(… sí, no todo es Alzheimer y agregar quetiapina: primero busquemos las causa de agitación o de delirium)
Si tu madre o su padre tiene Alzheimer (o demencia o deterioro cognitivo)
y, de repente, ha cambiado de forma brusca
—está más agitado, duerme mal, grita, se muestra agresivo o parece “otra persona”—
es normal pensar que la enfermedad ha avanzado.
También es normal aceptar cualquier medicación que prometa calma.
Quiero decirte algo importante desde el principio:
muchas veces no es así.

En personas mayores, estos cambios pueden deberse a causas tratables,
y cuando no se reconocen a tiempo, se confunden con un empeoramiento irreversible.
Este texto no pretende juzgar decisiones pasadas.
Pretende ayudarle a entender qué puede estar pasando
y qué merece revisarse antes de añadir una pastilla más.
Si ahora mismo estás cansado, asustado o desbordado, quédate con esta idea:
la agitación no es un diagnóstico.
Es una señal de alarma, que se puede modificar
La agitación normalmente no es “el Alzheimer empeorando”
En la práctica clínica veo con frecuencia la misma secuencia:
una persona con Alzheimer presenta agitación ? se interpreta como progresión de la enfermedad ? se prescribe quetiapina u otro antipsicótico.
Esta secuencia es habitual, pero no siempre correcta.
Las guías clínicas internacionales coinciden en algo fundamental:
la agitación es un síntoma, no una enfermedad en sí misma.
Y uno de los grandes errores en personas mayores es no diferenciar entre progresión del Alzheimer y delirium.
Delirium: el gran olvidado
El delirium (síndrome confusional agudo) es extremadamente frecuente en personas mayores,
especialmente en aquellas con demencia previa.
Sus características principales son:
- inicio agudo o subagudo (horas o días),
- curso fluctuante, la noche suele peor que el día
- empeoramiento habitual por la tarde o la noche,
- alteración de la atención, la conciencia o la percepción.
Las guías NICE, los consensos europeos y las revisiones sistemáticas muestran que:
- más del 50 % de los delirium no se reconocen,
- se confunden con “empeoramiento del Alzheimer”,
- y se tratan de forma inadecuada.
Este error tiene consecuencias:
más medicación, más caídas, más hospitalizaciones y más sufrimiento.
¿Por qué aparece la agitación?
En geriatría, la agitación casi nunca es psiquiátrica aislada.
Suele ser la manifestación final de varios factores que se acumulan.
Cuando valoro a una persona con agitación, reviso siempre estas esferas:
1. Médica
- Infecciones (aunque no haya fiebre), dolor, deshidratación, alteraciones metabólicas, estreñimiento o retención urinaria.
2. Farmacológica (clave)
Aquí aparecen muchos problemas:
- benzodiacepinas,
- antipsicóticos innecesarios,
- fármacos que bajan en exceso la tensión o el azucar/gluocosa en sangre
- cascadas de medicación para “arreglar” efectos secundarios.
Esto no es teoría.
Es una de las causas más frecuentes de delirium.
3. Funcional
- Pérdida de la marcha, inmovilidad, sarcopenia, miedo a caer.
- Un cuerpo que no se mueve empeora la confusión.
4. Nutricional
- Déficit de proteínas, pérdida de peso, ingesta insuficiente
- Déficits nutricionales
5. Psicosocial
- Duelo,
- cambios de entorno,
- sobreestimulación,
- pérdida de rutinas y referentes.
- Cuando no se revisan estas áreas, la agitación se cronifica y se medicaliza.
¿Y la quetiapina?
La quetiapina no trata el delirium.
Esto no es una opinión personal.
Es lo que dicen las guías clínicas y la evidencia de mayor calidad.
Los estudios muestran que los antipsicóticos:
- no acortan el delirium,
- no mejoran la función cognitiva,
- y aumentan el riesgo de ictus, caídas y mortalidad en personas con demencia.
Por eso, las recomendaciones internacionales son claras:
no son tratamiento de primera línea.
Solo deberían considerarse:
- si existe riesgo grave e inmediato,
- durante el menor tiempo posible,
- y tras haber aplicado medidas no farmacológicas.
Usarlos de forma automática no es medicina basada en la evidencia.
Lo que sí funciona (y casi nadie explica)
La mayor parte del abordaje correcto es no farmacológico.
Las guías de delirium y de síntomas conductuales en demencia coinciden en que lo más eficaz es:
- identificar y tratar la causa desencadenante,
- retirar medicación innecesaria,
- movilizar a la persona cada día,
- tratar el dolor,
- favorecer un sueño fisiológico (no sedación),
- asegurar una nutrición adecuada,
- adaptar el entorno y acompañar a la familia.
Esto no es magia.
Es ciencia bien aplicada.
Un caso real (con consentimiento)
Conocí a Luchi de 90 años por una agitación severa que había generado múltiples cambios de medicación.
No vi solo la agitación.
Vi a la mujer.
Su historia vital.
Su contexto.
El exceso de fármacos.
La pérdida de movimiento y de referencias.
La intervención no consistió en añadir tratamientos, sino en ordenar el sistema:
retirar, ajustar, acompañar.
El resultado no fue la “curación”.
Fue algo mucho más realista:
- más tranquilidad,
- menos sufrimiento
- y la posibilidad de seguir en casa,
- evitando hospitalizaciones.
Para terminar
No todo es Alzheimer.
No todo empeoramiento es irreversible.
Y no toda agitación necesita una pastilla.
La medicina respetuosa no va de añadir sin parar.
Va de entender, priorizar y respetar.
Cuando algo no encaja, merece una REVISIÓN INTEGRAL por deterioro cognitivo o agitación.
A tiempo, muchas decisiones pueden cambiarse.
Geriatría Contigo
Medicina respetuosa. Especialmente cuando hay deterioro cognitivo.
Dra. Paola Ríos Germán, PhD
Médico · Geriatra · Medicina Preventiva · Investigadora
Bibliografía
- NICE – Delirium: prevention, diagnosis and management (CG103)
National Institute for Health and Care Excellence.
https://www.nice.org.uk/guidance/cg103 - NICE – Dementia: assessment, management and support (NG97)
National Institute for Health and Care Excellence.
https://www.nice.org.uk/guidance/ng97 - American Geriatrics Society – Clinical Practice Guideline for Delirium
Journal of the American Geriatrics Society.
https://agsjournals.onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/jgs.15024











