí

https://geriatriacontigo.com/acompanar-padres-consulta-abierta-online/

Bibliografía breve

American Geriatrics Society. 2023 updated AGS Beers Criteria for potentially inappropriate medication use in older adults. Journal of the American Geriatrics Society. 2023.

Livingston G, et al. Dementia prevention, intervention, and care: 2024 report of the Lancet standing Commission. The Lancet. 2024.

Ngandu T, et al. A 2 year multidomain intervention of diet, exercise, cognitive training, and vascular risk monitoring versus control to prevent cognitive decline in at-risk elderly people: a randomised controlled trial. The Lancet. 2015.

National Institute for Health and Care Excellence. Dementia: assessment, management and support for people living with dementia and their carers. NICE guideline NG97. 2018.

World Health Organization. Risk reduction of cognitive decline and dementia: WHO guidelines. 2019.

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Diagnóstico de memoria y demencia: 10 Fallos del Sistema

Mujer de 50 años en consulta médica malabareando con pelotas etiquetadas como DCM, TAC, fisio, neurólogo, geriatra, psicólogo, pruebas cognitivas y frases como ‘es normal’ o ‘no hay nada que hacer’, simbolizando la fragmentación del diagnóstico de memoria y demencia.

Imagina que tu padre empieza a repetir lo mismo varias veces al día.
O que tu madre duda en la panadería de siempre.
Acudes al médico buscando claridad.
Y sales con un papel lleno de tecnicismos, una receta más… y la misma sensación: estamos solos.

Esto no es anecdótico. Es el reflejo de cómo el sistema aborda hoy el diagnóstico del deterioro cognitivo y la demencia: consultas breves, especialidades fragmentadas, exceso de fármacos y ausencia de un plan claro.

A continuación te comparto los 10 fallos estructurales que más familias sufren y, sobre todo, cómo deberíamos enfrentarlos.


1. El diagnóstico por resignación (“Es normal por la edad”)

Decir “es normal” no es un diagnóstico. Es rendirse demasiado pronto.
Confunde a la familia, retrasa la ayuda y roba tiempo valioso.


2. La medicina de 10 minutos

Con 10 o 30 minutos no se puede escuchar una historia completa, revisar la medicación, explorar la memoria y valorar la marcha. Se terminan dando soluciones superficiales que no resuelven lo esencial.


3. El médico-puzle: consultas fragmentadas

Neurólogo, cardiólogo, psiquiatra, endocrino… cada uno escribe un informe.
Pero nadie junta las piezas. La familia se convierte en mensajera y el paciente acaba con tratamientos duplicados o contradictorios.
Falta un “director de orquesta” que unifique la visión.


4. Informes incomprensibles

Palabras como “leucoaraiosis” o “GDS 4” llenan los papeles.
Pero la familia no recibe respuesta a lo que importa:
¿Qué hacemos mañana? ¿Cómo organizamos la semana?


5. La cascada de fármacos

Ante cada síntoma, una pastilla más.
El insomnio se trata con un hipnótico, la agitación con un antipsicótico.
Muchas veces esos síntomas son efectos secundarios de los fármacos ya prescritos. Así nace la cascada que seda y apaga a la persona.


6. El abandono post-diagnóstico

Tras dar el diagnóstico, se agenda una cita a seis meses vista.
Pero la crisis ocurre en la primera semana: insomnio, dudas, miedo.
Ahí es cuando la familia más necesita acompañamiento.


7. La ceguera ante causas reversibles

Dolor, infecciones, anemia, problemas de tiroides, déficit de vitaminas.
Más de 200 causas pueden simular o agravar un deterioro cognitivo.
Demasiadas veces, se etiqueta como «es por la demencia» sin descartar lo tratable.


8. El olvido de lo no farmacológico

Ejercicio, estimulación cognitiva, buena nutrición, rutinas claras.
Son las intervenciones que más cambian el pronóstico.
Pero siguen tratándose como “extras”, cuando deberían ser el núcleo del tratamiento.


9. El cuidador invisible

El sistema mira al paciente, pero ignora al cuidador.
Ansiedad, culpa, agotamiento… si el cuidador cae, cae todo el cuidado.


10. La ausencia de un plan

Al final, la familia sale sin una hoja de ruta.
Saben el nombre del problema, pero no los pasos a seguir.
Un diagnóstico sin plan es como entregar un mapa sin destino.


Cómo debería ser distinto

El diagnóstico del deterioro cognitivo no puede ser un puzle roto.
Necesita un plan integral, con un responsable clínico que coordine, escuche y trace objetivos claros a 30, 60 y 90 días.

No se trata de sumar más pruebas ni más fármacos.
Se trata de dar claridad y dirección.


El sistema falla porque se conforma con nombrar la enfermedad.
Pero lo que cambia la vida de una familia no es un nombre, es un plan.

No deberíamos aceptar como normal la resignación.
Y, mucho menos, la soledad.

¿Te has sentido identificado en algunos de estos puntos?
Yo sí, en los 10.
Por eso en Geriatría Contigo trabajamos en un Programa Continuado, para mejorar la vejez de nuestro ser querido, con una hoja de ruta clara.
Trabajamos desde varios ángulos. Para una mejoría de la salud general.
Pero sobre todo, para dar tranquilidad a la familia.
¿Quieres saber más del Programa?
Te lo cuento en breve. No te olvides de escribirme tu experiencia en comentarios.

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Depresión en Personas Mayores: Más Allá de la Tristeza

Padre mayor sentado con expresión seria junto a su hija preocupada, representando signos invisibles de depresión en adultos mayores.

Cuando Chris Martin habla de depresión…

Chris Martin, vocalista de Coldplay, ha compartido públicamente que sufre depresión. En un vídeo grabado durante su gira asiática, cuenta cómo lo vive y qué le está ayudando en su día a día. No habla de curas milagrosas (ni que querer es poder, ni que estas prácticas le hayan sacado completamente, como a veces se escucha en redes sociales). Habla de herramientas que le sirven a él: escribir durante 12 minutos y quemar lo escrito, practicar meditación trascendental, usar la propiocepción o bailar en la calle. Recomienda música (como la de John Hopkins), libros (como El enfoque del oxígeno) o películas (Sing, Sing).

Su mensaje es simple pero poderoso: la depresión no distingue fama ni edad, y todos necesitamos recursos para vivir mejor.

Chris Martin, vocalista de Coldplay, con camiseta negra y gesto reflexivo mientras camina por una calle urbana.

Este tipo de testimonios nos ayuda a entender que la depresión no es cosa «de otras personas con problemas mentales» y no siempre tiene cara triste. Puede afectarnos a cualquiera, incluso si cumplimos con todo lo que se espera de nosotros. También en la madurez.

¿Qué es la depresión y cómo reconocerla?

La depresión es un trastorno del estado de ánimo caracterizado por una tristeza persistente, pérdida de interés o placer, fatiga, y cambios físicos o mentales que afectan el funcionamiento cotidiano.

En personas mayores, sin embargo, rara vez se presenta como tristeza evidente. A menudo se manifiesta como irritabilidad, quejas físicas (dolores, mareos, insomnio), aislamiento, o pérdida del habla y del interés por la vida cotidiana.

Muchas veces se confunde con deterioro cognitivo o se normaliza como parte del envejecimiento. Pero no lo es.

“Mi madre ya no sale, duerme mal, se ha vuelto muy irritable y dice que todo le duele.”
Esta frase, que escucho a menudo en consulta, no describe una vejez normal. Puede describir una depresión no reconocida.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), aproximadamente el 14% de los adultos mayores viven con un trastorno mental, y la depresión es una de las condiciones más frecuentes.

Síntomas emocionales, físicos, cognitivos y vegetativos

Emocionales: apatía, irritabilidad, pérdida de interés, culpa, desesperanza.
Físicos y somáticos: cansancio crónico, molestias digestivas, cefaleas, insomnio, pérdida de apetito o de peso, alteraciones del sueño, cambios de apetito, pérdida de energía.
Cognitivos: olvidos, dificultad para tomar decisiones, pensamiento lento.

Ver entrada sobre pérdida de peso en la persona mayor

Causas y factores de riesgo

  • Historia personal o familiar de depresión
  • Enfermedades crónicas
  • Medicación inadecuada
  • Duelo o pérdida de sentido
  • Soledad e invisibilidad social
  • Falta de actividades gratificantes en la rutina diaria
  • Falta de una rutina diaria mínima que incluya hábitos como caminar, hacer ejercicios, quedar con amistades

La OMS destaca el aislamiento social y la soledad como factores de riesgo clave para los trastornos de salud mental en la vejez.

Ver ejemplo de prescripción inadecuada de antidepresivo

Tipos de depresión

  • Mayor: intensa y disruptiva.
  • Distimia: más leve pero crónica.
  • Reactiva: causada por eventos estresantes.
  • Somática o «enmascarada»: aparece como somatización o cambios conductuales.

Personas con demencia y riesgo elevado de depresión

Las personas mayores con demencia moderada o severa, especialmente quienes tienen dificultad para expresarse, tienen un riesgo muy alto de sufrir depresión. Los signos no siempre se reconocen: pueden estar más irritables, negarse a comer, llorar sin motivo aparente o tener alteraciones del sueño.

Algunos sanitarios pueden pensar que es parte del deterioro, pero no siempre lo es. Hay cosas que sí se pueden hacer, incluso en etapas avanzadas de la demencia: mantener rutinas, estimular con música, tocar con suavidad, crear momentos de conexión, y sí, en algunos casos, recurrir a medicación específica con muy buenos resultados.

Ver entrada sobre deterioro cognitivo y afectividad

¿Cómo se diagnostica?

  • Entrevista clínica profesional
  • Evaluación funcional y del ánimo
  • Descarte de causas orgánicas
  • Cuestionarios validados

Ver ejemplo de valoración geriátrica integral

Tratamientos disponibles

  • Psicoterapia individual o grupal
  • Fármacos adecuados a la edad y condición
  • Ejercicio físico adaptado
  • Rutinas con actividades significativas
  • Red de apoyo emocional estructurada
  • Intervenciones para fomentar la conexión social: grupos de conversación, talleres de memoria, espacios de expresión creativa, paseos grupales, programas intergeneracionales

Estos espacios —como los programas de voluntariado, de artes creativas o de acompañamiento vecinal— están alineados con las recomendaciones de la OMS para fomentar salud mental positiva, satisfacción vital y calidad de vida en personas mayores.

Ver entrada sobre ejercicio y recuperación funcional

No todos los antidepresivos están indicados en personas mayores. Es esencial acudir a un médico con formación en envejecimiento, como el geriatra.

Mujer mayor sonriente caminando acompañada por una cuidadora en un parque otoñal.

¿Qué puedes hacer tú si sospechas depresión en ti o en un ser querido?

  • Observar más allá de la tristeza: cambios en la conducta, quejas físicas, abandono de rutinas
  • Escuchar sin juicio ni soluciones rápidas
  • Ofrecer acompañamiento real: ir juntos a consulta, ayudar a organizar citas
  • No asumir que «ya se le pasará con el tiempo»
  • Recordar que muchas veces no pueden pedir ayuda. Pero necesitan que se la ofrezcamos

Cuidarte también es prevención

Conocer lo que te hace sentir bien es tan importante como cumplir con las obligaciones. En mi caso: leer, caminar por el parque, hablar con alguien, ver una película con mis hijos, entrenar con mi entrenador.
¿Tú sabes lo que te ayuda a ti? Escríbelo. Hazlo más a menudo. Protégelo.

Si has llegado hasta aquí buscando algo parecido, bienvenid@. Este espacio está creado para ti. 

La depresión se trata. Y tiene salida.

La tristeza es una emoción válida. La depresión es otra cosa. Es una condición médica que necesita abordaje. Ignorarla solo la empeora.

La depresión se trata (no me enfoco en medicamentos). La vida con depresión puede mejorar. Hay estrategias, profesionales y recursos. No estás solo.

Dra Paola Rios Germán

Si tú o alguien a quien quieres está pasando por algo parecido, busca ayuda profesional. Reconocerlo es el primer paso para recuperar la energía, el deseo, la conexión.

“Casito de Geriatría con final feliz”
Caso real (nombre cambiado para preservar la privacidad).


1. Contexto inicial
María, 75 años, llegó a mi consulta en plena pandemia (entonces tenía 70).
Su hija me había descubierto en redes sociales; tras ver varios de mis vídeos, decidió contactarme porque “algo no iba bien” con su madre, aunque no sabía describirlo con claridad.
2. Síntomas “invisibles”
Se había jubilado de forma repentina y había dejado de salir o ver a sus amistades.
Relataba tristeza persistente, insomnio y cansancio diurno.
Olvidos recientes y dificultad para tareas cotidianas, lo que estaba minando su autonomía (inicio de dependencia funcional).
3. Intervención
Integré a María en mi programa “Recupera tu Fuerza Física y Mental”, que aborda:
Actividad física adaptada (fuerza y equilibrio).
Estimulación cognitiva y social.
Revisión exhaustiva de medicación.
Optimización osteomuscular (hueso y músculo).
Tratamiento específico de la depresión (psicoterapia y ajustes farmacológicos).
4. Evolución y resultado
Cinco años después:
Sin rastro de depresión clínica.
Función física recuperada; camina a diario y cuida de su nieto.
• • Hija tranquila y con pautas claras de seguimiento: “El día que entendí que mi madre no estaba solo triste, sino deprimida, todo cambió”.

maría, 75 años

Checklist rápido de señales cotidianas para descartar depresión

(Para familiares y cuidadores – 1 minuto)

  •  ¿Ha dejado de realizar actividades que antes disfrutaba?
  •  ¿Llora o se muestra triste con frecuencia?
  •  ¿Se queja a menudo de dolores sin causa médica clara?
  •  ¿Evita salir de casa o rechaza invitaciones?
  • ¿Tiene problemas de memoria?
  •  ¿Ha sufrido una pérdida importante (pareja, jubilación, etc)?

Si marcas 1 o más casillas, pasa al mini?screening de abajo y considera pedir ayuda profesional.

Miniscreening validado (GDS5 en español)

(Adaptación de la Geriatric Depression Scale – Yesavage)

Responde Sí / No a cada pregunta:

  1. ¿Está básicamente satisfecho/a con su vida?
  2. ¿Ha perdido muchas de sus actividades e intereses?
  3. ¿Siente que su vida está vacía?
  4. ¿Se siente a menudo aburrido/a?
  5. ¿Está de buen humor la mayor parte del tiempo?

Interpretación

  • 0 – 1 respuestas indicativas -> Poca probabilidad de depresión clínica.
  •  2 respuestas indicativas -> Recomendable valoración profesional (médico de familia o geriatra).

    Recuerda
  • Este minitest no reemplaza una evaluación médica completa. Sirve como primera alerta. Si las respuestas sugieren riesgo, agenda una consulta. La depresión en la persona mayor se trata y mejora con intervención adecuada.

Este artículo forma parte de la serie sobre salud mental y envejecimiento de Geriatría Contigo. Puedes seguir leyendo sobre problemas de memoriavaloración geriátrica, o actividad física en la persona mayor

8 Preguntas Clave sobre la Depresión en Adultos Mayores (Con Respuestas de Expertos)

Entender la depresión en la tercera edad puede ser un desafío. Por eso, he recopilado las preguntas más frecuentes que las personas tienen sobre este tema, junto con respuestas basadas en la evidencia de fuentes como Mayo Clinic y la OMS.

¿Cómo se comporta un adulto mayor con depresión?

Suele mostrarse irritable, reacio a socializar y con quejas físicas repetidas; puede aparentar cansancio o “olvidos” constantes que no son solo envejecimiento. HelpGuide – Depression in Older Adults

¿Qué síntomas de depresión en ancianos difieren de los de personas jóvenes?

En mayores predominan los dolores somáticos (cefaleas, artralgias), el aislamiento y los cambios de apetito o sueño, más que la tristeza «visible». MedlinePlus – Depresión en adultos mayores

¿Qué actividades pueden ayudar a prevenir o mejorar la depresión en la vejez?

Ejercicio adaptado (caminatas, gimnasia suave), talleres de memoria, grupos de conversación intergeneracionales y hobbyes creativos (música, pintura). OMS – Salud mental en adultos mayores

¿Cuáles son los predictores de riesgo de depresión en la tercera edad?

Pérdida de seres queridos reciente, dependencia funcional, enfermedades crónicas múltiples y aislamiento social marcado. APA – Depression in Older Adults

¿Cómo actuar si mi familiar mayor muestra señales de depresión?

Observa y anota síntomas durante 2 semanas, comparte esos datos con un médico (geriatra o médico de familia) y acompáñale a la cita. Evita minimizar sus quejas como “cosas de la edad”. Mayo Clinic – Senior Depression

¿Qué cuestionarios rápidos existen para cribado en consulta?

La GDS?5 (versión ultrabreve de la Geriatric Depression Scale) y el PHQ?2 son ideales para cribaje inicial en menos de 2 minutos. PMC – Validación GDS?5 en población mayor

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Nueva investigación: terapia física y cognitiva en marcha

Tratamiento de artrosis en personas mayores

En mi práctica como médica e investigadora, tengo tres objetivos que guían cada uno de mis pasos. Y hoy quiero contarte una nueva investigación centrada en el impacto de la terapia física y cognitiva en personas mayores.

Introducción: mis objetivos profesionales

Tengo tres objetivos que guían cada uno de mis pasos:

  • Conocer mejor a las personas mayores, en todas sus dimensiones. (Porque soy investigadora, sí, pero me encanta la clínica: estar con las personas).
  • Crear una comunidad activa y humana, que comparta conocimientos, dudas y caminos de mejora. (De la que te hablaré muy pronto).
  • Seguir haciendo investigación rigurosa, desde la práctica clínica y con impacto real.

Por eso, hoy quiero contarte una nueva investigación centrada en el impacto de la terapia física y cognitiva en personas mayores. Un estudio que lidero junto a varias instituciones y que une ciencia, experiencia clínica y compromiso con el envejecimiento activo.


¿Qué estamos investigando?

El objetivo del estudio es evaluar el impacto de una intervención combinada —cognitiva y física— en el rendimiento neuropsicológico y funcional de adultos mayores.

Evaluación neuropsicológica completa

Incluimos pruebas para valorar:

  • Memoria verbal y visual
  • Atención sostenida y dividida
  • Lenguaje y fluidez verbal
  • Funciones ejecutivas
  • Velocidad de procesamiento

Evaluación funcional física

Usamos medidas sencillas pero potentes:

  • Velocidad de la marcha (en m/s)
  • Fuerza de prensión manual, con dinamómetro Jamar
  • SPPB: equilibrio, fuerza de piernas y resistencia

Son marcadores sólidos de fragilidad, dependencia y riesgo de caídas.


¿En qué consiste la intervención?

La intervención combina:

  • Terapia cognitiva estructurada, centrada en funciones superiores
  • Ejercicio físico adaptado, enfocado en fuerza, equilibrio y marcha

El objetivo es fortalecer la reserva cognitiva y funcional de manera conjunta, como base de un envejecimiento activo y autónomo.


Esto ya lo hago en mi consulta diaria

En la práctica clínica, aplico este mismo enfoque desde la primera consulta.
Mis pacientes siguen un programa completo —del que te hablaré muy pronto porque me encantaría que formes parte de él— basado en cinco pilares:

? Intervención cognitiva
? Intervención física (aquí te dejo el enlace del consenso mundial de ejercicios físicos en personas mayores)
? Intervención nutricional
? Abordaje clínico
? Intervención social

Con este programa, vemos mejoras desde el primer día:
las personas dejan de caerse, recuperan atención y energía, y los familiares vuelven a dormir tranquilos.


¿Qué esperamos encontrar?

Estoy volcando y analizando los datos ahora mismo.
? ¿Qué espero? Lo que muchas veces ya intuimos:
una mejora integral en mente y cuerpo cuando intervenimos bien y a tiempo.

Pero lo más interesante será descubrir:
¿qué mejora más? ¿En qué personas? ¿Por qué?


¿Y tú, qué crees?

Este proyecto nace de mi compromiso como médica, investigadora y defensora de un envejecimiento digno y saludable.

¿Qué impacto crees que tendrá esta intervención combinada?
Te leo en los comentarios.
Gracias por caminar conmigo también en este terreno donde la ciencia transforma vidas.


Paola Ríos Germán
Médico. Especialista en Medicina Preventiva y Geriatría
Investigadora en IdiPaz y Registro Nacional de Fractura de Cadera


¿Te interesa este enfoque?
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La Velocidad de la Marcha Predice la Salud

La velocidad de la marcha como indicador de salud en adultos mayores es un parámetro que no solo mide la capacidad de caminar, sino que predice múltiples aspectos de la salud, desde la funcionalidad hasta el riesgo de enfermedades graves. En este artículo, exploramos cómo la velocidad de la marcha se ha convertido en un marcador clave para evaluar la salud y la recuperación de los adultos mayores, y cómo su medición ayuda a tomar decisiones clínicas más informadas.

Persona mayor caminando para valorar la velocidad de la marcha
Persona mayor caminando para valorar la velocidad de la marcha

¿Qué es la Velocidad de la Marcha?

La velocidad de la marcha se refiere a la rapidez con la que una persona puede caminar, medida en metros por segundo (m/s). Aunque caminar es una actividad cotidiana, la velocidad de la marcha involucra una compleja coordinación de varios sistemas del cuerpo, incluyendo el sistema nervioso, cardiovascular, musculoesquelético y respiratorio. Por lo tanto, la marcha actúa como un “termómetro” del estado general de salud de una persona mayor, reflejando la eficiencia de estos sistemas.

La Velocidad de la Marcha como Predictor de Salud

Velocidad de la Marcha y Mortalidad

Numerosos estudios han demostrado que una marcha más lenta está estrechamente asociada con peores resultados de salud, incluidos mayor riesgo de mortalidad. Según Studenski et al. (2011)la velocidad de la marcha es un predictor independiente de la mortalidad en adultos mayores, igual que otros signos vitales como la presión arterial o el pulso. Incluso una pequeña reducción en la velocidad de la marcha, como una disminución de 0,1 m/s, puede correlacionarse con un mayor riesgo de muerte prematura (Zhang et al., 2025).

Velocidad de la Marcha y Deterioro Cognitivo

Además de su relación con la mortalidad, la velocidad de la marcha también se ha asociado con el deterioro cognitivo. El estudio de Collyer et al. (2022) encontró que los adultos mayores que presentaban una disminución en su velocidad de la marcha tenían un mayor riesgo de desarrollar demencia en los años posteriores. Esto convierte a la velocidad de la marcha en un indicador clave para detectar de manera temprana problemas cognitivos que podrían requerir intervención.

Velocidad de la Marcha: Un Indicador Integral de la Salud del Adulto Mayor

La Conexión entre Marcha y Cognición

En la geriatría, sabemos que mente y cuerpo están intrínsecamente conectados, especialmente a medida que avanzamos en edad. La velocidad de la marcha no solo refleja el estado físico, sino también la salud cognitiva. Un deterioro cognitivo frecuente se manifiesta con una marcha más lenta o torpe, lo que sugiere que, al medir la velocidad de la marcha, podemos detectar signos tempranos de problemas cognitivos. Este enfoque integral es clave para mejorar la detección y la intervención temprana en los adultos mayores.

La Velocidad de la Marcha y la Sarcopenia

La sarcopenia, caracterizada por la pérdida de masa y fuerza muscular, es otro de los factores que afecta la marcha de los adultos mayores. Se ha demostrado que una velocidad de la marcha reducida está asociada con la sarcopenia severa. Según el Global Leadership Initiative on Sarcopenia (GLIS, 2023), los adultos mayores con sarcopenia y marcha lenta tienen un riesgo significativamente mayor de mortalidad. Medir la marcha no solo evalúa la capacidad de caminar, sino también la salud muscular y la funcionalidad general.

Velocidad de la Marcha y Salud Cardiovascular

La salud cardiovascular también está estrechamente vinculada con la velocidad de la marcha. Un estudio realizado por Liu et al. (2023) demostró que los adultos mayores con mayor velocidad de marcha tienen un menor riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares como infartos y accidentes cerebrovasculares. La marcha rápida refleja una mejor salud cardiovascular y una mayor eficiencia en la circulación sanguínea.

Cómo se Mide la Velocidad de la Marcha

La medición de la velocidad de la marcha es sencilla y rápida. Generalmente, se le pide al paciente que camine una distancia corta, por lo general 4 metros, a su ritmo habitual. El tiempo que tarda en recorrerla se divide entre la distancia para obtener la velocidad en metros por segundo (m/s). Es importante que la medición incluya una fase de aceleración y desaceleración antes y después de los 4 metros cronometrados para obtener resultados más precisos.

¿Qué Significa la Velocidad de la Marcha?

Mayor o igual a 1,2 m/s

Una velocidad de marcha superior a 1,2 m/s indica una excelente movilidad y la capacidad de realizar actividades cotidianas sin restricciones, como cruzar calles con semáforos con seguridad.

Alrededor de 1,0 m/s

Este rango es considerado normal para adultos mayores independientes, lo que sugiere una buena salud funcional.

Alrededor de 0,8 m/s

Una velocidad de marcha inferior a 0,8 m/s está asociada con un mayor riesgo de caídas, deterioro funcional y dependencia.

Menos de 0,6 m/s

Este es un umbral crítico, asociado con un alto riesgo de mortalidad y discapacidad. Los pacientes que caminan más lentamente que esto a menudo requieren una evaluación geriátrica integral.

Conclusión: La Velocidad de la Marcha como Herramienta Clave en la Geriatría

La velocidad de la marcha es mucho más que un simple parámetro de movilidad. Como hemos visto, actúa como un indicador integral de la salud de los adultos mayores, reflejando tanto su estado físico como cognitivo. Medirla y monitorearla es crucial para predecir la salud futura y para intervenir a tiempo, ya sea para prevenir caídas, detectar deterioro cognitivo o mejorar la recuperación postquirúrgica.

Si eres un familiar, un profesional de la salud o un adulto mayor, te animo a que empieces a considerar la velocidad de la marcha como un signo vital. Si eres profesional de la salud, integra este test en tu consulta y si eres un adulto mayor, no subestimes la importancia de caminar a un buen ritmo para tu salud.

Un Llamado a la Acción

Si eres un adulto mayor, un familiar o un profesional de la salud interesado en aprender más sobre la velocidad de la marcha y cómo puede beneficiar la salud de los ancianos, te invito a ponerte en contacto. Juntos podemos trabajar para promover un envejecimiento más saludable y una mejor calidad de vida para todos.


Referencias

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Valoración del deterioro cognitivo: ¿qué es y cómo puede ayudarte?

Soy la Dra. Paola Ríos Germán, Especialista en Medicina Preventiva, Geriatría y Cuidados Paliativos. En Geriatría Contigo, sabemos que el deterioro cognitivo no solo afecta la memoria, también influye en la calidad de vida, la independencia y las relaciones sociales de nuestros pacientes.

¿Qué incluye una valoración completa del deterioro cognitivo?

Para realizar una evaluación precisa del deterioro cognitivo es fundamental:

  • Historia Clínica Completa: Información detallada sobre antecedentes médicos, síntomas y evolución.
  • Evaluación Neuropsicológica del deterioro cognitivo: Adaptada a cada paciente para medir áreas como memoria, atención, lenguaje y funciones ejecutivas.
  • Analítica Completa: Para detectar y descartar causas tratables como alteraciones en tiroides, calcio, B12, ácido fólico, déficit de hierro, otras hormonas, vitaminas, minerales, etc
  • Pruebas de Imagen Cerebral: Como resonancia magnética o TAC, para descartar patologías estructurales como hidrocefalia o tumores.

En España, la valoración del deterioro cognitivo suele ser realizada por geriatras o neurólogos, ambos profesionales capacitados para diagnosticar y orientar adecuadamente.

¿Por qué elegir una valoración geriátrica integral en Geriatría Contigo?

Porque nuestros especialistas no solo evalúan tu salud cognitiva, también consideran tu estado físico, nutricional, emocional y social, además de revisar exhaustivamente tu medicación. Sabemos que la persona es un conjunto integral, no solo una cabeza.

Una evaluación integral del deterioro cognitivo ayuda a:

  • Diagnosticar con precisión.
  • Crear planes personalizados de tratamiento.
  • Mejorar tu calidad de vida y autonomía.

Próximos pasos:

Enlaces útiles:

Comparte esta entrada con alguien que pueda necesitar esta información sobre deterioro cognitivo y no olvides dejarnos tu comentario o pregunta aquí abajo. Tu salud y la de tus seres queridos merecen una atención integral y de calidad.

Dra. Paola Ríos Germán
Especialista en Medicina Preventiva, Geriatría y Cuidados Paliativos
Doctora en Medicina
Fundadora de Geriatría Contigo

#DeterioroCognitivo #SaludMental #Geriatría #Prevención #SaludIntegral #Neuropsicología

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Cómo hacer un plan de acción en salud

paciente de doctora Paola Rios German geriatra

Ser mi propio coach y cómo diseñar un plan de acción en salud

Hace 14 meses, mi «nuevo año» comenzó de una forma inesperada. Descubrí que un familiar cercano tenía un problema de salud que desconocía por completo. Ya estaba desbordada con otros temas personales y de salud, pero algo dentro de mí —mi moral— quiso hacerse escuchar.

No sabría explicarlo, pero sentí que mi moral y yo necesitábamos sentarnos a hablar como amigas. Reflexionamos sobre miedos, objetivos y metas. Esta práctica se convirtió en un hábito semanal. Fui mi propio coach. Y así diseñé un plan de acción en salud, como lo hago con mis pacientes. Desde el comienzo vi resultados y aún los sigo viendo.

Si tú también te sientes abrumad@ con problemas de salud familiares, aquí tienes las líneas generales para crear tu propio plan.


Los 4 pasos para diseñar un plan de acción en salud

1. Saber dónde estás

Responder a la pregunta «¿En qué momento estamos?» es el primer paso para un buen plan. Para ello es importantísimo un buen diagnóstico.

Busca:

  • Profesionales de confianza que te hablen claro (y no lo atribuyan todo a la edad).
  • Personas empáticas que te guíen con estrategias concretas.

En mi caso, una profesional apareció en el momento justo, pero tuve que buscar al resto durante meses.

2. Plan de acción en salud

Aunque un diagnóstico es importante, no es suficiente. Necesitas un plan de acción en salud con metas claras que te brinden paz mental.

Consejo: No te conformes con un «es normal por la edad». Como geriatra y como familiar, sé que siempre hay algo que se puede hacer.

3. Un plan debe incluir mejoras

Un plan de acción en salud efectivo debe centrarse en avances visibles:

4. Dividir el plan en mini objetivos

No intentes hacerlo todo de golpe. Divide el plan en pequeños pasos mensuales para que sea manejable.

paciente de doctora Paola Rios German geriatra

Un caso real: Manuel

Manuel tenía varias caídas al mes y un deterioro mental progresivo que preocupaba a toda su familia. Durante años, buscaron soluciones en diferentes países sin éxito.

Hace 14 meses comenzamos a trabajar juntos, y los resultados han sido increíbles:

  • Ya no se cae. ? [Enlace a post sobre alteraciones de la marcha y equilibrio https://geriatriacontigo.com/2022/07/03/equilibrio]
  • Ha recuperado habilidades cognitivas: ahora lee, razona, hace la compra solo e incluso realiza cálculos mentales.
  • La enfermedad sigue ahí, pero hemos logrado frenarla y mejorar su calidad de vida.

Este verano, tras 30 años, me reencontré con Manuel en Valencia. Como puedes ver en la foto, su vitalidad física y mental me llenó de satisfacción. Puedes ver el vídeo de su recuperación aquí:
Ver vídeo aquí


¿Necesitas ayuda con tu plan de acción en salud?

Si tú o un ser querido necesitan orientación en un caso similar, estoy aquí para ayudarte. Juntos podemos diseñar un plan que marque la diferencia.


¿Quieres saber más sobre cómo responder «¿En qué momento estamos?»?

Estoy desarrollando un curso gratuito donde profundizo en esta pregunta clave y en cómo diseñar un buen plan de acción en salud. ¡Para familiares y profesionales!

Escríbeme para más información:
info@geriatriacontigo.com

Paola Ríos Germán
Médico especialista en Geriatría y Medicina Preventiva



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Diabetes en la persona mayor: ¿Estamos tomando las decisiones correctas?

¿Sabías que el control de la diabetes en mayores debe ser distinto al de personas jóvenes?

Este enfoque personalizado, es poco conocido.

Ayer fue el Día Mundial de la Diabetes, y las recomendaciones habituales se llenaron de frases como “baja el azúcar”. Pero, ¿qué pasa cuando esas recomendaciones no tienen en cuenta las necesidades de las personas mayores?

El riesgo es alto:
Podemos provocar problemas graves como pérdida de masa muscular, caídas, fracturas e incluso deterioro cognitivo. Como Especialista en Medicina Preventiva (18 años de experiencia) y Geriatra (10 años), aquí te dejo recomendaciones prácticas basadas en las guías de la Sociedad Americana de Diabetes.


Problemas de un mal enfoque en mayores

  • El tiempo juega un papel clave. El daño por niveles altos de azúcar ocurre a 3-4 décadas vista, por lo que en mayores con menor esperanza de vida no debemos buscar cifras “bajas”.
  • Hipoglucemia: Un control excesivo puede causar glucosa baja, lo que aumenta el riesgo de caídas, fracturas y demencia.
  •  Dietas sin supervisión: Mandar a alguien mayor a bajar azúcar o que haga dieta sin ayuda profesional suele llevar a pérdida de masa muscular y empeoramiento general de la salud.

7 Recomendaciones clave para la diabetes en mayores

1-Prioriza lo que importa:
En mayores, no buscamos los niveles de glucosa para jóvenes. Es clave ir con un especialista en personas mayores y tener en cuenta su marcha, su cognición, etc.

2- Cuidado con la hipoglucemia:
Los mayores tienen más riesgo la glucosa baja, como consecuencia del deterioro de algunos órganos. Ajusta el objetivo de glucosa, en algunos casos necesitamos 150-180 mg/dL como base.

3- Control estricto ? mejor salud:
La hipoglucemia puede causar demencia, fracturas y caídas. Evítala con un manejo personalizado.

4- Nada de dietas por cuenta propia:
Muchas veces se traduce en pérdida de masa muscular, que afecta tanto el control de azúcar como la calidad de vida global.

5- Busca ayuda profesional:
Aunque no hay nutricionistas en la Seguridad Social, es esencial que los mayores reciban orientación adecuada. Busca a un profesional con la formación adecuada.

6- Reeduca los hábitos alimenticios:
Las dietas comunes suelen tener exceso de carbohidratos y bollería. Tenemos margen para aumentar las proteínas, frutas y verduras para mejorar la salud.

7-  Nutrición + ejercicio = éxito:
?? Este es el combo ganador. Con pequeños cambios, he ayudado a pacientes mayores a bajar la glucosa y reducir o incluso eliminar medicación.


Tu salud merece atención personalizada

La diabetes en mayores no se trata solo de bajar el azúcar, sino de preservar su calidad de vida y bienestar.

¿Tienes dudas? Escríbeme a info@geriatriacontigo.com para recibir asesoramiento personalizado.

 Suscríbete a la newsletter y no te pierdas información práctica y basada en evidencia para cuidar mejor de nuestros mayores.

Recuerda: Cuidar la diabetes en mayores es cuidar su vida.

Si deseas las recomendaciones en inglés, te lo paso, pídemelo por comentarios

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Recuperación Geriátrica en Madrid: De la Dependencia a la Autonomía

Hoy quiero compartir contigo una historia inspiradora: el caso de una mujer que desafió las expectativas y recuperó su movilidad contra todo pronóstico. Esta es una historia de tenacidad, atención integral y recuperación geriátrica en Madrid.

(Nota: hace meses que tengo permiso para subir esta historia y estas fotos)

El Desafío Inicial

Cuando conocí a esta mujer, su situación de dependencia era severa. Confinada en su cama, necesitaba la ayuda de dos personas para cualquier desplazamiento. Su mundo estaba bastante limitado.

Medimos el problema con escalas para ver la mejoría

Inicialmente, nuestra paciente estaba en el nivel 1 de 5 en una escala de la marcha FAC (alteración severa de la marcha), como veremos, a día de hoy su nivel de 4 de 5 y seguimos avanzamos.

Detección de Problemas Subyacentes

La valoración integral reveló múltiples factores que contribuían a su estado: exceso de medicación no revisada después de un problema cardiaco, una caída grave que resultó en una fractura importante, y consejos nutricionales incorrectos, que incluía que no comiera vegetales. Todo esto se vio agravado por su creciente sensación de inutilidad. Una persona, a cualquier edad que siente que no puede hacer las actividades que podía realizar antes, puede caer en problemas como depresión, ansiedad, insomnio, etc.

El Plan de Acción

  1. Esfera Física: Primero evaluamos su independencia física y marcha. Diseñamos un programa de ejercicios específicos para fortalecer sus músculos, comenzando con movimientos simples en su salón, unidos a pequeños pasos en el salón. Hablamos en cada sesión de como volver a hacer actividades que hacía en casa. Evaluamos problemas que entorpecían la recuperación como el dolor.
  2. Esfera Mental: Evaluamos su estado mental para abordar la depresión, ansiedad y el insomnio. Descartamos deterioro cognitivo. Pensamos juntas en actividades satisfactorias que le ayudasen a sentir más activa y que aumentasen su confianza.
  3. Esfera Social: Fomentamos su participación en actividades sociales y recreativas, reconectándola con su entorno y amigos.
  4. Revisión Nutricional: Introdujimos una dieta balanceada, rica en vegetales y nutrientes esenciales, para mejorar su estado físico general.
  5. Gestión Medicamentosa: Revisamos su medicación consulta a consulta, eliminando o ajustando los fármacos que ya no necesitaba.

Resultados de la recuperación geriátrica

Meses después, la transformación fue asombrosa.

  • No solo logró caminar independientemente, alcanzando el Nivel 4 en la escala FAC,
  • sino que también recuperó su confianza y alegría de vivir.
  • Ahora disfruta de ser independiente en su autocuidado.
  • Ha retomado actividades que hacía hace años como cocinar.
  • Pasea entre 2 y 4 horas con las amigas.
  • Ha retomado las clases de lectura, pero no las de canto porque «viajan mucho» y el profesor no termina de verla… pero esta es otra historia.
  • Lo mejor: la confianza en sí misma, ahora es impresionante.
  • Y ya sabes: más zapatillas, menos pastillas.

Conclusión y Reflexión

Esta historia es un recordatorio de la capacidad de recuperación del cuerpo humano y de la importancia de un enfoque integral en la atención de la persona mayor. La mejora de nuestra paciente no es solo un logro médico, sino también un triunfo personal de esperanza, determinación y constancia.

Invitación

Me encantaría escuchar sus pensamientos sobre este caso. ¿Conoces alguna historia parecida? ¿Te gustaría conocer más historias parecidas?