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No todo es Alzheimer: Delirium, agitación y el abuso de la quetiapina

Persona mayor sentada en un sillón en su domicilio, con expresión atenta, utilizada para ilustrar la agitación en personas con deterioro cognitivo

(… sí, no todo es Alzheimer y agregar quetiapina: primero busquemos las causa de agitación o de delirium)

Si tu madre o su padre tiene Alzheimer (o demencia o deterioro cognitivo)
y, de repente, ha cambiado de forma brusca 
—está más agitado, duerme mal, grita, se muestra agresivo o parece “otra persona”—
es normal pensar que la enfermedad ha avanzado.

También es normal aceptar cualquier medicación que prometa calma.

Quiero decirte algo importante desde el principio:
muchas veces no es así.

En personas mayores, estos cambios pueden deberse a causas tratables,
y cuando no se reconocen a tiempo, se confunden con un empeoramiento irreversible.
Este texto no pretende juzgar decisiones pasadas.
Pretende ayudarle a entender qué puede estar pasando 
y qué merece revisarse antes de añadir una pastilla más.

Si ahora mismo estás cansado, asustado o desbordado, quédate con esta idea:
la agitación no es un diagnóstico.
Es una señal de alarma, que se puede modificar


La agitación normalmente no es “el Alzheimer empeorando”

En la práctica clínica veo con frecuencia la misma secuencia:
una persona con Alzheimer presenta agitación ? se interpreta como progresión de la enfermedad ? se prescribe quetiapina u otro antipsicótico.

Esta secuencia es habitual, pero no siempre correcta.

Las guías clínicas internacionales coinciden en algo fundamental:
la agitación es un síntoma, no una enfermedad en sí misma.

Y uno de los grandes errores en personas mayores es no diferenciar entre progresión del Alzheimer y delirium.


Delirium: el gran olvidado

El delirium (síndrome confusional agudo) es extremadamente frecuente en personas mayores,
especialmente en aquellas con demencia previa.

Sus características principales son:

  • inicio agudo o subagudo (horas o días),
  • curso fluctuante, la noche suele peor que el día
  • empeoramiento habitual por la tarde o la noche,
  • alteración de la atención, la conciencia o la percepción.

Las guías NICE, los consensos europeos y las revisiones sistemáticas muestran que:

  • más del 50 % de los delirium no se reconocen,
  • se confunden con “empeoramiento del Alzheimer”,
  • y se tratan de forma inadecuada.

Este error tiene consecuencias:
más medicación, más caídas, más hospitalizaciones y más sufrimiento.


¿Por qué aparece la agitación?

En geriatría, la agitación casi nunca es psiquiátrica aislada.
Suele ser la manifestación final de varios factores que se acumulan.

Cuando valoro a una persona con agitación, reviso siempre estas esferas:

1. Médica

  • Infecciones (aunque no haya fiebre), dolor, deshidratación, alteraciones metabólicas, estreñimiento o retención urinaria.

2. Farmacológica (clave)

Aquí aparecen muchos problemas:

  • benzodiacepinas,
  • antipsicóticos innecesarios,
  • fármacos que bajan en exceso la tensión o el azucar/gluocosa en sangre
  • cascadas de medicación para “arreglar” efectos secundarios.

Esto no es teoría.
Es una de las causas más frecuentes de delirium.

3. Funcional

  • Pérdida de la marcha, inmovilidad, sarcopenia, miedo a caer.
  • Un cuerpo que no se mueve empeora la confusión.

4. Nutricional

  • Déficit de proteínas, pérdida de peso, ingesta insuficiente
  • Déficits nutricionales

5. Psicosocial

  • Duelo,
  • cambios de entorno,
  • sobreestimulación,
  • pérdida de rutinas y referentes.
  • Cuando no se revisan estas áreas, la agitación se cronifica y se medicaliza.

¿Y la quetiapina?

La quetiapina no trata el delirium.

Esto no es una opinión personal.
Es lo que dicen las guías clínicas y la evidencia de mayor calidad.

Los estudios muestran que los antipsicóticos:

  • no acortan el delirium,
  • no mejoran la función cognitiva,
  • y aumentan el riesgo de ictus, caídas y mortalidad en personas con demencia.

Por eso, las recomendaciones internacionales son claras:
no son tratamiento de primera línea.

Solo deberían considerarse:

  • si existe riesgo grave e inmediato,
  • durante el menor tiempo posible,
  • y tras haber aplicado medidas no farmacológicas.

Usarlos de forma automática no es medicina basada en la evidencia.


Lo que sí funciona (y casi nadie explica)

La mayor parte del abordaje correcto es no farmacológico.

Las guías de delirium y de síntomas conductuales en demencia coinciden en que lo más eficaz es:

  • identificar y tratar la causa desencadenante,
  • retirar medicación innecesaria,
  • movilizar a la persona cada día,
  • tratar el dolor,
  • favorecer un sueño fisiológico (no sedación),
  • asegurar una nutrición adecuada,
  • adaptar el entorno y acompañar a la familia.

Esto no es magia.
Es ciencia bien aplicada.


Un caso real (con consentimiento)

Conocí a Luchi de 90 años por una agitación severa que había generado múltiples cambios de medicación.
No vi solo la agitación.

Vi a la mujer.
Su historia vital.
Su contexto.
El exceso de fármacos.
La pérdida de movimiento y de referencias.

La intervención no consistió en añadir tratamientos, sino en ordenar el sistema:
retirar, ajustar, acompañar.

El resultado no fue la “curación”.
Fue algo mucho más realista:

  • más tranquilidad,
  • menos sufrimiento
  • y la posibilidad de seguir en casa,
  • evitando hospitalizaciones.

Para terminar

No todo es Alzheimer.
No todo empeoramiento es irreversible.
Y no toda agitación necesita una pastilla.

La medicina respetuosa no va de añadir sin parar.
Va de entender, priorizar y respetar.

Cuando algo no encaja, merece una REVISIÓN INTEGRAL por deterioro cognitivo o agitación.
A tiempo, muchas decisiones pueden cambiarse.


Geriatría Contigo
Medicina respetuosa. Especialmente cuando hay deterioro cognitivo.

Dra. Paola Ríos Germán, PhD
Médico · Geriatra · Medicina Preventiva · Investigadora

Bibliografía

  1. NICE – Delirium: prevention, diagnosis and management (CG103)
    National Institute for Health and Care Excellence.
    https://www.nice.org.uk/guidance/cg103
  2. NICE – Dementia: assessment, management and support (NG97)
    National Institute for Health and Care Excellence.
    https://www.nice.org.uk/guidance/ng97
  3. American Geriatrics Society – Clinical Practice Guideline for Delirium
    Journal of the American Geriatrics Society.
    https://agsjournals.onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/jgs.15024
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Soledad

Soledad no es solo estar solo. Es el resultado de una vida entera organizada alrededor de un único papel. Una mirada clínica y humana.

Por la Dra. Paola Ríos Germán, PhD

Para María y Amelie


Hace unos meses conocí a un ex CEO de una empresa muy importante en España.
Había trabajado sin parar hasta los 70 años. Prestigio, responsabilidad, reconocimiento.

Sentado frente a mí, con su mujer al lado, me dijo algo que escucho cada vez con más frecuencia en consulta:

Me siento profundamente vacío.

No estaba solo.
No estaba enfermo.
No le faltaban recursos.

Y, aun así, algo esencial no estaba ahí.

Niño vestido con ropa adulta, sentado en un sillón de estilo clásico, representación simbólica de la exigencia y la asignación temprana de roles en la infancia

Esta misma frase no la oigo solo en personas mayores. Empieza a aparecer antes de lo que creemos, a veces ya a los 55 años. Personas que han cumplido con todo lo que se esperaba de ellas. Que han hecho “lo correcto”. Que han llegado donde tenían que llegar.

Y, sin embargo, sienten un cansancio difícil de nombrar.
Una especie de hastío cotidiano.
Como si la vida siguiera… pero sin apoyarse en nada firme.

Por eso hoy quiero hablar de la soledad.
No como algo que aparece de repente en la vejez,
sino como algo que se va construyendo mucho antes, a lo largo de toda una vida.

Porque muchas veces la soledad no empieza cuando alguien se queda solo.
Empieza cuando todo el sentido de una vida se sostiene sobre un único papel.


Desde la infancia

Infancias marcadas por el contexto histórico. Para muchos niños del siglo XX, crecer no fue descubrir quién eran, sino adaptarse a un mundo que exigía fortaleza desde muy temprano.
Soledad explicada desde el contexto histórico, comenzando con la niñez

Para entender la soledad que aparece en muchas personas a partir de cierta edad, hay que volver muy atrás.
No a la jubilación.
No a los diagnósticos.
A la infancia.

Las personas que hoy tienen entre 65 y 85 años crecieron en contextos muy distintos, pero con algo en común: aprendieron pronto a adaptarse.

En gran parte de Europa, la infancia estuvo marcada por la guerra o la posguerra.
En muchos países de Latinoamérica, por crisis económicas, inestabilidad política o violencia prolongada.

La prioridad no era descubrir qué te gustaba o quién querías ser.
La prioridad era salir adelante.

Que hubiera comida.
Que hubiera trabajo.
Que el mañana no fuera peor que el hoy.

Los roles se aprendían temprano, sin reflexión consciente.
Muchas niñas aprendieron a cuidar y a hacerse responsables antes de tiempo.
Muchos niños aprendieron que su valor estaba en rendir y no quejarse.

Expresar miedo, tristeza o duda no era funcional.
No porque no importara, sino porque no encajaba con lo que el entorno exigía.

Pero no todas las infancias difíciles lo fueron por la escasez.
También existieron infancias atravesadas por la exigencia.

Lo veo con frecuencia en consulta.

a soledad no comienza con 80, comienza décadas antes

Recuerdo a una mujer de cincuenta y muchos años, brillante y muy capaz, que había empezado a caerse con frecuencia.
Cuando le hablé de la necesidad de cuidarse físicamente, me respondió sin dudar:

No tengo tiempo.

Al explorar su historia apareció un padre muy exigente.
De los que miraban a los hijos a través de las notas, del rendimiento, de los logros.

No faltó lo material.
Pero el mensaje fue claro: vales cuando cumples.

En ese tipo de crianza, el problema no es la supervivencia.
Es que el valor personal queda ligado al rendimiento.

Cuidarse, parar o pedir ayuda no formaban parte del aprendizaje.
No porque no fueran posibles, sino porque no encajaban con la identidad construida.

Cuando una forma de estar en el mundo se aprende así, no se desaprende fácilmente.

No desaparece con la jubilación.
No se borra con un diagnóstico médico.
No se corrige con un “deberías salir más”.

Ahí empezó a construirse, en muchos casos, la forma actual de vivir la soledad.


La adultez: cuando el papel lo ocupa todo

La adultez de muchas personas que hoy son mayores no fue un espacio para preguntarse quiénes eran, sino para cumplir con lo que tocaba.

expectativas familiares

Había que trabajar.
Había que sostener una familia.
Había que responder a unas expectativas asumidas como propias.

Para muchos hombres, el trabajo se convirtió en el eje de la identidad.
Daba estructura, dirección y reconocimiento.

Para muchas mujeres, la adultez estuvo atravesada por el cuidado constante:
de hijos, de padres, de la casa y, más adelante, de la pareja.

El matrimonio fue mucho más que una relación afectiva.
Fue el centro organizador de la vida.

Desde ahí se tomaban decisiones, se organizaban los cuidados, se mantenían —o se perdían— las relaciones sociales.

Las amistades y los espacios propios quedaron muchas veces en segundo plano.
No por falta de deseo, sino por falta de tiempo, energía o permiso interno.

Durante años, este modelo funcionó.
Funcionó mientras hubo salud.
Mientras el trabajo siguió.
Mientras cada uno pudo sostener su papel.

El problema no fue ese modelo.
El problema fue que todo el sentido de la vida quedó concentrado en una sola estructura.

Y cuando esa estructura empezó a moverse, no siempre había red debajo.


Cuando algo se rompe

El problema rara vez aparece de golpe.
Aparece cuando algo que llevaba años sosteniendo la vida deja de hacerlo.

A veces es la jubilación.
Otras, una enfermedad grave.
En muchos casos, una demencia en la pareja.
O una viudedad.
O un divorcio tardío.

No es el acontecimiento en sí lo que desestabiliza tanto.
Es lo que deja al descubierto.

La pregunta que emerge entonces es sencilla y brutal:
¿qué queda cuando el papel que organizaba toda la vida ya no está?

En consulta veo hombres que, tras jubilarse o tras enfermar su pareja, se sienten completamente perdidos.
No por falta de capacidad, sino porque nunca aprendieron a vivir fuera de ese rol.

Veo mujeres exhaustas que, tras décadas cuidando, cuando ese rol desaparece, se quedan sin energía y sin identidad fuera del cuidado.

Y también veo lo contrario.
Personas que, con dificultad, se reorganizan y encuentran nuevos apoyos.

La diferencia no está en el sexo ni en la fortaleza de carácter.
Está en la trayectoria previa:
en cuántos roles hubo,
en cuántas redes se cultivaron,
en cuánto espacio propio se permitió a lo largo de la vida.

Aquí no se trata de juzgar vidas.
Se trata de comprenderlas.


La respuesta fácil: “deberías salir más”

Cuando aparece la soledad, la respuesta suele ser rápida y bienintencionada:

sal más,
apúntate a algo,
haz amigos.

El problema no es que sea falso.
Es que no explica nada.

Son frases abstractas, lanzadas desde biografías distintas.
Saber que algo es importante no enseña cómo hacerlo posible.

Para muchas personas, “salir más” no es una instrucción clara.
Implica saber a dónde ir, con quién, cómo empezar, cómo sentirse legítimo ocupando un espacio nuevo.

Y eso no se improvisa a los 70 si nunca se entrenó antes.

Además, este mensaje tiene un efecto secundario:
convierte la soledad en un fallo individual.

Y no lo es.


En consulta

Cuando alguien llega a consulta con soledad, no empiezo diciéndole que tiene que relacionarse más.
Empiezo por devolverle algo que suele haberse perdido antes: la sensación de capacidad.

Trabajo el cuerpo.
Trabajo la nutrición.
Trabajo la cognición.

Pequeños pasos.
Nada heroico.

Cuando una persona comprueba que aún puede hacer cosas que creía perdidas, algo cambia.
No solo en el músculo o la memoria.
En la imagen que tiene de sí misma.

Y desde ahí, más adelante, puede aparecer el vínculo.

La soledad no se aborda empujando.
Se aborda acompañando.


Una verdad incómoda

Pensar que esto solo le pasa a quienes hoy tienen 70 u 80 años es tranquilizador.
Pero no es verdad.

En consulta empiezo a ver el mismo patrón en personas de 40, 50 y 60 años.
No dicen “estoy solo”.
Dicen: “siento algo raro por dentro”.

El abordaje es el mismo:
sin prisas,
sin forzar,
recuperando primero la sensación de sostén interno.

La soledad no empieza con la jubilación.
Empieza cuando una vida se apoya solo en una o dos patas.

Y eso, nos interpela a todos.

Todo lo que se describe aquí no es una opinión personal, sino algo ampliamente documentado en distintos campos de la medicina y las ciencias de la salud. La relación entre vínculos sociales, salud cerebral, riesgo cardiovascular y envejecimiento funcional está bien establecida en la medicina preventiva, la geriatría, la psicología y la cardiología, y forma parte de las recomendaciones actuales de organismos internacionales y de la práctica clínica diaria.


Dra. Paola Ríos Germán, PhD
Médico. Medicina Preventiva y Geriatría

Bibliografía de soledad y redes sociales

Holt-Lunstad J, Smith TB, Layton JB. Social relationships and mortality risk: a meta-analytic review. PLoS Med. 2010;7(7):e1000316. doi:10.1371/journal.pmed.1000316
https://journals.plos.org/plosmedicine/article?id=10.1371/journal.pmed.1000316

Valtorta NK, Kanaan M, Gilbody S, Ronzi S, Hanratty B. Loneliness and social isolation as risk factors for coronary heart disease and stroke: systematic review and meta-analysis. Heart. 2016;102(13):1009–1016. doi:10.1136/heartjnl-2015-308790
https://heart.bmj.com/content/102/13/1009

Hawkley LC, Cacioppo JT. Loneliness matters: a theoretical and empirical review of consequences and mechanisms. Ann Behav Med. 2010;40(2):218–227. doi:10.1007/s12160-010-9210-8
https://link.springer.com/article/10.1007/s12160-010-9210-8

Livingston G, Huntley J, Sommerlad A, et al. Dementia prevention, intervention, and care: 2020 report of the Lancet Commission. Lancet. 2020;396(10248):413–446. doi:10.1016/S0140-6736(20)30367-6
https://www.thelancet.com/article/S0140-6736(20)30367-6/fulltext

World Health Organization. Social isolation and loneliness among older people: advocacy brief. Geneva: WHO; 2021.
https://www.who.int/publications/i/item/WHO-HEP-HPR-RUN-2021.2

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La historia por la que dejo el Sistema Público Español después de 20 años (con final feliz)

por Dra. Paola Ríos Germán

Capítulo 1. Inicios de 2020 — El hogar de los diagnósticos

En 2020, en mi casa no llegaban postales: llegaban diagnósticos.
Cada vez que sonaba el teléfono, alguien tenía una cita, un informe o un tratamiento nuevo.

Un día comprendí que, como soy muy parlanchina, podía desahogarme hablando.
Así nació Geriatría Contigo®, un refugio donde hablaba y alguien me escuchaba.
Un espacio terapéutico que, sin saberlo, se convertiría en el cimiento de varias exclusivas que hoy quiero compartirte.

(Recuerda esto para el final — Exclusividad 1)


Capítulo 2. 2019–2025 — Partirme en dos y tocar fondo

No lo llamo resiliencia.
Lo llamo partirme en dos y petar en el intento.

Durante años intenté mantenerme en el sistema público. Trabajaba varios meses, luego “descansaba” para poder atender todas las terapias familiares, y después volvía para seguir costeándolas.
Así, año tras año.

En los últimos dieciocho meses, el entorno se volvió hostil.
Toqué fondo.

Pero, como dice Buster Moon en Canta:

“Lo bueno de tocar fondo es que solo se puede ir hacia arriba.”

(Recuerda esto para el final — Exclusividad 2)


Capítulo 3. Diciembre de 2020 — La frase que lo cambió todo

Hace cinco años, cuando comenzaron a llegar los diagnósticos, María Soto me dijo una frase que me cambió la vida:

“Puedes quedarte en tu dolor o transformarlo en algo que ayude a los demás.”

No sabía cómo se hacía eso.
Empecé leyendo biografías de personas que habían vivido historias duras —“chunguetas”, como decimos coloquialmente— y que lograron transformar su dolor en algo bueno para los demás.
No te contaré cuáles, porque no son historias fáciles.
Pero existen.

(Recuerda esto para el final — Exclusividad 3)


Capítulo 4. Julio de 2020 — Las voces que me sostuvieron

Soy muy parlanchina, sí.
Y he tenido suerte: me rodearon personas buenas.

Amigos, colegas (Joaquín, Natalia), mujeres que me regalaron su tiempo, sus audios de WhatsApp (Clío, Mili), su compañía (Esther, Lucía, Oyana, Juan).
Muchos más —aunque son las cinco de la mañana y aún medio dormida no los enumere todos—, casualmente sanitarios.

No conocían todo el contexto, pero me veían distinta.
En julio de 2020, al romperme, les conté cosas inconfesables.
Y ellos me sostuvieron.
De aquel grupo nació algo que hoy te quiero contar.

(Recuerda esto para el final — Exclusividad 4)


Capítulo 5. Enero–Octubre de 2025 — “Sueña, sueña alto”

Con mis amigos y colegas soñé con el día de hoy, 25 de octubre de 2025.
Yo soñaba mucho.
Y ellos me decían:

“Puedes soñar más aún.”

Me ponían ejemplos.
Marita, Nora, mis profesores y compañeros de Cracks y HotMamas.
Hay más, seguro.

Como soy soñadora, pasé del “¿y si…?” a trabajar en un proyecto que hoy quiero compartirte.

(Recuerda esto para el final — Exclusividad 5)


Capítulo final — 25 de octubre de 2025

EXCLUSIVIDAD 1 — Gracias a ti

No solo creé Geriatría Contigo, sino que cada vez que me sentía mal, venía aquí a contarte mi vida en forma de cuentos e historias.
Así nació, por ejemplo, Un casito de geriatría con final feliz.
Tú te alegrabas; yo me sentía mejor.
Por eso el nombre: Geriatría CONTIGO.
Contigo he transformado los días negros en días llenos de luz.


EXCLUSIVIDAD 2 — Salgo del sistema público español después de veinte años

No porque no crea en él, sino porque mi cuerpo ya no puede sostenerlo.
¿Para siempre? No lo sé.
Pero por un tiempo, sí.


EXCLUSIVIDAD 3 — Lo que me enseñó María Soto era cierto

El dolor puede transformarse.
Y lo he hecho.

Convertí mi dolor en un Programa de Recuperación Funcional a Domicilio para personas mayores y jóvenes.
Y he comenzado un nuevo proyecto de investigación, cuyos primeros resultados verán la luz muy pronto.


EXCLUSIVIDAD 4 — Geriatría Contigo crece

Desde ya, aquellas voces que me sostuvieron serán también las voces que sostendrán a toda una comunidad.


EXCLUSIVIDAD 5 — Soñar, soñar y seguir soñando

El Programa de Recuperación Funcional a Domicilio pasa a otro nivel,
para ayudar a más familias que hoy están donde yo estaba en 2019 y 2020.

Y desde mañana te iré contando…
Porque son las seis de la mañana, y voy a parar por hoy.

Gracias. GRACIAS. GRACIAS.
Geriatría Contigo® está creciendo.
Y crecerá contigo.


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Problemas de memoria: 7 días para comprobar si no es la edad (con ejemplos)

mi madre tiene problemas de memoria

Soy la Dra. Paola Ríos Germán. He acompañado a más de 10.000 familias y, en la mía, también vivimos esa duda que duele: “¿Esto es normal o no?” A veces nos dijeron que sí… y no lo era.
Escribo esto para darte dirección, no para asustarte. Si ves alguna señal, no te culpes. Obsérvala y anótala. Llegarás a consulta con claridad y eso acelera un buen plan.

Nota breve: tu médico de familia puede iniciar la valoración; el diagnóstico formal se hace en los servicios de memoria/geriatría/neurología. Y por su puesto en Geriatría Contigo. Tú trae el contexto. Yo pongo el plan.


6 señales que no son “normales por la edad” (y qué hacer hoy)

1) Repite la misma pregunta varias veces al día

Lo que ves: vuelve a preguntar lo mismo en poco tiempo.
Primer paso (5 min): no discutas; responde breve y anota 3 ejemplos con hora y situación.
Ejemplo real: “12:30, después de comer ? pregunta otra vez por la cita”.
Idea clave: Como geriatra me preocupa que  la información nueva no se quede, aunque recuerde muy bien el pasado.

2) Se pierde en rutas conocidas

Lo que ves: dudas para volver a casa o desorientación en el barrio.
Primer paso (10 min): apunta si en el último año se ha perdido. Haz 3 paseos cortos, por la misma ruta y acompañados, observando qué le ayuda.

Ejemplo real: el 12 de febrero y el 21 de julio de 2025 no supo como volver a casa después de su paseo diario.

3) Tareas “de siempre” empiezan a fallar

Lo que ves: recetas cada vez más simples, dejar el fuego encendido, lío con recibos; los hijos asumen el banco.
Primer paso (5 min): elige una tarea y colócale un post-it con 3 pasos (p. ej., “apagar fuego ? servir ? fregar”). Observa si sigue la secuencia y anota diferencias respecto a hace 1–5 años.
No lo justifiques:  aunque sea por su seguridad, terminar pensando “mejor llevamos los familiares el banco” son datos valiosos.

4) Cambios de carácter (irritabilidad, desconfianza, apatía)

Lo que ves: saltos de humor, aislamiento, pierde interés por lo que antes disfrutaba; duerme mal o está somnoliento.
Primer paso (3 min): lista cuándo aparece y con qué se relaciona (dolor, sueño, discusiones).
Importante: algunos fármacos pueden empeorar memoria y energía. No cambies nada tú: lleva la lista a consulta.

Ejemplo real: hasta hace 5 años le gustaba salir con las amigas y ahora ya no.

5) La forma de caminar cambia

Lo que ves: camina más lento, “a pasitos”, se agarra a muebles o a ti.
Primer paso (15 min hoy): recuerda cómo andaba hace 5 y 1 año; retira alfombras y cables; haz 10’ de paseo seguropor el pasillo cada día.
Por qué importa: caminar es un termómetro de salud. Si cae, la autonomía se pierde rápido.

No lo justifiques con un «es que son las rodillas» sólo anótalo y tráelo a consulta.

6) Caídas o “casi caídas” recientes

Lo que ves: tropiezos “tontos”, resbalones, golpes contra muebles.
Primer paso (5 min): anota hora, lugar y qué hacía. Señala si hubo cambios de medicación en las últimas semanas.
Acelera la cita si… hay golpe en la cabezapérdida de conciencialesiónno pudo levantarse o 2 caídas en 12 meses.

Ejemplo real: El día 13 de marzo y 15 de agosto de 2025 se resbaló.


Tu cuaderno de 7 días (la prueba casera más útil)

Cada noche, 2–3 líneas:

  • Fecha y señal (memoria, ruta, tarea, carácter, marcha o caída).
  • Dónde/cuándo pasó y qué lo disparó o mejoró.
  • Nota rápida para la consulta.

Cómo se ve una página:

  • “Lun 19: Repite pregunta — 12:30 tras comer — mejora si le muestro la cita escrita.”
  • “Mar 20: Duda al volver del pan — 10:15 — con mi brazo va mejor.”
  • “Mié 21: Recibo luz/agua confundidos — tarde — necesita pasos escritos.”

Regla de oro: no ajustes medicación por tu cuenta. Con tu cuaderno, es más fácil salir con plan.


Señales rojas para no esperar

  • Golpe en cabezapérdida de conciencia o lesión tras una caída.
  • Dos caídas en el último año (o una si no pudo levantarse).
  • Somnolencia intensaconfusión súbitaboca muy seca u orina muy oscura.
  • Empeora después de empezar o subir un fármaco.

De piezas sueltas… a música que suena

Ir a “todo” sin orden agota. Lo que necesitas es dirección: qué va primero, quién hace qué y cómo sabremos si mejora.
En Geriatría Contigo® mi trabajo es ser tu directora de orquesta para ganar lucidezseguridad al andarmejor sueñoy, sobre todo, calma en casa.

? ¿Quieres contarme tu caso para ver si podemos trabajar juntos?
Déjame tu comentario aquí: https://geriatriacontigo.com/contacto/
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— Dra. Paola Ríos Germán
Geriatría • Medicina Preventiva • Cuidados Paliativos
Doctora en Medicina (Cum Laude) • Investigadora RNFC/IdiPaz
Premio OMS • 4× nº1 Doctoralia

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El Hombre que Saltó las Rejas de la Residencia para Recuperar su Vida

quetiapina

La fuga que lo cambió todo

La llamada que recibí no fue por una caída ni por una receta más. Fue por una fuga.

Juan (nombre ficticio), un hombre de 88 años, había intentado escapar de su residencia. No por una puerta abierta, sino trepando las rejas de la entrada.

La respuesta de la dirección fue tajante:
“O se calma, o lo atamos. O lo echamos.”

Discusión en una residencia de ancianos por agitación de un residente

Así de crudo.

Esa imagen es la fotografía perfecta de la desesperación.

quetiapina
Persona que tiene quetiapina

Pero la verdadera tragedia no era el intento de fuga.
Era lo que había detrás: veinte años de medicación acumulada sin una revisión integral.


La anatomía de una sujeción química, en este caso, quetiapina

La historia de Juan con la quetiapina, un antipsicótico muy utilizado, no empezó por un trastorno psiquiátrico grave.

  • Comenzó tras la muerte de su esposa, cuando el duelo le provocó insomnio y sueños extraños. La solución rápida fue recetar una primera dosis de quetiapina.
  • Con los años, cada nuevo síntoma se trató igual: más medicación.
  • ¿Desorientación? Otra dosis.
  • ¿Inquietud en la residencia? Una tercera.
  • Nadie preguntaba por la causa raíz. Nadie reevaluaba.
  • Se limitaban a añadir capas de sedación, como quien intenta tapar el sol con un dedo.

La evidencia científica es clara: los antipsicóticos en mayores con demencia aumentan el riesgo de muerte, por eso, el uso debería ser bajo estricta necesidad y cuando ya se han probado otras vías (Maust et al., JAMA 2015).

Cuando conocí a Juan, ya no era él

Estaba atrapado en una silla, con una marcha inestable, apatía profunda y un resultado de 16/30 en el test cognitivo (muy bajo). Lo que llamamos, deterioro físico y mental.


La pregunta clave: ¿y si la agitación no fuera el problema?

En Geriatría Contigo empezamos siempre por lo esencial: una Valoración Geriátrica Integral (VGI) a a través de nuestro Método PIAIS 360º

En Juan descubrimos algo que nadie había mirado:

  • Sufría una artrosis severa con dolor crónico no tratado, que podría ser la causa tanto del insomnio, como de la agitación, etc.
  • Estaba mal nutrido, lo descubrimos en el transcurso de las visitas
  • Apenas se movía.

Su “agitación” no era un problema de conducta. Era la única forma de comunicar sus necesidades.


El plan: quitar, no poner

Decidimos hacer lo contrario de lo que se había hecho durante 20 años.
Iniciamos un protocolo de deprescripción, retirando la quetiapina de forma controlada.

Y en el espacio que dejó el sedante, comenzamos a reconstruir:

  • Fisioterapia, caminatas y analgesia para tratar el dolor y devolver fuerza.
  • Plan de nutrición y suplementos para recuperar masa muscular y energía.
  • Estimulación cognitiva adaptada a su nivel.
  • Apoyo emocional a la familia, que por fin entendía lo que ocurría.

hombre haciendo ejercicios con Dra. Paola Ríos Germán

Los resultados: dignidad recuperada

Los cambios no fueron inmediatos, pero sí profundos:

  • Pasó de la silla a caminar con andador.
  • Del andador al bastón.
  • Y un día, caminó solo por las calles de Valencia.

Su test cognitivo subió de 16 a 23 sobre 30 (¡mejoría importante!)
Los sueños extraños desaparecieron.
Y su familia volvió a ver en sus ojos la serenidad que creían perdida.

El hombre al que querían atar no solo había recuperado sus pasos. Había recuperado su dignidad.


Lo que esta historia nos enseña

Esta no es una crítica a un medicamento en concreto.
Es una denuncia a un modelo reduccionista que responde con sedación en lugar de investigar la causa real.

La tranquilidad de una familia no puede construirse sobre la sedación de un ser querido.
La última etapa de la vida merece un plan de trabajo, no una receta más.


¿Y tú?

Quizá también ves a tu padre o a tu madre cada vez más apagados, con más pastillas que sonrisas.
Quizá te preguntas si eso es realmente “cuidar”.

No estás solo en esa duda. Y sí, hay otra forma.

Yo soy la Dra. Paola Ríos Germán, médica especialista en Geriatría.
En Geriatría Contigo ofrecemos evaluaciones clínicas completas, con un enfoque físico, mental, social, nutricional y médico.

Aquí no prometemos milagros.
Prometemos un plan.

Reserva tu consulta aquí


FAQ: Preguntas Frecuentes

¿Qué es la Valoración Geriátrica Integral (VGI)?
Es una herramienta clínica de la Geriatría, que evalúa al adulto mayor en cinco áreas: física, mental, social, nutricional y médica, para diseñar un plan individualizado. Nuestro Método PIAIS360º es un método integral e individualizado con un plan pormenorizado mes a mes.

¿La quetiapina siempre es mala?
No. Puede ser útil en casos muy concretos y graves. El problema surge cuando se receta de forma rutinaria para síntomas que tienen otras causas tratables.

¿Qué alternativas existen a la sedación en adultos mayores?
Ejercicio, fisioterapia, terapia psicológica, estimulación cognitiva, nutrición y un ajuste adecuado de la medicación. Todo dentro de un plan integral.

Publicado el

Geriatra a Domicilio en Madrid | Guía 2025 + Valoración Estratégica 360º

Dra. Paola Rios German, médico geriatra en Madrid, especialista en envejecimiento activo.

Cuidar de un familiar mayor puede ser una de las experiencias más intensas y agotadoras de la vida.
Lo sé porque he acompañado a miles de familias… y también he estado en esa misma silla, buscando respuestas y encontrando solo fragmentos.

No hablo solo de dormir poco.
Hablo de acostarte con ese nudo en el estómago, de leer informes que no entiendes, de sentir que cada día pierdes un poco más de la persona que quieres.

Y mientras todo esto ocurre, las respuestas que escuchas se repiten:
«es normal por su edad»
«no se puede hacer más»
«es lo que toca»

Aquí no vas a escuchar resignación.
Aquí vas a encontrar dirección: un análisis completo, un plan claro y un seguimiento real para que sepas qué hacer, cuándo y cómo.

Quién soy y por qué creé Geriatría Contigo

Dra. Paola Rios German, médico geriatra en Madrid, especialista en envejecimiento activo.
Dra. Paola Rios German, médico especialista en Geriatría y Medicina Preventiva.

Soy la Dra. Paola Ríos Germán, médica especialista en Geriatría, Medicina Preventiva y Cuidados Paliativos, Doctora Cum Laude, investigadora en IdiPAZ y parte de los grupos de investigación del RNFC IdiPaz, equipo galardonado por la OMS.

Mi verdadera autoridad no nació en un despacho, sino en la silla de un familiar al que un día le dijeron:
“Esto es así. No hay nada que hacer.”

Ese día decidí que mi trabajo no sería solo tratar síntomas, sino diseñar un plan integral para mejorar la calidad de vida de cada adulto mayor y devolverle tranquilidad a su familia.


Nuestro método: PIAIS360º

Programa Integral de Atención Individualizada Senior

Un adulto mayor es un sistema complejo.
Si no abordamos todas sus esferas al mismo tiempo, cualquier intento de mejoría será incompleto.

Analizamos y actuamos sobre cinco áreas clave:

  • Fuerza Física: prevenir caídas, mejorar movilidad e independencia.
  • Cognición: memoria, atención y orientación para mantener la lucidez.
  • Estado Emocional: tratar tristeza, apatía o ansiedad para recuperar motivación.
  • Nutrición y Hormonas: optimizar energía, masa muscular y salud ósea.
  • Entorno y Apoyo: reforzar la seguridad y reducir la sobrecarga familiar.

Comparativa honesta

Sanidad PúblicaSeguro PrivadoOtros PrivadosPIAIS360º
Tiempo por consulta~30 min~15 min~40 min~70 min
Visión globalParcialParcialIrregularCompleta
Plan escritoNoNoA veces
Seguimiento realNoNoIrregular
Enfoque multidisciplinarLimitadoLimitadoVariableIntegrado

No agendas citas.
Adquieres un plan de recuperación.

Historias reales. Cambios reales.

Atanasio, 87 años: De no salir de casa a caminar 800 m sin bastón en 30 días.

Rachel (hija): “Me siento segura, me siento bien, me siento tranquila.”

Preguntas que quizá no te atreves a formular

¿Y si mi padre/madre se niega a que venga un médico?

Siempre empiezo desde lo que él desea, nuestro plan se adapta a él o ella y no al revés

¿Este plan es un gasto?

En realidad, perder la independencia de una persona tiene un coste emocional que no se puede cuantificar, con varios eventos posteriores para la persona mayor como para la familia. Por ejemplo, no sé porqué no quiere comer, no sé porqué no quiere salir, no sé porqué se cae, no sé si debería pensar en una residencia.

Familiarmente, el coste de no tener un plan claro y efectivo además desgasta mucho a la familia y repercute en las responsabilidades de los hijos. Por último, está demostrado que no ver a una persona de forma integral aumentan los gastos de personal extra, residencias, etc. Este plan no es un gasto, es un inversión que nos ahorrará futuras complicaciones y gastos que se pueden evitar.

El Próximo Paso: Su Hoja de Ruta Hacia la Tranquilidad

Si ha llegado hasta aquí, es porque ha reconocido que seguir como hasta ahora no es una opción. Es el momento de convertir la preocupación en un plan de acción clínico.

El primer paso es una Llamada de Claridad de 15 minutos directamente conmigo.

En esta conversación, sin coste y sin compromiso, haremos dos cosas:

  1. Escucharé su caso para entender la situación real de su familiar.
  2. Determinaremos juntos si mi método es la solución que necesita.

Para garantizar la excelencia y el tiempo que cada familia merece, solo abro un número limitado de plazas para nuevas valoraciones cada mes.

No es una consulta. Es el punto de partida para construir su plan.

?? Reserve aquí su Llamada de Claridad de 15 minutos (Al hacer clic, se abrirá mi calendario para que elija la hora que mejor le convenga)

https://calendly.com/geriatriacontigo/llamada-de-cortesia

¡Bienvenido al inicio de la mejoría!

Dra. Paola Ríos Germán, PhD
Triple especialista · Investigadora · Premiada por la OMS · Mejor Geriatra Doctoralia 2021-2022-2023-2024. Directora de Geriatría Contigo

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Microbioma y Cáncer: Lo que tu intestino tiene que decir

nfografía en azul y amarillo que muestra cuatro estrategias para mejorar el microbioma intestinal —dieta rica en fibra y alimentos fermentados, ejercicio físico regular, precaución con probióticos comerciales y trasplante de microbiota fecal— elaborada por la Dra. Paola Ríos Germán (Geriatría Contigo).

El microbioma y el cáncer están estrechamente relacionados. ¿Sabías que los billones de microbios que viven en tu intestino pueden influir en cómo evoluciona un cáncer, cómo responde al tratamiento… e incluso si aparece?

Cada vez hay más estudios que lo confirman: el microbioma intestinal no es un espectador pasivo. Es un protagonista silencioso.


¿Qué es el microbioma?

El microbioma es el conjunto de bacterias, virus, hongos y otros microorganismos que habitan en tu cuerpo, sobre todo en el intestino. Y no solo ayudan a digerir… también comunican con tu sistema inmune, modulan la inflamación y afectan cómo respondes a ciertos medicamentos, incluidos los tratamientos contra el cáncer.

¿Qué es la geriatría y por qué importa en estos temas?


¿Qué ha descubierto la ciencia?

Un intestino sano puede ayudar a que los tratamientos funcionen mejor

La diversidad microbiana (lo que llamamos eubiosis) potencia la respuesta inmunitaria y reduce los efectos adversos.

La disbiosis empeora los resultados

Cuando el microbioma está desequilibrado, puede aumentar la inflamación, debilitar las defensas y disminuir la eficacia de la inmunoterapia o la quimioterapia.

Los antibióticos pueden interferir

Tomarlos antes o durante ciertos tratamientos reduce la diversidad del microbioma… y con ello, las probabilidades de respuesta favorable.

Las bacterias dentro del tumor también influyen

Sí, incluso dentro de algunos tumores hay microbios. Algunos pueden bloquear el efecto de la inmunoterapia o generar resistencia a la quimioterapia.

La microbiota intratumoral influye en la respuesta a la inmunoterapia (JAMA, 2025)


¿Se puede mejorar el microbioma?

Sí. Aunque muchas estrategias aún están en investigación, hay varias intervenciones prometedoras:

  • Dieta rica en fibra y alimentos fermentados
    Favorece el crecimiento de bacterias beneficiosas (como Faecalibacterium prausnitzii) y reduce la inflamación.
    Pérdida de peso y salud intestinal en adultos mayores
  • Ejercicio físico regular
    Mejora tanto la inmunidad como la calidad del microbioma intestinal.
    Falta de ejercicio físico y enfermedades
  • Cuidado con los probióticos comerciales
    No todos son útiles. Algunos pueden incluso interferir con el tratamiento inmunológico.
  • Transplante de microbiota fecal
    En fase experimental. En algunos pacientes con melanoma ha ayudado a revertir la resistencia a la inmunoterapia.
nfografía en azul y amarillo que muestra cuatro estrategias para mejorar el microbioma intestinal —dieta rica en fibra y alimentos fermentados, ejercicio físico regular, precaución con probióticos comerciales y trasplante de microbiota fecal— elaborada por la Dra. Paola Ríos Germán (Geriatría Contigo).
Cómo mejorar tu microbioma intestinal: cuatro intervenciones basadas en evidencia.

En resumen

Tu intestino y tus microbios tienen mucho que decir en la historia del cáncer. No son culpables ni salvadores mágicos, pero sí aliados potenciales que aún estamos aprendiendo a comprender.

Cada elección cuenta: lo que comes, cómo te mueves, y cómo proteges tu microbioma puede marcar la diferencia.


¿Quieres saber más sobre cómo mejorar la salud intestinal, prevenir efectos secundarios o mejorar la respuesta a los tratamientos oncológicos?

Escríbeme o revisa otros temas en Geriatría Contigo.


Lecturas recomendadas:

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Consejos prácticos para facilitar la higiene en personas con Alzheimer

El cuidado de una persona con Enfermedad de #Alzheimer no sólo implica #paciencia y dedicación, sino también aprender a manejar situaciones delicadas como la #higiene personal. Muchas veces, estas tareas pueden generar resistencia, incomodidad o estrés tanto para el cuidador como para la persona cuidada.

A continuación, comparto estrategias probadas para que este proceso sea más #respetuoso, fluido y efectivo en esta entrada: «Consejos prácticos para facilitar la higiene en personas con Alzheimer»

1. Cómo preparar el momento para evitar el rechazo

Hablar directamente de cambiar el pañal o bañar /duchar puede generar #incomodidad o incluso #agresividad, ya que toca aspectos muy personales. Es mejor introducirlo como parte de otra actividad que tenga más #sentido para la persona. Por ejemplo:

  • En lugar de decir: «Vamos a cambiarte el pañal», prueba con: «Es hora de arreglarnos para estar listos para desayunar, para ver a tus nietos, para salir al médico.»
  • Si solía arreglarse después del desayuno, puedes decir: «Vamos a refrescarnos para empezar el día.»

Estas frases redirigen el foco hacia algo positivo, cotidiano y que tenga sentido para la persona, evitando el rechazo inicial.

2. La importancia del ambiente: reduce el estrés desde el entorno

Un ambiente calmado puede hacer que la persona se sienta más relajada y dispuesta a colaborar. Aquí tienes algunas ideas:

  • #Música: Pon canciones que sean familiares para la persona, como aquellas que escuchaba en su juventud. La música no solo relaja, sino que también mejora el estado de ánimo. No siempre funcionan, pero tenemos que probar.
  • Aromas: Difunde un olor suave y agradable, como lavanda o cítricos, que ayudan a evocar tranquilidad.

Un entorno positivo marca la diferencia entre una experiencia estresante y una más llevadera.

3. Distracciones que funcionan

Si la persona tiende a mostrarse #inquieta o #ansiosa, darle algo que le guste puede ser una gran ayuda. Algunas opciones que han demostrado ser útiles:

  • Un peluche o un cojín suave que pueda sostener durante el proceso.
  • Una foto que despierte su interés.
  • Una pequeña actividad que le guste, como una tela con diferentes texturas.

Estas distracciones no solo calman, sino que también ocupan su atención, facilitando el momento de la higiene.

4. El lenguaje importa: dignidad ante todo

Las palabras que utilizamos pueden influir profundamente en cómo perciben la situación. Evitar términos que puedan generar vergüenza o incomodidad es crucial. Algunas alternativas:

  • En lugar de «pañal», utiliza «vamos a ponerte cómodo o cómoda».
  • Cambia «caca» o «está muy sucio» por «te vas a sentir mucho mejor después.»
  • Reemplaza «cómo huele» o expresiones negativas con frases como «esto no llevará mucho tiempo, y luego estarás perfecta.»

Pequeños cambios en el lenguaje pueden reducir la resistencia y aumentar la colaboración.

5. Privacidad: respeta su espacio personal

Una de las mayores fuentes de estrés durante la higiene es la sensación de exposición. Para minimizarla:

  • Cubre a la persona con una toalla durante el proceso, incluso si se mancha. Esto crea una barrera que le da mayor sensación de control y protección.
  • Si está de pie, realiza los cambios de manera gradual, cubriendo las partes del cuerpo que no estés atendiendo en ese momento.

Respetar su privacidad ayuda a preservar su dignidad y reduce su incomodidad.

6. Refuerzo positivo: termina siempre con una nota amable

Cuando completes el proceso, refuerza su autoestima con frases positivas. Por ejemplo:

  • «Has estado estupendo, qué bien lo has hecho.»
  • «Ahora sí, estás lista para sentirte genial.»
  • «Qué guapo o guapa te ves, me encanta cómo ha quedado todo.»

Este refuerzo no sólo mejora la percepción del momento, sino que genera una actitud más receptiva para futuras ocasiones.

7. Ajusta la rutina a su ritmo

Para muchas personas con Alzheimer, los horarios habituales o la fatiga pueden influir en su disposición. Algunas recomendaciones:

  • Realiza solo el cambio de pañal por la mañana para evitar estrés innecesario.
  • Deja el baño /ducha completo para la tarde, si notas que está más tranquila en ese momento. Muchos cuidadores comentan que el baño vespertino resulta más relajante.
  • Intenta que estas actividades coincidan con momentos que solían ser parte de su rutina diaria anterior.
  • Si la persona sólo se duchaba/bañaba dos veces a la semana, puede que la mejor opción sea esa.

Conclusión: el acompañamiento profesional como clave

Cada persona con Alzheimer es única. Lo que funciona para unos puede no ser igual de efectivo para otros. Como especialista en Geriatría, trabajo directamente con familias para personalizar estrategias que respeten la dignidad y las necesidades de cada persona.

Si sientes que necesitas apoyo para manejar situaciones como estas o quieres optimizar el cuidado de tu ser querido, estaré encantada de ayudarte.

Además, en mi newsletter comparto regularmente estrategias prácticas, recursos actualizados y estudios que pueden ayudarte a mejorar tu día a día como cuidador.

Suscríbete ahora para recibir contenido exclusivo y continuar aprendiendo cómo hacer la diferencia en el cuidado de las personas con Alzheimer.

Gracias por tu dedicación y por cuidar con tanta empatía y compromiso.

Otros enlaces de interés

un abrazo,

Dra. Paola Ríos Germán, PhD

Médico. Especialista en Geriatría. Enfermedad de Alzheimer

Especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública. Máster en Cuidados Paliativos

Doctora por la Universidad Autónoma de Madrid

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Mi madre no puede andar desde la hospitalización

Este hecho, de no poder andar después de una hospitalización se llama deterioro funcional (físico) agudo y es uno de los principales problemas des salud pública del mundo. Es que es muy frecuente, pero aún así: no es lo que debemos esperar de una hospitalización.

Ya he hablado en otras entradas de lo que tenemos que hacer durante la hospitalización para evitar este problema.

Una vez que lo tenemos, lo ideal es ver varios puntos dentro de la Valoración Integral

De todos los puntos que tenemos que valorar, no deben faltar estos 4.

1. La desnutrición proteica:

Una persona que ha estado en el hospital, probablemente haya tenido un problema importante que haya hecho que el metabolismo vaya de forma acelerada (catabolismo). Esto cuándo se produce. Es muy frecuente en las personas hospitalizadas por neumonía, insuficiencia cardiaca, fractura de cadera, COVID, etc. Como os digo, es muy frecuente

2. Delirium

Es un problema muy frecuente. Aunque se ha normalizado su aparición durante la hospitalización, no siempre se presenta y debemos tratar de evitarlo. Una vez que lo tenemos, tratarlo. ¿Qué vamos a ver? Aunque es más largo que esto, finalmente vamos a ver o agitación, o adormecimiento o ambos. Es importante tratarlo pronto, porque influye negativamente en la salud global de la persona (como todos los problemas que estoy mencionando). Los 3 casos pueden cursar con que veamos que la persona tiene dificultad para caminar.

3. Anemia

También es muy frecuente la anemia durante la hospitalización. Por varios factores. Sea el factor que sea: la sangre es lo que lleva oxígeno a los órganos. Sin oxígeno lo que vamos a ver es que la persona no camina. No puede.

4. Exceso de medicación

España es el principal país donde se recetan benzodiacepinas. Muchas veces es una de las causas por las que la persona no puede caminar durante el día. Tenemos que tener en cuenta que las benzodiacepinas son uno de los principales factores de riesgo de caídas, fracturas, etc. Por lo que lo ideal es retirarlos pero muy poquito a poco.

Finalmente recordad que tanto el acto de diagnosticar como de tratar como de desprescribir (retirar medicación) es un acto médico, por lo que te recomiendo que consultes para ver que está pasando en casa.

Comparte esta información con quien creas que lo necesita y suscríbete en mis redes sociales.

Aquí tienes más recursos gratuitos

RECURSOS GRATUITOS

? nutrición en la persona mayor, conceptos generales

? hidratación en la persona mayor 

? artrosis en la persona mayor 

? alteración de la marcha

? ejemplo de prescripción inadecuada

? 7 consejos dentro de una hospitalización 

? Porqué tratar y diagnosticar problemas de memoria 

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Las palabras no se las lleva el viento. Muchas veces quedan… para toda la vida

Te voy contar una cosa que me pasó a noche y porqué veo que las palabras no se las lleva el viento. Muchas veces quedan… para toda la vida. Incluso cuando somos personas mayores

Anoche acosté a Diego (mi hijo mayor) y justamente antes de quedarse dormido me preguntó:

  • ¿Mamá, estas orgullosa de mí? La verdad es que me pareció una pregunta muy difícil para un niño de de 7 años ¿dónde lo habría escuchado?
  • Sí, y te quiero muchísimo. Él volvió a preguntar: 
  • ¿Pero estás orgullosa de mí? Paré, respiré y le dije, 
  • Estoy muy orgullosa de ti cariño, te quiero mucho. Además, estoy muy contenta de poder ser tu madre y ¿sabes qué acabo de recordar?
  • ¿Qué? – me dijo él
  • Recuerdo, que cuando comenzó todo estos del COVID, tú, que acababas de cumplir 5 años, me dijiste que me ibas a ayudar con tu hermano de 2 años. Y así fue. Yo me iba a al hospital temprano y os quedabais con papá que estaba teletrabajando. Daniel, con dos años, tenía la edad de hacer pataletas. Pues no las hizo. Cada vez que ponía la carita como si fuese a llorar, tú le decías ¡ayyy, que me da algo!. Y te tirabas al suelo, acto seguido, hacías chistes que yo no entendía del todo. Pero tu hermano no lloraba, no. Tu hermano con dos años, solo reía, reía y reía. Cuando yo llegaba, me sentaba en salón y miraba al infinito. Y tu padre tú y tu hermano me abrazaban sin decir nada. Y me llenaban de besos. Y me decíais “te quiero mamita”. Y fui feliz. Estoy muy orgullosa de ti mi niño. Gracias por todo. Buena noches. 
  • Gracias mamá, yo también te quiero, buenas noches.

Lo que decimos los adultos a los niños, va a influir en toda su vida. Cuando sean adultos, se hablarán así mismos muchas veces: como les hablaban de pequeños. Esto puede seguir siendo así cuando son adultos mayores. Puede que en el camino encontremos personas o amigos que hagan que esa voz varíe. Pero de verdad que os digo, que veo a muchas personas mayores, y esas palabras, quedan en un pequeño o gran lugar de nuestras cabezas y corazones. 

También quedan en nuestras cabezas y corazones las palabras de las personas que quisimos o que nos han acompañado en algún momento importante de nuestras vida. Estas personas pueden ser nuestra pareja o nuestros propios hijos. Lamentablemente, no infrecuentemente, la persona mayor siente que primero fue criticada por su madre, luego por su marido y luego por sus hijos. No sabe qué es recibir palabras de aliento o ánimo. Sin tener muchas más opciones que callarse o rendirse. 

Las palabras son regalos, no cuestan nada. Los abrazos son regalos, tampoco cuestan nada. Necesitamos perdonarnos más, amarnos más y decirnos frases bonitas. Es muy necesario. Son un regalo para toda la vida. 

Besos,

Peggy