¿Las personas mayores se pueden recuperar? Muchas sí, porque funcionan como una batería. Te enseño que es el SPPB

Tabla de contenido

¿Te ayuda?

¡Compártelo!

Dos personas pueden tener 82 años, los mismos diagnósticos y una medicación parecida. Sin embargo, una camina con soltura, se levanta de la silla muy rápido y supera una gripe sin perder autonomía. La otra necesita impulsarse con los brazos, avanza lentamente y cualquier ingreso hospitalario supone un retroceso importante.

La diferencia no está solamente en la edad ni en la lista de enfermedades. También está en su reserva funcional: el margen del que dispone el organismo para responder ante una infección, una caída, una operación o unos días de reposo. A esto es lo que suelo llamar LA BATERÍA, porque es mucho más fácil de explicar.

Imagina que una personas mayor se comporta como una batería funcional. Algunas conservan una carga amplia. Otras siguen desenvolviéndose bien, pero apenas tienen margen cuando aparece un problema de salud, porque viven con la batería en límites mínimos.

La buena noticia es que esta batería no es necesariamente fija. Se puede perder capacidad, pero también es posible recuperar una parte mediante una intervención adecuada.

Y existe una prueba clínica sencilla que nos ayuda a medirla «la carga de la batería»: el SPPB.

¿Qué mide realmente el SPPB?

SPPB son las siglas de Short Physical Performance Battery. Es una prueba validada que evalúa el rendimiento físico de las extremidades inferiores mediante tres tareas:

  1. Mantener el equilibrio en diferentes posiciones.
  2. Caminar una distancia corta a la velocidad habitual.
  3. Levantarse cinco veces de una silla sin utilizar los brazos.

Cada apartado se puntúa de 0 a 4. La puntuación total puede ir de 0 a 12 puntos.

¿Porqué medir el SPPB en las personas mayores?

Podríamos hacer un símil, medir SPPB nos da una mejor idea de como está una persona por dentro. Que es muy diferente a su edad, o sus enfermedades. Nos ofrece una imagen objetiva de cómo está funcionando la persona y de cuánto margen físico parece conservar en caso de un problema como una «simple» infección.

Sabemos, además, que sus resultados ayudan a predecir el riesgo posterior de pérdida de movilidad, discapacidad y otros acontecimientos adversos. pubmed.ncbi.nlm.nih.gov

¿Qué significa obtener una puntuación baja?

La interpretación orientativa más utilizada es la siguiente:

PuntuaciónRendimiento físico
10–12Limitación mínima o nula. Indica independencia funcional y bajo riesgo.
7–9Limitación leve o moderada-leve. Sugiere un estado de fragilidad incipiente o intermedia con riesgo moderado de caídas.
4–6Limitación moderada. Indica fragilidad severa y un riesgo elevado de discapacidad en las actividades de la vida diaria.
0–3Limitación grave o discapacidad severa. El paciente presenta un rendimiento físico sumamente deficiente y alto riesgo.

Estas categorías no deben utilizarse como etiquetas rígidas. Pero la calidad de vida de la persona mayor y de su entorno es más alta cuanto más alta sea esta puntuación. Date cuenta que una persona que tiene puntuación de 0, o de 1, tendrá una familia preocupada la mayor parte del tiempo de que esta persona puede caerse o que directamente, hay que ayudarla entre una o dos personas para que camine.

El resultado debe interpretarse teniendo en cuenta:

  • La situación previa de la persona.
  • Las enfermedades presentes.
  • El dolor y la fatiga.
  • El uso de bastón o andador.
  • La cognición y el estado de ánimo.
  • La nutrición.
  • Las caídas recientes.
  • Los cambios de medicación.
  • La trayectoria de la puntuación con el paso del tiempo.

En geriatría, una medición aislada es útil, pero la evolución suele aportar todavía más información.

¿Por qué nos interesa tanto una diferencia de uno o dos puntos?

Porque el SPPB no es simplemente una prueba de consulta. Sus puntuaciones se relacionan con acontecimientos que importan a las personas: seguir caminando, poder salir de casa, recuperarse después de un ingreso o conservar la independencia.

En adultos mayores sin discapacidad inicial, las puntuaciones bajas se han relacionado con un riesgo posterior claramente superior de desarrollar dificultades de movilidad y actividades de la vida diaria. PubMed

Además, aproximadamente:

  • 0,5 puntos pueden representar un cambio pequeño, pero clínicamente relevante.
  • 1 punto suele considerarse un cambio sustancial.

Estas cifras son orientativas. Para comparar correctamente dos mediciones debemos mantener las mismas condiciones: recorrido, silla, instrucciones, ayudas técnicas y situación clínica. pubmed.ncbi.nlm.nih.gov

¿La batería funcional se puede recargar?

En muchas personas, sí. Pero no mediante una solución única ni de manera ilimitada.

La recuperación depende de la causa del deterioro, del estado basal, de las enfermedades presentes y de que la intervención tenga suficiente intensidad, progresión y continuidad.

  • Los programas de ejercicio mejoran el SPPB tanto en personas mayores robustas como en aquellas con fragilidad.  pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
  • El ensayo SPRINTT mostró además que una intervención prolongada que combinaba actividad física estructurada y asesoramiento nutricional podía reducir la aparición de discapacidad pubmed.ncbi.nlm.nih.gov.
  • EN nuestros pacientes, tanto lo que hace las actividades por su cuenta de forma individual, como los que lo hacen de forma grupal, mejoran mes a mes estos parámetros. Pero créeme, la gran mayoría son muy contantes o tienen el apoyo de sus familiares.

Esto no significa que todas las personas vayan a alcanzar 12 puntos. Significa que una puntuación baja puede convertirse en un punto de partida para intervenir, no en una sentencia.

¿Cómo se puede mejorar el SPPB?

Recuperación funcional usando el SPPB

Ejercicio multicomponente adaptado

La intervención debería combinar:

  • Fuerza progresiva de las piernas.
  • Práctica de levantarse y sentarse.
  • Equilibrio estático y dinámico.
  • Entrenamiento de la marcha.
  • Actividad aeróbica adaptada.
  • Tareas funcionales relacionadas con la vida diaria.

No basta con recomendar “caminar un poco”. La prescripción debe responder al problema detectado y progresar conforme mejora la persona.

Los programas que combinan fuerza con otros tipos de entrenamiento han mostrado beneficios en el SPPB y en otras pruebas funcionales, aunque la respuesta individual varía. pubmed.ncbi.nlm.nih.gov

Nutrición suficiente y personalizada

Para responder al ejercicio, el músculo necesita energía y proteínas suficientes. Antes de aconsejar suplementos debemos comprobar:

  • Cuánto come realmente la persona.
  • Si ha perdido peso.
  • Cómo distribuye la proteína durante el día.
  • Si existen dificultades para masticar o tragar.
  • Si hay enfermedades renales, digestivas o metabólicas.
  • Si existe déficit de vitamina D u otra indicación concreta de tratamiento.

No todas las personas mayores necesitan el mismo aporte ni los mismos suplementos.

Revisión de la medicación

Los sedantes, algunos fármacos anticolinérgicos, las combinaciones que producen hipotensión y otros tratamientos pueden contribuir a somnolencia, debilidad, mareo o inestabilidad.

La revisión no consiste en retirar medicación indiscriminadamente, sino en comprobar que cada fármaco sigue teniendo una indicación y que sus beneficios superan sus riesgos.

Búsqueda de causas médicas tratables

Un deterioro funcional relativamente rápido no debe atribuirse sin más a la edad. Conviene descartar, entre otras posibilidades:

  • Anemia.
  • Infección.
  • Insuficiencia cardiaca.
  • Arritmias.
  • Enfermedad respiratoria.
  • Alteraciones tiroideas.
  • Dolor no controlado.
  • Problemas neurológicos.
  • Malnutrición.

Cognición, ánimo y entorno

El miedo a caer, la depresión, la apatía o el deterioro cognitivo pueden reducir la actividad y acelerar la pérdida funcional.

Por este motivo, en nuestro trabajo combinamos la valoración física con la cognitiva. Puedes conocer mejor este enfoque en Nueva investigación: terapia física y cognitiva en marcha.

¿Cuándo merece la pena medirlo?

Siempre, en una persona mayor, debe tener alguna medición del SPPB siempre. De hecho, este es el consejo del Gobierno actualmente y desde hace más de una década, aunque en la práctica, rara vez se hace. El SPPB puede ser especialmente útil:

  • Cuando una persona comienza a caminar más despacio.
  • Después de una caída.
  • Antes y después de una intervención física.
  • Tras una hospitalización o una cirugía.
  • Cuando aparecen dificultades para levantarse.
  • Ante una pérdida de peso o fuerza.
  • Cuando la familia percibe que la persona “ya no hace lo de antes”.
  • Durante el seguimiento de fragilidad o sarcopenia.

Repetirlo permite comprobar si la intervención está produciendo una mejoría real y no solamente una impresión subjetiva.

El SPPB no resume a una persona, pero nos ayuda a actuar antes

La Organización Mundial de la Salud recuerda que el envejecimiento saludable depende de mantener la capacidad funcional y que no existe una única forma de envejecer. Personas con la misma edad pueden tener capacidades completamente diferentes. who.int

El SPPB no sustituye la historia clínica, la cognición, la nutrición, la autonomía ni las preferencias personales. Tampoco mide el valor, la motivación o la calidad de vida de una persona.

Pero sí convierte algo que a menudo describimos de forma imprecisa —“está más flojo”, “se ha venido abajo”, “camina peor”— en un dato que podemos medir, seguir y tratar.

Esa es su verdadera utilidad: detectar que la batería está perdiendo carga antes de que se agote y construir un plan para recuperar todo el margen funcional que todavía sea posible.

Si una persona mayor camina cada vez más despacio, necesita impulsarse para levantarse o no ha recuperado su situación previa después de un ingreso, no conviene asumir que es simplemente “por la edad”.

En Geriatría Contigo® evaluamos la función física dentro de una Valoración Geriátrica Integral y diseñamos intervenciones adaptadas a las causas reales del deterioro. Puedes conocer el Programa Sénior 360º o consultar nuestros servicios de valoración de la marcha, caídas y recuperación funcional.

Dra. Paola Ríos Germán, PhD | Geriatría Contigo®

Si quieres una consulta, contáctame a doctora@geriatriacontigo.com

Si tienes una duda, escríbemela en comentarios, me encantará leerte

Bibliografía

  1. Guralnik JM, et al. A short physical performance battery assessing lower extremity function: association with self-reported disability and prediction of mortality and nursing home admission. J Gerontol. 1994. PubMed
  2. Guralnik JM, et al. Lower extremity function and subsequent disability: consistency across studies, predictive models, and value of gait speed alone compared with the Short Physical Performance Battery. J Gerontol A. 2000. PubMed
  3. Perera S, et al. Meaningful change and responsiveness in common physical performance measures in older adults. J Am Geriatr Soc. 2006. PubMed
  4. Bernabei R, et al. Multicomponent intervention to prevent mobility disability in frail older adults: randomised controlled trial. BMJ. 2022;377:e068788. Artículo
  5. Flores-Bello C, et al. Effect of Exercise Programs on Physical Performance in Community-Dwelling Older Adults with and without Frailty: A Systematic Review and Meta-Analysis. Geriatrics. 2024;9:8. PubMed
  6. World Health Organization. Healthy ageing and functional ability. OMS
  7. Gobierno de España. Fragilidad y Caídas. PDF de bolsillo.
Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *