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Microbioma y Cáncer: Lo que tu intestino tiene que decir

nfografía en azul y amarillo que muestra cuatro estrategias para mejorar el microbioma intestinal —dieta rica en fibra y alimentos fermentados, ejercicio físico regular, precaución con probióticos comerciales y trasplante de microbiota fecal— elaborada por la Dra. Paola Ríos Germán (Geriatría Contigo).

El microbioma y el cáncer están estrechamente relacionados. ¿Sabías que los billones de microbios que viven en tu intestino pueden influir en cómo evoluciona un cáncer, cómo responde al tratamiento… e incluso si aparece?

Cada vez hay más estudios que lo confirman: el microbioma intestinal no es un espectador pasivo. Es un protagonista silencioso.


¿Qué es el microbioma?

El microbioma es el conjunto de bacterias, virus, hongos y otros microorganismos que habitan en tu cuerpo, sobre todo en el intestino. Y no solo ayudan a digerir… también comunican con tu sistema inmune, modulan la inflamación y afectan cómo respondes a ciertos medicamentos, incluidos los tratamientos contra el cáncer.

¿Qué es la geriatría y por qué importa en estos temas?


¿Qué ha descubierto la ciencia?

Un intestino sano puede ayudar a que los tratamientos funcionen mejor

La diversidad microbiana (lo que llamamos eubiosis) potencia la respuesta inmunitaria y reduce los efectos adversos.

La disbiosis empeora los resultados

Cuando el microbioma está desequilibrado, puede aumentar la inflamación, debilitar las defensas y disminuir la eficacia de la inmunoterapia o la quimioterapia.

Los antibióticos pueden interferir

Tomarlos antes o durante ciertos tratamientos reduce la diversidad del microbioma… y con ello, las probabilidades de respuesta favorable.

Las bacterias dentro del tumor también influyen

Sí, incluso dentro de algunos tumores hay microbios. Algunos pueden bloquear el efecto de la inmunoterapia o generar resistencia a la quimioterapia.

La microbiota intratumoral influye en la respuesta a la inmunoterapia (JAMA, 2025)


¿Se puede mejorar el microbioma?

Sí. Aunque muchas estrategias aún están en investigación, hay varias intervenciones prometedoras:

  • Dieta rica en fibra y alimentos fermentados
    Favorece el crecimiento de bacterias beneficiosas (como Faecalibacterium prausnitzii) y reduce la inflamación.
    Pérdida de peso y salud intestinal en adultos mayores
  • Ejercicio físico regular
    Mejora tanto la inmunidad como la calidad del microbioma intestinal.
    Falta de ejercicio físico y enfermedades
  • Cuidado con los probióticos comerciales
    No todos son útiles. Algunos pueden incluso interferir con el tratamiento inmunológico.
  • Transplante de microbiota fecal
    En fase experimental. En algunos pacientes con melanoma ha ayudado a revertir la resistencia a la inmunoterapia.
nfografía en azul y amarillo que muestra cuatro estrategias para mejorar el microbioma intestinal —dieta rica en fibra y alimentos fermentados, ejercicio físico regular, precaución con probióticos comerciales y trasplante de microbiota fecal— elaborada por la Dra. Paola Ríos Germán (Geriatría Contigo).
Cómo mejorar tu microbioma intestinal: cuatro intervenciones basadas en evidencia.

En resumen

Tu intestino y tus microbios tienen mucho que decir en la historia del cáncer. No son culpables ni salvadores mágicos, pero sí aliados potenciales que aún estamos aprendiendo a comprender.

Cada elección cuenta: lo que comes, cómo te mueves, y cómo proteges tu microbioma puede marcar la diferencia.


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Lecturas recomendadas:

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¿Cómo podemos adquirir un nuevo hábito?

Seguramente tu medico no solo ve tu medicación, sino que te aconseja sobre hábitos saludables. Sin embrago, ¿Cómo podemos adquirir un nuevo hábito saludable? Claramente no es nada fácil, si fuese fácil, todos haríamos deporte, comeríamos bien y nos cuidaríamos más mental y psicológicamente ¿verdad?

  • Esta semana vamos a hablar de hacer algún ejercicio físico. Puede ser algo fácil como salir a caminar, y si ya lo haces,
  • Piensa en caminar más rápido o más tiempo, o dos veces al día.
  • Puedes comenzar con mancuernas o ejercicios de equilibrio o ir al gimnasio.
  • Y si eres cuidador, ademas de eso, si tu ser querido solo pasea en casa, puede dar dos paseos en casa o salir a la calle en silla de ruedas.
  • Cada persona es distinta.
  • En mi caso, he comenzado 28 días de 20 minutos de bicicleta estática.

Hay muchas técnicas que hay que hacer para adquirir un nuevo hábito, algunas pueden funcionar de forma distinta en cada persona. Pero hay dos que son muy efectivas, te las dejo aquí.

Primero. Te tiene que motivar mucho

¿Habéis visto a personas que un dia tienen un buen susto medico y de repente comienzan a bajar de peso, correr y dejar de fumar? Eso es es motivación, saber que tienes una segunda oportunidad de vivir.

Pero no hay que llegar a ese extremo.

La inactividad física esta relacionada a

  • La mayoría de enfermedades crónicas
  • Enfermedades cardiovasculares, es decir, ictus e infarto de miocardio
  • Depresión
  • El deterioro muscular. A partir de los 40 años perdemos masa muscular
  • Osteoporosis. A partir de los 30 años perdemos masa ósea

El ejercicio físico (multicomponente) esta relacionado con

  • Mejora el estado mental o cognitivo
  • Mejora el humor o bienestar emocional
  • Previene, retrasa, detiene o revierte la discapacidad y un estado previo llamado fragilidad.
  • Previene o disminuyen las caídas. Las caídas en la persona mayor son un problema de salud pública. El 1% de las caídas pueden conducir a un traumatismo craneoencefálico, que tiene un mal pronostico. El 5% de las caídas pueden provocar una fractura de cadera, que personalmente y familiarmente, requieren muchos recursos.

El problema no es hacerse mayor, el problema es ser mayor con un mal estado físico

Podemos tener años muy buenos después de los 65 anos, pero vamos a tener que invertir en adquirir ciertos hábitos. Espero que la idea de cumplir años con buena calidad de vida te motive ¿Pero.. cómo lo logro?

Segundo paso. Hazlo después de un hábito que ya tengas consolidado

Al cerebro no le gusta nada que lo saques de su zona de confort. Por eso, probablemente tengas en mente comenzar con una nueva rutina y no lo logres. El cerebro es hábitos, hábitos, hábitos, hábitos. No le gusta cambiar. Pero eso es una buena noticia en realidad. Porque si tenemos dos hábitos que ya tengamos consolidados y metemos uno entre esos dos. Este sencillo paso, es mucho más fácil para el cerebro que decir, mañana comienzo a… sin pensar en agregarlo en zona específica de tus rutinas.

Te cuento como he logrado comenzar un nuevo hábito.

Yo uso las mañanas donde, estoy sola, tengo hábitos muy arraigados y meto otro si lo necesito.

  • Me despierto, aunque la mitad de la veces me despierta mi perro
  • Cojo al perro y nos vamos al sofá, lo dejo ahí (es un perro pequeño)
  • Voy a a cocina, me preparo un café con leche, tomo agua
  • Leo un poco
  • Escribo un poco
  • Hago 10 respiraciones profundas. Tomo agua
  • Desayuno
  • Me arreglo, se despiertan mis marido y mis niños

Hace tres meses lo cambie por

  • Me despierto, aunque la mitad de la veces me despierta mi perro que a veces se despierta antes
  • Cojo al perro y nos vamos al sofá, lo dejo ahí (es un perro pequeño)
  • Voy a a cocina, me preparo un café con leche, tomo agua
  • Leo un poco, aquí, un poco menos
  • Escribo un poco, aquí, un poco menos
  • 50 minutos de pilates
  • Desayuno, aquí, más rápido
  • Me areglo, se despiertan mis hijos y mis niños

Como sabéis, si me seguís en mis redes sociales, llevo 3 días de 20 minutos de bicicleta estática. Lo he puesto antes de Escribo un poco. Camino por la tarde. Me quedaría solo agregar pesas para hacer un ejercicio multicomponente. Probablemente, solo pueda agregarlo el fin de semana.

Esta técnica es realmente buena. Te la recomiendo. Mañana te cuento otra técnica que es muy importante ¿Pero de dónde saco el tiempo?

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un abrazo,

Peggy Rios Germán

Geriatra

Medicina Preventiva y Salud Pública