¿Por qué mi madre con deterioro cognitivo no es cariñosa conmigo? ¿Qué puedo esperar?

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¿Por qué mi madre con deterioro cognitivo no es cariñosa conmigo? ¿Qué puedo esperar? Cuando me consultan por alteraciones del comportamiento hay muchas preguntas que son complicadas ¿Por qué mi madre con deterioro cognitivo grita? ¿Por qué se altera? ¿Por qué come galletas o come muchas veces? ¿Por qué repite lo mismo? ¿Por qué quiere una manta y mecerse? Las respuestas, muchas veces, no tienen una única explicación.

Puede que la pregunta, más cargada de emociones sea esta ¿Por qué mi madre o padre es tan poco cariñosa o cariñoso conmigo?.

En esta entrada, hago referencia a las personas con deterioro cognitivo. Pero en realidad, las respuestas pueden usarse para personas sin deterioro cognitivo igualmente.

Todos tenemos una mochila grande a espaldas. Todos, yo, tú… tu ser querido

Los comportamientos son generados por un cúmulo de situaciones. Muchas situaciones son actuales (el carácter del cuidador, el tiempo que tienen para cuidarnos), temas del pasado y ten en cuenta que muchos temas jamás han salido por la boca de tu ser querido. Muchas situaciones dolorosas van con nosotros a la tumba. Ten en cuenta eso.

Por ejemplo, tengo pacientes que han corrido por la noche durante las guerras mundiales (aquí, en otros países), debajo de aviones, y han pasado bombardeos. A día de hoy, cuando escuchan un avión sufren muchísimo. No es necesario pasar por esto para tener un comportamiento cuyo origen se traslada a muchos años antes.

Las personas con E. de Alzheimer u otras demencias, frecuentemente tienen problemas para recordar temas actuales. Sin embargo, algunos, conforme pasa la enfermedad, recuerdan cada vez más vívidamente temas del pasado. Desde lo felices que eran con sus madres, hasta problemas duros que nunca solucionaron siendo más jóvenes.

Tened en cuenta, que socialmente, el hecho de recordar con dolor temas del pasado no está bien visto. Hablarlo, decir que necesitamos ayuda por ello, tampoco lo está. Ir al psicólogo o al médico por algo que nos ronda en la cabeza y que necesita que lo saquemos… no está bien visto hoy. Pero hace años era aun peor. Si escucháis lo contrario, la verdad es que yo no lo veo. Puede que haya mejorado un porcentaje mínimo, pero no está bien visto. ¿Qué se hacía antes? Nada. Lo cargabas contigo (en tu mochila) y seguías caminando.

Lo contrario también existe. Darle mil vueltas en la cabeza a un mismo tema. A veces es agobiante, ¿verdad? Pero claramente, es lo mismo. Tenemos una herida que se ha curado bien, y que por temas familiares, genéticos, ambientales, etc. no lo podemos dejar ir.

Mi madre o padre no es cariñosa o cariñoso conmigo

Este tema genera mucho dolor a los familiares. Pero, imagínate que eso no dependa de él o ella. Probablemente esto, incluso le haya pasado siempre, no solo ahora que tiene deterioro cognitivo.

Pero antes, no se notaba como a día de hoy. Imaginaros todo lo que ha pasado él o ella.

  • Problemas de apego en la infancia. Hasta ahora, la gran mayoría de madres o padres que veo que son poco cariñosos, también han recibido poco cariño cuando eran niños.
  • Problemas de personalidad. Yo he visto familias con una madre cariñosa y un padre con algún trastorno de la personalidad que solo podía tener una relación afectiva con su pareja, pero con nadie más. Ni siquiera con los hijos.
  • Hay problemas genéticos que hacen que la persona no conecte igual con otras personas como ves en otras madres. Son cariñosas, sí. Pero no como otras madres.
  • Las personas que han vivido en violencia doméstica tienen heridas que llevan toda la vida.
  • Problemas de convivencia. Imaginaros una persona que ha recibido poco cariño de niño, y luego se casa con alguien que no solo es poco cariñoso. Sino que a veces es sarcástico o agresivo con su pareja. Además, ahora uno de los dos tiene deterioro cognitivo. Esto es muy frecuente.
  • El deterioro cognitivo, lamentablemente a veces hace que las personas cambien su forma habitual de ser. Aunque lo más habitual es que con el paso de los años se potencien sus rasgos de personalidad.

La respuesta está en la compasión

Cuando veo a las familias, hay dos tipos de perfiles. Unas que tienen muchos problemas médicos y la parte médica se «come» el tiempo de la consulta. Siempre hablo de medidas no farmacológicas, pero a veces, hay que correr para evitar que el paciente se deteriore. (Imaginaros a una persona mayor ha salido de una operación). En el otro tipo de perfil, la persona mayor está bastante estable. En esta situación, hablo de medidas generales desde el inicio. Es ambas situaciones, trato de abordar lo mas antes posible la relación de la persona mayor y sus cuidadores. Y más tarde o mas temprano me cuentan sus miedos y lo que mas les duele de toda la enfermedad.

Les explico lo que ahora estoy escribiendo. Muchas veces esta relación madre-hija o padre-hijo viene de años atrás, pero igualmente, duele Les explico que el comportamiento de su madre o padre se debe a una multitud de factores y que no siempre depende de ellos.

Trato de hacerlo en un entorno tranquilo, sin la persona mayor delante. Trato de poner todos los ejemplos que recuerdo, para que sepan que es muy muy común.

Finalmente veo, existe una sensación de comprensión y de compasión. Me explican o me mandan un audio días o semanas depures en la siguiente consulta. Me cuenta que pasan del siguiente pensamiento «¿por qué él o ella son así?» a

  • «soy feliz al verte tal y como eres ahora»
  • «soy feliz aunque no me abraces ni me hables con la dulzura de otras madres»
  • «yo sé que has pasado por mucho y te quiero».
  • Todo esto es un proceso, no es magia, no es de un día para el otro.

Gracias a mis queridos amigos

Llevo muchas semanas hablando sobre este tema con unos amigos expertos. Luis Fernandez de Gerontología Time y Julia Ballestero de Nuupmontessori

A veces, escucho unas historias que me parecen muy crudas y obviamente, trato de dar respuestas. Pero creo que lo que digo, se pueden decir con otras palabras, y le pedí que me ayudaran.

Sé que el dolor de preguntas sin respuestas de nuestros progenitores son muy duras.

Las reflexiones de Luis y Julia, me parecen tan hermosas que les pedí que me dieran el regalo de darme estas reflexiones en vídeo y los dos aceptaron encantados. Los dejo aquí, espero que os sirva.

un abrazo enorme,

Peggy

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