Saber cómo organizar la medicación es importante para evitar errores con las dosis, los horarios o los medicamentos que ya deberían haberse retirado. Una lista escrita de memoria puede parecer suficiente, hasta que la comparamos con el informe médico más reciente y con las cajas que realmente hay en casa.
Un medicamento pudo cambiar durante un ingreso, en urgencias, en atención primaria o después de visitar a un especialista. Y no siempre todos los informes y todas las listas se actualizan al mismo tiempo.
Por eso, antes de preparar un pastillero, conviene hacer algo más importante: comprobar exactamente qué medicamentos estás tomando, en qué dosis, a qué hora y para qué sirve cada uno.
En este vídeo te explico cómo hacerlo paso a paso:
Por qué no debes preparar la lista de memoria
No se trata de que no conozcas tus pastillas. Se trata de que la medicación cambia y la información puede quedar repartida entre diferentes informes, recetas y cajas.
En un estudio realizado con 751 personas mayores con polifarmacia, el 72 % presentaba alguna discrepancia entre las listas de medicamentos aportadas por el propio paciente, atención primaria y la farmacia. Las diferencias podían afectar al nombre del medicamento, la dosis o la frecuencia de administración.
Otro estudio, realizado en servicios de urgencias, encontró al menos una discrepancia en el 56,8 % de los pacientes estudiados. Los errores más frecuentes fueron la omisión de un medicamento y la utilización de una dosis incorrecta.
Además, después de un alta hospitalaria el tratamiento puede seguir cambiando. En un estudio sobre medicamentos cardiometabólicos, el 39 % de los participantes presentaba algún error a los siete días y el 50 % a los 90 días.
Esta comprobación tiene un nombre: conciliación de la medicación. NICE la define como el proceso de identificar la lista más exacta posible de los medicamentos que toma una persona —nombre, dosis, frecuencia y vía de administración— y compararla con la información disponible cuando cambia de nivel asistencial.
La tabla que vamos a preparar no sustituye esa revisión profesional, pero ayuda a reunir la información y detectar diferencias que deberían consultarse.
Qué necesitas antes de empezar
Ten delante:
- El informe médico más reciente o la hoja de medicación actualizada.
- Las cajas de todos los medicamentos que tienes en casa.
- Los informes recientes de urgencias, hospitalización o especialistas.
- Los tratamientos que utilizas solamente algunos días, aunque no sean comprimidos.
No empieces hasta tenerlo todo delante.
Cómo preparar la tabla de medicamentos
1. Escribe el nombre completo y la dosis
En la primera columna anota:
- El nombre comercial.
- Los principios activos que contiene.
- La dosis exacta en miligramos.
Esto es importante porque algunos nombres comerciales contienen más de un principio activo y pueden venderse en dosis diferentes.
Por ejemplo, Cardyl Plus contiene ezetimiba y atorvastatina. Si la persona toma Cardyl Plus 10/40 mg, en la tabla debería aparecer:
Cardyl Plus 10/40 mg: ezetimiba 10 mg y atorvastatina 40 mg.
Haz esta comprobación con cada medicamento, uno por uno.

2. Añade los horarios
Después crea las columnas que necesites:
- Antes del desayuno.
- Desayuno.
- Comida.
- Merienda.
- Cena.
- Antes de dormir.
No todas las personas necesitan todas estas columnas. Adapta la tabla al tratamiento real.
En cada casilla escribe la cantidad que tomas: uno, medio o cero. Por ejemplo: uno en el desayuno, cero en la comida y medio en la cena.
3. Incluye los tratamientos que no tomas todos los días
Debajo de la tabla añade los medicamentos que utilizas:
- Una vez a la semana.
- Solamente determinados días.
- Una vez al mes.
- Cada tres o seis meses.
Incluye también inyecciones, parches, inhaladores, colirios, sobres, cremas, vitaminas y suplementos prescritos.
Una lista formada únicamente por comprimidos puede dejar fuera una parte importante del tratamiento.
4. Añade la columna más importante: «¿Para qué lo tomo?»
No basta con conocer el nombre, la dosis y el horario. También deberías saber por qué te indicaron cada medicamento y si continúa siendo necesario.
Hay medicamentos que se añaden durante una hospitalización para tratar un problema puntual y que estaban previstos solamente durante unos días. Sin embargo, pasa el tiempo y la persona continúa tomándolos durante meses o incluso años.
Si no sabes para qué sirve alguno, no lo suspendas. Escribe un signo de interrogación en esa casilla y pregúntalo en la próxima consulta.
Una buena revisión de la medicación consiste en responder tres preguntas:
- ¿Qué estoy tomando?
- ¿Por qué lo estoy tomando?
- ¿Todavía lo necesito?
Puedes leer también este ejemplo de prescripción inadecuada secundaria a un antidepresivo y estas cuatro cosas que quizá no sabías del omeprazol.
Compara la tabla con los informes y las cajas
Cuando termines, vuelve a comprobarlo todo.
Puede ocurrir que:
- Un medicamento aparezca en un informe, pero no en otro.
- La caja tenga una dosis diferente de la indicada en la hoja de medicación.
- Un tratamiento figure por la mañana aunque se esté tomando por la noche.
- Una medicación prescrita una vez al día se esté administrando varias veces.
- Un medicamento retirado continúe apareciendo como activo.
Si encuentras alguna diferencia, señálala y consúltala.
Esta tabla sirve para comprobar el tratamiento. No sirve para modificarlo ni suspenderlo por tu cuenta.
Qué hacer con la tabla terminada
Imprime tres copias:
- Coloca una en la nevera, para que pueda localizarse rápidamente por ti o por otra persona
- Guarda las otras dos y ponlas en un plástico de folios: para llevarla a las consultas médicas o a urgencias
Actualiza las copias cada vez que se añada, retire o modifique algún medicamento y después de un alta hospitalaria.
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No envío consejos genéricos. Comparto información que pueda ayudarte a comprender mejor qué está ocurriendo y qué deberías revisar.
Si la tabla revela varias diferencias, duplicidades, medicamentos cuyo motivo desconoces o un empeoramiento que comenzó después de cambiar el tratamiento, puede ser conveniente solicitar una revisión estructurada de la medicación.
Como sabes tengo consultas presenciales y online, puedes contactar conmigo si lo necesitas
¿y tú, preparas así tu medicación?
Fuentes
- Anderson TS et al. Medication Errors and Gaps in Medication Discharge Planning for Hospitalized Older Adults.
- Moges TA et al. Medication discrepancies in geriatric patients attending emergency departments.
- Bosch-Lenders D et al. Discrepancies in prescribed medications in primary care.
- NICE. Medicines optimisation: the safe and effective use of medicines.
Dra. Paola Ríos Germán, PhD | Geriatría Contigo®
Médico. Especialista en Medicina Preventiva y Salud Publica. Especialista en Geriatría. Máster en Cuidados Paliativos. Máster en Salud Publica. Doctora Cum Laude por la Universidad Autónoma de Madrid.